El Lendakari Aguirre, faro de una generación excepcional

Jon Inchaurraga

Se cumplen hoy 50 años del fallecimiento del Lendakari. José Antonio Agirre y Lekube murió en el exilio parisino trabajando como sólo él sabía hacer, a pesar de la desilusión que había causado en la causa vasca que las potencias aliadas fuesen aceptando a la España franquista para luchar contra el totalitarismo soviético, porque creía en la lucha por la libertad en el mundo como la mayor aportación que los vascos podían hacer. Su ímpetu para que los vascos tuviéramos en un sitio le llevó a representar a un país ante el mundo; un país que había sido conquistado, pero cuyos corazones “no habían sido sometidos”.

Su entierro en Donibane Lohitzune fue un acto emotivo del que el material gráfico reunido en la página dedicada a la figura del Lendakari dan cuenta. Asimismo, que su tumba esté en Iparralde es símbolo de la unión entre ambas partes que, aun institucionalmente divididas, están culturalmente unidas. Agirre fue y será el símbolo de una generación excepcional de políticos jeltzales que supieron ver que la democracia el sistema que debía imperar por encima de las utopías totalitaristas y del ansia de poder de la jerarquía eclesiástica. Asimismo, supieron intuir la importancia de la Europa que se construía, ya que sin Europa “no había Euzkadi que construir”.

Fue la responsabilidad ante las circunstancias la mayor enseñanza de esta generación. Agirre, Irujo, Landaburu y demás se pusieron al lado de la democracia ante las tentativas de los totalitarismos europeos que prometían un “mundo utópico” a base de asesinatos selectivos y represiones. Un peligro que sigue aún presente en Euzkadi con una ETA que sigue atentando y con un Estado español que absolutiza lo “español”, dando un papel secundario a las “culturas periféricas”. Estos políticos, católicos practicantes, hicieron oídos sordos a la sangrienta “cruzada” patrocinada por la Jerarquía autoritaria católica y apostaron por el humanismo cristiano. A los hechos hay que remitirse; Agirre se negó a destruir Bilbao a pesar de las ansias comunistas y anarquistas, así como Monzón dimitió ante el motín en la cárcel de Bilbao en la que elementos de extrema izquierda asesinaron a presos franquistas, o la dimisión de Irujo por negarse a firmar sentencias de muerte. Estos gestos evidenciaron la altura de miras de unos dirigentes que dejaron sus odios a un lado para defender el derecho a la vida y a la libertad.

Es por ello que su tenaz trabajo por la Causa vasca no debe caer en el olvido ni ser manipulado por otros. El primer Gobierno vasco no fue perfecto, pero sí fue sincero y humano. Cometió errores, acertó en otros puntos, pero nunca dejó solo a su pueblo durante el franquismo como muchas veces se acusa. Sería difícil entender, entonces, por qué tanta gente se congregó, primero en Sondika y luego en la Catedral, para recibir al Lendakari-Zarra Jesús María Leizaola en 1979 o por qué afirmaba Gorka Landaburu (hijo de otro gran político de aquella generación) en Argia que “sabían que el PNV iba a ganar las elecciones”. Por suerte, conservamos las obras de aquella generación que marcó un punto de inflexión en JEL y que supo separar las luces de las sombras en una época turbia de la Historia en la que era más sencillo acomodarse a los ideales totales que intentar buscar una “tercera solución” que respetase a los seres humanos y asentó los pilares del actual autogobierno vasco conservando las instituciones emanadas del poder del Pueblo en 1936  e impulsando otras como Radio Euskadi actualmente “normalizada”.

De Gernika a Nueva York, pasando por Berlín” (José Antonio de Agirre), “La Causa del Pueblo vasco” (Francisco Landaburu), “Uno se divide en Dos” (Antón de Irala) o «Instituciones políticas vascas» (Manuel de Irujo) son sólo algunas de las obras que nos permiten comprender qué pasaba por las cabezas de aquellos vascos que dieron su vida por la libertad de Euzkadi; una libertad solidaria, dinámica y basada en el respeto al individuo. El mejor homenaje a esta gran generación por parte de las siguientes generaciones es sin duda estudiar y apreciar el valiosísimo tesoro intelectual que nos han legado, para poder continuar incansables la lucha por la Libertad.

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13 comentarios en «El Lendakari Aguirre, faro de una generación excepcional»

  1. La lista de autores interesantes de esa generación amplia y me gustaría también citar a Jesus de Galindez, que era un gigante del derecho vasco y sus obras «El Derecho Vasco» o «Un siglo de lucha por la libertad vasca; Valor de los Fueros Vascos considerados según las circunstancias históricas que les dieron origen; Los vascos en la lucha por la libertad de América; Semejanza entre los Fueros de Ayala y Bizcaya».

    Una generación de intelectuales que comparando con la mediocridad imperante en la política actual es el mejor exponente de que vamos cuesta abajo y sin frenos, entre Aidos y mantzanillos.

  2. Yo apuntaría otro título como imprescindible para entender a aquella generación y el valor de su obra: «El árbol de Gernika», de George L. Steer.

  3. Se trata del periodista británico que dio a conocer al mundo la masacre de Gernika … vivió gran parte de la guerra en Euskadi y acabó identificándose tanto con la causa vasca que al final del libro, cuando habla de los gudaris o de las visicitudes de la guerra desde el punto de vista nacionalista, acaba empleando de manera generalizada términos como «nuestros soldados», «nuestros movimientos», «nuestras defensas», etc.

  4. Maravilloso artículo, Inchaurraga. Le hez españolaza es incapaz de reconocer lo evidente y lo evidente es que Agirre y el PNV fueron gloriosos en una época terrible de masacres y violaciones de derechos y fronteras. Supieron mantener alta la antorcha de la libertad y la democracia mientras los totalitarios españoles se dedicaban a destruir la dignidad humana.
    Desde la derrota y el exilio supieron prever las necesidades de nuestro pueblo, no hicieron política de tierra quemada y luego los españoles cuando les llegó la hora de la democracia no les quedó más remedio que admitir el hecho democrático creado por Agirre en su lucha contra el fascismo.

  5. Agur eta ohore gure betiko Lehendakariari, lehendakari hitza beragan txertatua izan zuelako Jose Antonio Agirrek, hain gorrotatua bai espainol setati eta bai ETAkoengatik, baina guregatik beti altxatu beharra, politiko demokrata goi-mailako bat aipatuz beti.

    Inchaurragaren lantxoak honera dakargu gainera beste gertakari bat: Agirre Lehendakaria ez zegoen bakarrik, belaunaldi loretsu baten lore nagusia izan zen. Ez dira ez alperrik aipatzen Irujo, Irala, Landaburu, Monzon eta besteen izenak. Gizatasuna, sen demokratikoa, estilo berezi bat, Karlos Garaikoetxeak nahiko ondo errekuperatu zuena bere lehendakaritza denboretan eta bere orduko egintzetan.

    Hauxe izan zen Agirreren ondarea, maila guztietan errekuperatu beharrekoa egungo gertaerak ikusita. Abertzaletasuna krisialdi batean murgidua dago arlo askotan. Horregatik beharrezkoa zaigu Agirre eguneratzea. Lehen gauza, noski, ez espejismo maximalistetan erortzea, alderantziz baizik, demostratzea gure herriaren ongizatea lehen gauza dela eta horretarako itunak egin behar badira egingo direla. Besterik ez du gure herria espero, eta guk eman behar diogu hori. Agirreren eredua beti begitan dugula.

  6. El fascismo no tiene nacionalidad.

    El fascismo es el fracaso de la sociedad y evidencia de que en la época de Agirre las posturas radicales triunfaron y parieron una guerra que la Historia nos ha enseñado que fue inevitable.

    En el «manifiesto de Trucios» Agirre habla del «fascismo español» y aquí se vuelve a confundir el culo con las témporas. El fascismo es el fascismo y tan totalitario podía ser un franquista de Albacete como un franquista de Bermeo.

    Esta pedagogía no tiene fin, pero no hay problema, se lo recordaré cuántas veces haga falta.

    Agirre creía que todos los vascos lo eran por ser nacionalistas, de la misma manera que hoy, los nacionalistas creen que todos los vascos los son por repudiar su doble condición: la de vasco y español.

    Señores, ¿cuántos vascos eran franquistas? ¿Cuántos vascos eran falangistas? ¿Cuántos «democratasdetodalavida» y nacionalistas acerrimos han levantado la mano en la plaza de oriente?

    Ustedes lo saben, algunos por propia experiencia.

    Saludos.

  7. Pero bueno Davichu pero es que el fascismo era español, no vasco, aunque hubiera vascos fascistas. Y era español con la rojigualda que ahora veneras.
    Amén de que claro el fascismo era español y era antivasco por qué prohibió el euskara y lo persiguió. Y además derogó el concierto y abolió las diputaciones forales. Más español es que no puede ser ese fascismo.
    Lo que está claro es que en Albacete el fascismo español era mucho más fuerte que en Euskadi que se demostró que el fascismo no tenía un soporte popular suficiente, aunque hubiera fascistas. Pero eran minoritarios, a pesar de todo. Como se demostró nada más tener elecciones democráticas. Mucho más minoritarios que en cualquier lugar de España.

  8. «Agirre creía que todos los vascos lo eran por ser nacionalistas, de la misma manera que hoy, los nacionalistas creen que todos los vascos los son por repudiar su doble condición: la de vasco y español».

    Hala Davichu que te pegas aquí una afirmación sin demostrar. Dónde hace o dice Agirre que los vascos lo eran por ser nacionalistas? Dónde lo hacen y lo dicen los nacionalistas vascos?
    Yo es que flipo con que tu digas que los nacionalistas repudiamos nuestra doble condición de vascos y españoles. Y por cierto que ser español no es una obligación es una opción, como hay otras en el mundo.

  9. Para un nacionalista sabiniano (el de las esencias milenarias) un vasco sólo lo puede ser si asume ese principio, los demás, no son más que asimilados traidores a la causa.

    Agirre, no gobernó para todos los vascos de la misma manera que Azaña y Franco no gobernaron para todos los españoles, no cometan ustedes el mismo error

    Y es que éste es un mal endémico de los habitantes de esta parte del mundo llamada España, no podemos vivir sin atizarnos los unos a los otros como sabiamente representó Goya en su famoso cuadro «Duelo con palos»

  10. Hoy es el día que me dan escalofrios el contemplar una foto que me sacaron arrodillado ante la tumba de nuestro primer Lehendakari José Antonio de Agirre y Lekube, aquel 22 de Marzo de 1960. Yo tenía apenas seis años y sentía que algo muy gordo estaba ocurriendo ese día pero no alcanzaba comprenderlo. Depositando toda la confianza en Aita que estaba como siempre cerca, desencajado, serio, pero sereno a la vez.

    De repente, después de rezar, senti su mano cálida en mi hombro y me dijo susurrando que estuviera tranquilo, recordandome que esa persona que se nos había arrancado prematuramente, de nuestra vida, de nuestros corazones, era muy querida por todos y que nuestra nación lo iba echar de menos. La verdad es que no alcanzaba a comprender lo que Aita me estaba queriendo decir, pero me sentí tranquilo y convencido tal como me prometió que algún día lo iba entender todo.

    Asi es que en el transcurso de los años, estuviera donde estuviera, cada vez entendía mas y mejor lo importante que fue lo que sucedió aquel día y el legado que nos dejó ese gran señor. Jaun eta Jabe.

    Al final, uno se da cuenta que no hace falta foto. Hay situaciones, momentos, visicitudes en la vida que NO requieren foto. Quedan archivados en nuestro disco duro para toda la vida.

    Esker mila Jon por el artículo que nos brindas y sobre todo, esker mila a aquel primer gobierno vasco de concentración que supieron arrimar hombros y dejar de lado las diferencias para resistir y denunciar las atrocidades que se estaban cometiendo primero en la guerra civil y mas tarde en la segunda guerra mundial por los nacional fascistas y de rebote por los social fascistas.

    Agur eta ohore gure Lehenengo Eusko Jaurlaritzari !
    Gora Euskadi Burujabe !
    Gora JEL!

  11. Un magnífico artículo, Jon.

    Quiero también felciitar a Josu Jon Imaz por un precioso artículo que ha escrito hoy en DEIA, en euskera, sobre el lehendakari Agirre.

    Es llamativo que el que es continuamente acusado de «españolazo» por todo el radicalismo, ha escrito uno de los pocos artículos que se han publicado estos días en euskera glosando al lehendakari Agirre. Además, con una visión abertzale y jeltzale auténtica, con continuas referencias a Iparralde.

    No me olvido que Imaz es posiblemente el presidente del EBB que más ha trabajado en y por Iparralde en la historia. Casi todos los jeltzales de Iparralde así lo reconocen.

    Tiene mérito que cuando se preside una empresa privada de más de mil personas se escriban artículos en euskera elogiando a un abertzale histórico. ¿Conocéis una sola persona que en su posición lo haga?

  12. Pero Davichu pero es que tu trata de afirmar probando por que es que veo que no pruebas nada. Dónde Agirre dice o hace que hay que ser nacionalista para ser vasco? Tu respuesta es igual a cero patatero.
    Agirre no sólo gobernó para todos los vascos sino que también protegió la vida de sus propios enemigos, cosa que ni Azaña ni Franco hicieron.

    «Los habitantes de esta parte del mundo llamada España, no podemos vivir sin atizarnos los unos a los otros como sabiamente representó Goya en su famoso cuadro “Duelo con palos”».

    Cuánta razón tienes en todo eso, Davichu! Los habitantes de esa parte del mundo llamada España no podéis vivir sin atizarons los unos a los otros como sabiamente representó Goya!

  13. JELen agur

    Levantar la mano, levantar el puño…
    Símbolos de épocas, de ideologías cortadas por el mismo rasero: vender un mundo irreal en el que el hombre acupa un lugar secundario.
    A ninguno de estos símbolos se pliega el vasco que escrutina las raíces del ser vasco en su historia: su respeto por la libertad y su rebeldia ante los intentos de imposicion externa.
    Vascos los ha habido y los habra de todo pelaje. Engañados y con afan de engañar.
    Pero el que valora las cualidades del ser vasco historico sabrá identificar y anular a toda esta caterva de totalitarios.
    Muchas gracias Jon por el artículo. Espero que no falten referencias a esa generacion.
    A todos ellos. Goian Bego.

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