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H1! Reivindicación política del Lehendakari Agirre

(Nota: como parte del homenaje al Lehendakari Agirre, reproducimos aquí el manifiesto que nos ha hecho llegar para su reproducción Hamaikabat, con motivo del homenaje que le han tributado en Donibane Lohitzune, con una ofrenda floral en la tumba del Lehendakari)

•    Desde nuestra fundación como partido político, los hombres y mujeres de Hamaikabat hemos reconocido que la obra del Lehendakari Agirre ha sido y continúa siendo el referente más relevante de la acción institucional y social del nacionalismo. Un referente que dio continuidad al nacionalismo,  pero que a la vez lideró la generación que ejecutó la primera modernización ideológica del nacionalismo.

•    Es por eso que, con motivo del 50 aniversario de su muerte, le queremos tributar un homenaje, en un acto que reúne a las ejecutivas territoriales y nacional de nuestro partido, Hamaikabat, y que busca saldar la deuda de reconocimiento que tenemos con este hombre excepcional, pragmático y clarividente a la par, estadista sin estado, que se hizo justo merecedor de un afecto popular sin paralelo en la historia moderna vasca.

•    Este acto pretende además mostrar nuestra identificación con la tradición más fecunda del nacionalismo vasco que personifica Agirre. Pero, también pretendemos con este acto dar a conocer la necesidad que tenemos de actualizar esa tradición del nacionalismo para poder así afrontar con éxito los desafíos locales y globales que hoy acompañan a la política vasca, europea y mundial en escenarios que evolucionan de forma cada vez más compleja.

•    Hoy reafirmamos una de las enseñas principales en las que creyó Agirre hasta el fin de sus días, la libertad de los pueblos. Es necesario un mundo en el que los pueblos con voluntad nacional sean libres o puedan llegar a serlo, para que ejerciten el elemental derecho a la continuidad de su condición de pueblo. Es desde el reconocimiento como se tiene que desarrollar la convivencia y la solidaridad de los pueblos.

•    Conocemos, sin embargo, que el lehendakari Agirre jamás vio sometida la dignidad humana a la lealtad nacional. Una cosa es que el bien del ser humano deba encajar en el bien común de la sociedad nacional y cosa diferente es olvidar que la sociedad se organiza al servicio de la persona. De ahí que compartamos la confianza de Agirre en las personas, en los seres humanos como seres racionales nacidos para la libertad.

•    Y, como consecuencia, el código moral de una nación libre comienza, también para nosotros, por la afirmación de una sociedad plural de personas libres y el reconocimiento de los derechos y libertades de las mismas. La nación prospera sobre las instituciones que la articulan y éstas se sustentan en las personas que representan. El desarrollo de una nación dependen más de las personas que se identifican con ella que de cualquier otra cuestión. Los derechos de la nación son, en definitiva, los derechos de las personas que participan de ella.

•    El lehendakari Agirre prefería la democracia imperfecta a un régimen de violencia. El empleo del terror siempre es un crimen. No puede existir neutralidad cuando están en juego la libertad y la dignidad de las personas. Pero, los medios constructivos son más eficaces que las restricciones políticas para combatirlo. Es decir, los instrumentos más eficaces contra las minorías totalitarias o violentas son la conciencia cívico-democrática, el ejercicio de la libertad cotidiana, la participación política y un desarrollo socio-económico auténticamente humano.

•    Cabe asimismo subrayar el sentido social de José Antonio Agirre y su generación, con el que nos sentimos especialmente identificados. Les ilusionaba la autonomía política como oportunidad para implantar un sistema social original y justo para los vascos. Un sistema volcado a asegurar el trabajo, a establecer para los trabajadores una participación efectiva en los beneficios de las empresas, a garantizar el bienestar para las personas y familias. Hamaikabat quiere representar, sin duda alguna, esta visión social de aquellos nacionalistas.

•    Es imposible entender la conducta de Agirre sin valorar sus esfuerzos por la unión vasca. Como consecuencia de este afán de unión del lehendakari, se ha consagrado la realidad del hecho político vasco y su arraigo popular. Bajo su dirección, el Gobierno Vasco que tuvo la capacidad de unir a diferentes y de ejercer un liderazgo y confianza entre los vascos, inspiró una conciencia colectiva y un sentido organizador importantes. Una voluntad de unión de los vascos que aún tras la muerte de Agirre, ha guiado los pasos de buena parte de las aspiraciones de este pueblo. Una voluntad de unión de todos los vascos que supuso un resurgimiento nacional, en lo social, lo cultural y lo económico. Una voluntad de unión de los vascos que trajo  años más tarde la restauración del Gobierno y el Estatuto.

•    Por todo esto, en definitiva, Agirre es la fuente más significativa de inspiración de Hamaikabat. Creemos que la unión vasca garantizará nuestra continuidad como pueblo. Creemos en el progreso democrático frente a las minorías totalitarias. Creemos que son las personas libres las que conforman la nación libre. Creemos en la convivencia entre los pueblos sobre la base de la libertad. Creemos en la oportunidad de un sistema social más justo que avance hacia una democracia económica en un marco de desarrollo humano sostenible. Sin mesianismos, desde un posicionamiento realista, comprometido con las demandas del día a día, sin oportunismos o dogmatismos que comprometan el proyecto de futuro que Euskadi y todos los vascos necesitan.

Hamaikabat

Donibane Lohitzunen, 2010-03-13

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