Aberriberri bloga

En defensa de la raíz local del federalismo original vasco (1)

Iñigo Lizari

(Imagen tomada de la web de la Fundación Sabino Arana)

Si hay algo original en el constitucionalismo histórico vasco  ha sido la cuestión de la autonomía local. En el caso vasco es la propia autonomía local la raíz de la que  brota la constitución de los Territorios Históricos. Resulta por ello paradójico hoy que habiendo sido los entes locales municipales los fundamentos de nuestros cuerpos políticos territoriales, sean los entes locales los últimos entes en la escala de valores de todos los políticos de nuestro país, incluyendo desgraciadamente a los propios nacionalistas vascos. En este sentido no podemos sino hacer nuestra la afirmación de Josu Erkoreka respecto a que “la gran asignatura pendiente del modelo institucional desarrollado durante los últimos años en el seno de la Comunidad Autónoma de Euskadi, radica en la definición del lugar que ha de ocupar el municipio” y de eso hablaremos en esta serie.

Como ya hemos señalado en alguna otra ocasión, aceptado resultado que  principio de subsidiariedad, en su definición más amplia, dispone que un asunto debe ser resuelto por la autoridad más próxima al objeto del problema. Por tanto, la autoridad central asume su función subsidiaria cuando participa en aquellas cuestiones que, por diferentes razones, no puedan resolverse eficientemente en el ámbito local o más inmediato. Como podemos leer en Wikipedia, es también una de las bases fundamentales del concepto estructural y programático de la democracia participativa. La subsidiariedad es, idealmente o en principio, una de las características del federalismo.

Este principio tiene sus raíces teóricas en la doctrina social de la Iglesia católica, pero en su aplicación se ha independizado en gran parte de ella y es empleada en el Derecho para justificar la abstención de regulación. El principio de subsidiariedad es aplicable en los campos del gobierno, la ciencia política, la cibernética y la gestión de toda índole. Una simple constatación de la realidad nos lleva a advertir que no hay ninguna administración territorial que iguale en cercanía a la Administración Municipal. El municipio es la administración más cercana al individuo y es la administración que más incide en la percepción de la calidad de vida que tiene los ciudadanos.

“Ciudadanía” viene de ciudad. “Ciudadanía” no viene de nación de estado como al parecer quieren convencernos algunos. La ciudad es el primer ámbito que tuvieron los primero estados democráticos. De las primeras ciudades-estado a los primeros Estados-Nación se necesitaron casi dos mil años, y no hasta hace muy poco, -doscientos años escasos- que sólo en occidente se ha podido consolidar la democracia en los mismos. Estos Estados-Nación por diferentes procesos ya sea agrupación, ya sea de expansión, evolución etc… caminan a formar parte de unos entes superiores que serán conocidos como Estados-civilización.

Sin embargo nada de lo que se haga redundará en beneficio de la humanidad si dicha ascensión en el ámbito de los estados se hace en detrimento de esos estados iniciales, las ciudades. Un federalismo de raíz, es decir un auténtico federalismo, no puede nunca en la constitución de cuerpos estatales  superiores sustraer la estatalidad a aquellos cuerpos estatales inferiores  constituyentes de esos nuevos cuerpos políticos superiores. Entiendo que nunca en ningún lugar debió de producirse la formación de estados-naciones a costa de sacrificar la estatalidad de las ciudades-estado como la Serenísima Republica de Venecia y otras, ya que estas solo debían de haberles entregado a este Estado-Nación aquellas funciones que estas ciudades-estado no se desempeñaban eficientemente haciendo entrega a su vez con ellas de todos aquellos ingresos que se derivaban para la realización de esas funciones.

En un articulo anterior dabamos constanciade  que en 1881, Gladstone, antes de dictar su célebre Irish Land Bill (Ley de tierras para Irlanda), visitó al Rev. Webster y ambos hicieron acopio de datos acerca de los sistemas de administración de tierras y municipios en el País Vasco. Gran parte de estas modalidades pasaron al mencionado Land Bill. Y de cómo un poco más tarde, el canónigo Lyttelton, director del Colegio de Eton -donde se educa la inmensa mayoría de la aristocracia inglesa-, en una conferencia pronunciada en el Instituto Royal Albert, declaraba entre otras cosas: “En nuestro país dimos la autonomía municipal por la ley de 1890, cuando los vascos la disfrutaban ya desde 1250″.

La tradición municipalista vasca ha logrado hitos muy importantes en nuestra historia reciente. 40 años después de la Abolición Foral, en 1919, se celebró por Eusko-Ikaskuntza-Sociedad de Estudios Vascos la Magna Asamblea Municipal Vasca celebrada en San Sebastián (recomiendo el artículo de José Manuel Castells al respecto), con ponencias tan ilustrativas como la de Auturo Campión “el municipio vasco en la historia” (podéis leerlo en formato PDF en la red-Hedatuz-euskomedia), donde se reunieron 97 Ayuntamientos en el que hubo reivindicaciones no solo en favor de esta autonomía local sino de un patriotismo intervasco como el del Presidente de la Diputación de Gipuzkoa, y en el que se anticiparon los temores de ver perdida el hecho diferencial local vasco con la implantación de los cuerpos nacionales de funcionarios en el año 1924.

Un movimiento de base municipalista especialmente importante se produjo en la génesis del movimiento autonomista vasco, que salta a la calle el mismo 14 de abril en que nace la República. El iniciador es el alcalde electo de Getxo, Jose Antonio Aguirre, secundado por los alcaldes de Bermeo, Elorrio y Mundaka y otros ayuntamientos vizcaínos, convocando unas Juntas Generales en Gernika. La Junta es prohibida y estos electos firman, en plena carretera, un documento en el que se pide  en base a la libre determinación de los pueblos, “se proclame y reconozca solemnemente la República Vasca, cuya constitución y leyes serían desarrolladas sin demora, ingresando Vizcaya en ella”. El movimiento estatutista surge, por tanto, de los ayuntamientos vizcaínos para extenderse luego por el resto del país.

El ayuntamiento se usa como catalizador, no sólo por enlazar con la tradición del país sino también por ser éste el único organismo popular elegido por libre sufragio. La dirección del movimiento se ofrece a los alcaldes de las cuatro capitales de Hegoalde, siendo unánime y libre de color político.

En 1934 se celebró la Asamblea de Zumarraga convocada por la Comisión Permanente del Movimiento Municipalista con la presencia de Prieto, la mayoría de los miembros de las comisiones municipales, muchos concejales, 14 parlamentarios de Izquierdas y los diputados del PNV incluido a D. Manuel de Irujo. Este mismo año se produce la gran represión de este movimiento por el gobierno central, lo que supuso la dimisión en masa por parte de los ayuntamientos Vascos en señal de protesta.

Sin embargo, restaurada la democracia en 1979 tenemos nuestro Estatuto de Gernika, de 1983 la Ley de Territorios Históricos, y al día de hoy en el año 2009 seguimos sin tener una Ley Municipal Vasca y no parece que vaya a realizarse en breve.

Lo malo es que siendo nosotros, los vascos supuestamente depositarios de esta tradición histórico política de raíz local hayamos tratado de reestablecer nuestro sistema institucional a través de un esquema que obedece a un planteamiento jacobino, de arriba abajo, en lugar de una concepción de burujabetza que obedece a un planteamiento que se articuló a través de un esquema que va de abajo hacia arriba, y que habría de habernos colocado, como fundamento primero de nuestro discurso político, la defensa de este autonomismo local como base de cualquier articulación política de ámbito territorial superior. Pero más valer llegar tarde y mal que quedarse en el camino, por lo habremos de pensar en sentarnos para devolver el lugar que corresponde a nuestro ámbito local y para ello deberemos responder al mismo espíritu con el que se vivían y se percibían los entes municipales entonces. Pero de la necesidad de actualizar este espíritu se hablara en un próximo capitulo.

Salir de la versión móvil