Pedro Ereña

La revuelta Iraní, no tiene su «Free Palestine» …. «Es una tradición en la izquierda de salón apoyar las autocracias árabes legitimando su relato de pueblos marginados y explotados por el capitalismo occidental.»,…me comenta un buen amigo .

La realidad es que todos los conflictos de medio oriente son consecuencia de las rivalidades entre los bloques, primero sunies y chiies incorporando recientemente la rivalidad intra suní (Arabia Saudí – Emiratos) y sus proxy-war en Líbano, Yemen… la más reciente en Sudán.

Ellos incumplieron el mandato de la ONU y rechazaron la creación de los dos Estados, prefirieron declarar hasta siete veces, la guerra arabe-israelí, en tanto que Gaza, con todo lo terrible y denunciable que tiene, no llega al nivel de crueldad y genocidio de Sudán.

En lo que respecta a los últimos acontecimientos, la conexión,China – Rusia – Venezuela – Irán – Hermanos Musulmanes con la cooptación del Grupo de Puebla, esta más que probada, y los puntos débiles de este tablero de ajedrez (no cabe duda), son, sus estados fallidos, Venezuela e Irán .

Gaza, ya lo vemos, por desgracia fue un drama interesado de usar y tirar… ya se ha pasado de moda, ahora toca el «Yankees go home from Venezuela», la vieja cantinela que obviamente olvida el «China and Russia go home». Por una vez,el socialismo del siglo XXI,en sus distintas versiones y alianzas estratégicas está probando el Jarabe Democrático de su propio invento, la guerra asimétrica en todos los frentes.

Para demasiados progresistas e izquierdistas, su compromiso fundacional no es con ningún principio o aspiración para el mundo. Es creer que sus propios países y sociedades son la raíz de un profundo mal. Esto crea en sus mentes una simple demonología: cualquiera que esté de «nuestro lado» debe ser malo y cualquiera que esté del «otro lado» es presuntamente bueno. Como dijo Orwell sobre algunos intelectuales de su época, su «motivo real, aunque no reconocido», parece ser el odio a la democracia occidental y la admiración por el totalitarismo.

Este comentario de Y.M, nos da luz sobre los motivos y las consecuencias de este pensamiento hegemónico en occidente.

La caída del régimen de Jamenei y su posterior alineamiento con Arabia Saudí supondría el fin del conflicto en Oriente medio y el fin del drama de usar y tirar palestino, la razón que ha generado el «pánico» en la izquierda y en la extrema izquierda.

Lástima del horror del sacrificio de millones de mujeres Iraníes, en su lucha por la igualdad y la libertad, liderando como en otras innumerables ocasiones a lo largo de la historia los grandes avances de la humanidad contra la barbarie feudal de las teocracias, abandonadas a su triste suerte por el falso feminismo Woke anti occidental en el resto del mundo verdaderamente libre, aunque todavía no lo sabe.

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3 comentarios en «Mujer, Vida y Libertad»

  1. El artículo plantea con razón una crítica a determinadas derivas ideológicas incapaces de sostener principios universales sin subordinarlos a lógicas de bloque. Pero desde aquí conviene añadir algo más: lo decisivo no es colocarse bien en un eje geopolítico, sino conservar un eje ético. El riesgo no es solo alinearse mal en el tablero internacional; el riesgo mayor es perder el punto moral desde el que juzgamos cualquier realidad. Cuando la geopolítica sustituye a la dignidad humana como criterio, la política deja de ser humanista y se vuelve instrumental.

    Desde Euskadi, además, esta cuestión adquiere un matiz propio. No se trata tanto de “mirar el mundo desde lo universal”, como si existiera un lugar neutro desde el que hablar en nombre de todos, sino de mirar el mundo desde aquí, desde una historia concreta, una lengua, unas heridas y unas prácticas comunitarias. No para encerrarnos, sino para no disolvernos. Solo una mirada situada puede aspirar a ser verdaderamente ética. Lo universal, si tiene algún sentido, nace siempre de lo concreto, no de los bloques.

  2. Te Agradezco OLAIZOLA , sinceramente las observaciones realizadas, que tomo como una oportunidad para aclarar el marco desde el que fue escrito el artículo y el sentido último de sus afirmaciones.
    El texto nace, antes que nada, desde una ética previa a lo político: la ética de un vasco jeltzale.
    Esa cosmovisión , humanista, personalista y profundamente respetuosa con la dignidad de la persona , impregna el análisis y condiciona necesariamente la lectura de realidades geopolíticas complejas como las de Venezuela o Irán. No se trata de una posición coyuntural ni estratégica, sino de un sustrato moral que antecede a cualquier toma de posición política concreta.

    Conviene subrayar, en cualquier caso, que nadie ostenta el monopolio de lo ético. La ética no es patrimonio exclusivo de ninguna tradición, corriente ideológica o escuela de pensamiento. Juzgamos éticamente siempre desde la realidad posible, desde las circunstancias concretas y desde la responsabilidad que nos incumbe en cada momento histórico.

    Desde esa perspectiva, considerar acertada , en términos ético , una acción como la captura de Nicolás Maduro no implica ligereza moral ni simplificación del conflicto. Al contrario: supone entender que, en determinadas circunstancias, actuar es una exigencia ética. Y que dicha acción puede constituir, sin duda, una intervención a favor de la dignidad humana. No es un planteamiento abstracto: gracias a esa acción se ha logrado la liberación de más de una decena de personas privadas injustamente de libertad, entre ellas varios compatriotas vascos.

    Por último, quisiera señalar que los analistas teóricos no tienen por qué estar necesariamente más comprometidos que quienes, imbuidos por los mismos valores, deciden actuar. Actuar conlleva siempre riesgo, precariedad e imperfección, como ocurre tantas veces en la vida.
    Pero esa fragilidad no invalida la acción; en muchos casos, la dignifica.

    Recibe un fuerte abrazo en JEL.
    PEDRO EREÑA ETXEBERRIA

  3. Pedro, eskerrik asko por la respuesta y por el tono. Creo que, en lo esencial, compartimos más de lo que nos separa: la idea de que hay una ética previa a lo político y que la dignidad humana debe ser siempre el criterio último.

    Precisamente por eso quería subrayar el matiz que me parece decisivo. No tanto quién actúa ni desde qué tradición —en la que, sin duda, hay sustratos humanistas valiosos—, sino desde qué marco se juzgan y se legitiman las acciones. Mi preocupación no iba dirigida a la acción en sí, ni a la complejidad de determinadas decisiones concretas, sino al riesgo de que el análisis quede absorbido por lógicas de bloque que terminan desplazando el punto moral desde el que miramos.

    Cuando hablo de “mirar desde aquí”, desde Euskadi, no lo hago para relativizar la ética, sino para lo contrario: para anclarla. Para recordar que nuestro juicio nace de una historia concreta, de una experiencia propia de conflicto, instrumentalización y dolor, que nos obliga a extremar el cuidado cuando la geopolítica empieza a marcar el marco de lo decible y lo justificable.

    Coincido en que actuar implica riesgo, imperfección y responsabilidad. Pero precisamente por eso creo que hoy el mayor desafío no es solo decidir cuándo actuar, sino preservar el lugar desde el que juzgamos nuestras propias acciones. Cuando ese lugar se desliza hacia el tablero geopolítico, incluso las acciones bienintencionadas corren el peligro de perder su densidad humanista.

    Un abrazo.

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