Tras la pandemia: valores tradicionales y vecindades modernas (1)

Joxan Rekondo

¿CÓMO SALIMOS DEL TUNEL? Si adoptamos una perspectiva histórica de larga duración, podemos ver que las grandes epidemias han provocado graves perturbaciones en el mundo de la economía, alteraciones en el orden social y cuestionamientos al conocimiento y a las creencias vigentes, situaciones críticas ante las que solo cabe plantearse un resurgimiento que afecte a todas las dimensiones de la vida humana, a la búsqueda de una adaptación de las mismas a los requerimientos exigidos por la nueva realidad. No hace falta profundizar demasiado en la historia del mundo occidental para advertir que la lucha contra esas grandes crisis sanitarias, ha concluido con transformaciones más o menos profundas en los ámbitos del conocimiento, la cultura y las creencias, la convivencia social, el trabajo, y la política.

En virtud de la experiencia histórica, se puede prever que la pandemia asociada a la aparición del Covid-19 nos obligará a realizar cambios que se referirán a todos esos órdenes. Se dice que algo viejo está acabando, sin que pueda barruntarse qué es lo nuevo que está surgiendo. Sin embargo, ¿puede tomársele la medida exacta a lo que está ocurriendo? Constatada la irremediable vulnerabilidad humana, que el mundo en el que vivimos está más condicionado de lo que pensábamos, ¿estaríamos ante el desvanecimiento de todo un paradigma civilizatorio? Es decir, ¿en qué medida puede tal inesperado acontecimiento representar la oportunidad deseada para que pueda materializarse una tabla rasa civilizatoria? ¿Quién es capaz de sostener sensatamente que a partir de este momento se ha acabado una era y se inaugura la nueva?

Nos debatimos entre la expectativa del alumbramiento de un nuevo modelo social y la consideración de que la pandemia no es sino un accidente histórico que, aunque sea muy grave, no cuestiona los fundamentos de la organización social vigente. No sería extraño el desencadenamiento de dos procesos contradictorios, que se producen y enfrentan típicamente en toda crisis social. El primero llevaría a estimular la imaginación y la creatividad de los que buscan soluciones nuevas, y a activarlas a veces por medios revolucionarios. El segundo estaría incitado por los intentos de aquellos que anhelan volver a la normalidad anterior o tienen la pasiva esperanza de una salvación providencial que nos coloque en el estadio anterior a la crisis. Entre continuidad y cambio, puede que ninguna de las dos opciones se imponga nítidamente. Los procesos sociales responden a impulsos humanos, aunque no se ajustan estrictamente a planeamientos preestablecidos. Por mucho que se busque otra cosa, siempre hay elementos que permanecen e innovaciones que se realizan con éxito.

A la salida del túnel se le llamó ‘nueva normalidad’. Pues bien, la cuestión a dilucidar habría de ser si podemos perfilar de algún modo esa ‘nueva normalidad’ de tal manera que, más que una revolución, incluya una corrección de aquellos componentes de la realidad que se muestran dañinos para el bien y el hábitat comunes de los seres humanos. En este marco, queremos poner el foco en las interrogantes que esta situación plantea para los vascos. En concreto, en qué medida la experiencia histórica puede ayudarnos a responder mejor a la crisis, de tal manera que, a pesar de la gravedad de los costes humanos, podamos salir revitalizados como comunidad.

Como diría Edmund Burke, un buen patriota ha de considerar primero cómo se puede sacar el máximo provecho a los materiales que ya existen en el país. El futuro se sedimenta sobre los estratos consolidados del pasado. Nuestra intuición es que una dinámica social arrancada de su traza histórica está mutilada de alternativas, obligada a especular y buscar soluciones desde cero. Esto, además, es fuente de inseguridades. Hoy se habla de un ser humano a la intemperie, a la búsqueda de la protección de una comunidad que pueda sostenerse ante un presente y futuro amenazados. Si las nuevas generaciones, haciendo abstracción del saber y el conocimiento transmitido por las precedentes, quisieran empezar de cero, tendrían que volver a descubrir el fuego e inventar la rueda.

Pero, quedarse en la mera degustación complaciente de lo que ya se tiene es un lujo intolerable, una renuncia a responsabilizarse del futuro, para el que es preciso moverse con rapidez e innovar, incluso para poder mantener el statu quo que disponemos. O dicho al modo de Arizmendiarrieta, “la esperanza del mañana no es tan consoladora que nos dispense de cambiar el presente”.

Con esta serie de artículos pretendemos aportar a la reflexión sobre el cambio que necesitaría el presente, situándonos en un enfoque que busca revalorizar determinadas referencias tradicionales, aunque tal perspectiva puede de inicio parecer paradójica.

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3 comentarios en «Tras la pandemia: valores tradicionales y vecindades modernas (1)»

  1. Efe en Deia . enfín ¡¡¡

    La persona intentó retirar la denuncia . El titular EH BILDU SÍ ADMITE
    En nigún casos e deduce que Bildu propuso retirar la denuncia
    Luego se dice «La persona ha AMPLIADO LA DENUNCIA …

    Qué comentario más degenerdo . Qué se puede esperar de un partido que en áraba tiene 25 imputados (Pnv áraba ) y consigue que se llame el caso de-miguel.
    Un caso particular Larrión lo convierten en Bildu áraba .
    Un caso general 24-25 imputados en áraba (Pnv ) lo convierten en caso particular ..De-miguel

    Es una degeneración a la que contribuyen especiálmente los Bujanda , Blázquez etc.comandados por Ortúzar….los marketinianos «de cabecera »

    EH Bildu admite que sí se intentó retirar la denuncia contra Miren Larrion
    LA PERSONA SUPLANTADA POR MIREN LARRION HA AMPLIADO LA DENUNCIA CONTRA ELLA
    RC/EFE / GASTEIZ 02.03.2021 | 11:37
    Miren Larrion durante una rueda de prensa en una imagen de archivo .
    Miren Larrion durante una rueda de prensa en una imagen de archivo . Jorge Muñoz
    La persona cuya identidad fue suplantada por la exportavoz de EH Bildu en Gasteiz, Miren Larrion, para abrir una cuenta bancaria ha ampliado la denuncia en su contra, según ha desvelado el coordinador de la coalición abertzale en Araba, Ibon San Saturnino.

    El pasado 22 de febrero Larrion presentó su dimisión tras conocer que estaba siendo investigada por la Ertzaintza por suplantar a una compañera de partido para abrir una cuenta corriente. Ella misma admitió en un comunicado que «en un momento difícil» usó una tarjeta ajena con este fin.

    San Saturnino ha relatado en Radio Vitoria que fue la propia Larrion la que el lunes 22 de febrero por la mañana comunicó a EH Bildu que estaba siendo investigada y esa misma tarde se hizo pública su dimisión, que fue fruto de «una reflexión compartida» porque «ella era consciente de que con lo sucedido no podía continuar en un cargo público» y EH Bildu «también entendía que ante esa situación no podía continuar».

    TRATÓ «EN UN ACTO HUMANO QUE LE HONRA» RETIRARLA

    Ha reconocido que cuando la «víctima de estos hechos rocambolescos» supo que la persona que la había suplantado era «una compañera de trabajo y sabiendo que una retirada de denuncia no paralizaría las diligencias» policiales, trató «en un acto humano que le honra» retirarla para «no complicar más la situación» de Larrion.

    Explicaciones que llegan cuatro días después de que este diario publicara dicha información y que la coalición abertzale criticó duramente.

    Ahora, EH Bildu Araba ha admitido que, efectivamente, la víctima del robo de su DNI trató de paralizar la denuncia, pero que cuando la Ertzainza le explicó que «en esa fase» no era posible retirarla y le informó de «otra serie de hechos» descubiertos durante la investigación, motivó que saliera de comisaría «no solo no habiendo no retirado la denuncia sino habiendo ampliado» la misma.

    San Saturnino ha defendido la «responsabilidad, coherencia y rapidez» de EH Bildu a la hora de gestionar una situación «complicada» derivada de «unos hechos que no tienen explicación racional, que competen al ámbito privado» de Larrion y «no tienen ninguna relación con su actividad política y pública».

    La dimisión de Larrion -que no ha revelado al partido cuál es esa situación personal complicada- supone la «pérdida de un activo importante» para la coalición, pero EH Bildu «tiene cantera y relevo» y con la remodelación del grupo municipal tras la salida de la portavoz «se cierra una página para abrir otra».

    Ha enmarcado las críticas de otras formaciones políticas a la gestión de este caso por EH Bildu, sobre todo por parte de PNV y PP, en una «estrategia de desgaste» a la coalición que incluye además «tratar de poner en la picota y de extender la sombra de la duda sobre la persona que es la victima».

    Se ha referido de manera concreta a «la utilización de la figura del alcalde», Gorka Urtaran, cuyas primeras declaraciones «entran dentro de su papel institucional» (dijo que si Larrion había delinquido debería responder ante la justicia), pero después optó por «crear la sombra de la duda» sobre EH Bildu al afirmar que lo ocurrido excedía del ámbito personal y era «un caso muy grave de partido».

    Este «viraje total» por parte de Urtaran «traspasa el límite de lo moralmente aceptable» ha afirmado San Saturnino, quien cree que «a ciertas formaciones políticas les duele que EH Bildu mantenga su casillero de casos de corrupción a cero».

  2. JELen agur

    Bildu sigue sin dar explicaciones de lo ocurrido, en el compadreo de esta formación, con Larrion y la víctima de la suplantación.
    Al no aclararse la situación, ya sí ahora se trata de implicación política.
    -Larrion es un alto cargo de Bildu, cargo publico.
    -La cuenta que quiere abrir es para ingresar algo de dinero que no aparezca a su nombre. Y que desaparezca de un posible rastreo. Es decir, hacerlo opaco.
    -Bildu se compadrea con Larrion para que la víctima retire la denuncia. Algo insólito, puesto que lo que ha de promover es la investigación judicial en un delito obvio.
    -La víctima, impelida o no por Bildu, intenta retirar la denuncia que ya había presentado. Se lo deniegan porque en la fase en la que se encuentra (ya se habría tramitado hacia tiempo) ya no se puede retirar y la ertzaintza no solo no lo retira sino que amplía la denuncia.

    Este caso huele, especialmente mal por el silencio CÓMPLICE de Bildu.
    El casillero de corrupción de Bildu no es que esté a cero, es que es inmenso. Es incontable. Es sideral.

    Seguiremos atentos a los movimientos y a la investigación.

  3. JELen agur

    A falta de aclaraciones de Bildu por parte de su portacoz aqui, el reportero-embustero, resulta que se va sabiendo alguna cosa mas:
    Al parecer fue Bildu y no la víctima, el que intento retirar la denuncia. Pero lejos de ello, parece ser que fue la propia víctima la que ha decidido ampliar la querella, al conocer que los hechos formaban parte de una maniobra para incriminarla en alguna trama y desacreditarla.
    Bildu sigue sin dar explicaciones y esto le implica cada vez mas.
    Que fácil (o debe ser difícil) habría sido desde el primer momento contar toda la verdad, que rodasen cabezas y se pidiera que la justicia investigara a fondo el asunto.
    El problema es que parece ser que Bildu es en sí el problema. La actitud ha sido la de intentar fumigar mierda para tapar el asunto y desviar la atención. Pero un movimiento que no es heredero de Herri Batasuna, sino que es Herri Batasuna con nombres distintos, tiene una montaña de basura moral a la que hacer frente, pero persevera en la estrategia errónea que es el tapado en lugar de las disculpas y, de paso, cargar de mierda a los demás, aunque sea inventada.

    Seguiremos este culebrón.

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