Posteado por: aberriberri | marzo 19, 2018

Auzogintza, lógica tradicional y convivencia moderna (2)

Joxan Rekondo

LA VECINDAD, COMUNIDAD DE DEBERES. En un ambiente social bajo el que se propende al individualismo, vemos que las integraciones vecinales se deterioran cada día. El proceso cultural que estamos viviendo lleva a una erosión de las relaciones sociales directas y a una renuncia a las responsabilidades ante lo común que compartimos. La tendencia a la privatización de la vida humana es inquietante.

Es una realidad de la que dan cuenta muchos analistas sociales, pertenecientes a un amplio espectro ideológico. Lipovetsky resalta el crepúsculo del deber, Barcellona achaca el debilitamiento de las relaciones comunitarias a las estrategias de derechos y Byung-Chul Han cree que necesitamos una forma de vida que sea capaz de producir dimensiones obligatorias y vinculantes. A partir de la etimología del término communitas, Roberto Esposito plantea que la comunidad es el “conjunto de personas a las que les une un deber o una deuda”.  De esta manera, cuando el lazo de la deuda pierde fuerza, la comunidad se va desvaneciendo.

No es muy conocido que Nikolas Ormaetxea, Orixe, realizó una traducción no literal de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, adoptada por la ONU en diciembre de 1948, a la lengua vasca. Orixe vertebró el Gizonaren Eskubidegaien Aitorkizuna a partir de la proclamación de deberes hacia las personas. Si bien las Naciones Unidas afirman, en el artículo tercero de la Declaración, que toda persona tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad, Orixe tradujo que a la persona “se le deben la vida, la libertad y la seguridad”.

La fórmula que Ormatexea utilizó en euskera es ‘zor zaio’ (“Zor zaio edozein gizoni, bizia, bere esku izatea eta segurantzia”; “Edozein gizoni, gizarteko atal danez, gizartetik datorren segurantzia zor zaio”). Manuel Irujo elogió esta transposición que “no es traducción del original, sino adaptación al espíritu, al genio civil, a la filosofía de la lengua vasca”. Sus críticos, curiosamente, le acusaron precisamente de operar de acuerdo con la mentalidad vasca, y no atenerse a un lenguaje universal que no admitiría someterse a una concepción rústica particularista (baserrikeria). Sin embargo, 48 años más tarde que Orixe (1998), la UNESCO creyó que, para hacer respetar de una forma efectiva los derechos humanos proclamados, era necesario promulgar una Declaración Universal de Responsabilidades y Deberes Humanos.

De acuerdo con la lógica tradicional vasca, el resurgimiento del deber (zorra) no estaría únicamente orientado hacia la persona individual. Forma parte de la relación (harremanhartu eta eman– recibir y dar) entre persona y comunidad, que se habría de practicar en las dos direcciones. A partir de la novedosa experiencia del ZerainLab, Ion Muñoa piensa que el sujeto individual también busca una inserción comunitaria, de la que se deducen unos compromisos hacia el grupo. La lógica que vertebraría esa inserción comunitaria es la de obligarse voluntariamente al servicio de la comunidad: “Herriari, auzoari, komunitateari norbanakoak zor dion logika”.

Es cierto que hay muchos que temen que no haya nada que hacer ante una deriva individualizante, y que la cooperación en torno al trabajo o la reciprocidad y cohesión vecinal no son posibles ante la tipología de demandas que surgen en torno a la ciudad moderna.

El movimiento cooperativista de Trabajo y Unión que tomó cuerpo alrededor de Arizmendiarrieta refutó lo primero, y significó un eslabón moderno que dio continuidad a la cadena que enlazaba con la cultura tradicional vasca. La norteamericana Jane Jacobs y otros mostraron, por su parte, que el meollo del problema, de cómo se favorece también en las grandes metrópolis la articulación de las relaciones vecinales y su vinculación con el barrio y la ciudad, puede ser resuelto con la ayuda de diversos factores, entre los que un planeamiento urbano que no contribuya a deshacer redes vecinales sanas no es el menos importante.

Volvamos de nuevo a plantear la contradicción cultural de nuestro tiempo. ¿Cómo se resuelve la contraposición entre persona individual y la comunidad para que pueda establecerse esa integración vinculante entre ambos y lograr el resurgir de la vecindad solidaria? La regla de oro es entender lo social en todos sus ámbitos como comunidades vertebradas en torno a la asunción libre y responsable de deberes que nos vinculan con los demás.

FRATERNIDAD SIN TUTELAS. Evocar la lógica tradicional no es pretender volver al pasado. Pero, las experiencias asociadas a esa lógica sí pueden inspirar preguntas y respuestas ante los problemas del presente y del futuro. En el primer artículo de esta serie hemos hablado de los vínculos de convivencia que dieron vida al Auzo, que supusieron una buena barrera ante la extensión tanto del poder público como del dominio privado, de cuyos abusos y arbitrariedades se querían proteger los pobladores de aquellos pequeños enclaves territoriales, desarrollando una auténtica fraternidad vecinal.

La solución de las necesidades sociales no dependía de hacer más grande la Administración. “El auzotasun, que es fruto espontáneo del deseo de quienes lo constituyen, se desenvuelve al margen, de la tutela de los organismos administrativos; pero es; sin duda, reflejo de la más antigua estructura social y política de Euskal-Erria”, subrayó Bonifacio de Echegaray. Dejemos claro, sin embargo, que nuestros antepasados tampoco querían tutelas dominicales. Se prefería una sociedad con densas y fraternales redes sociales que cargara consigo misma y con sus necesidades.

¿Es imposible resignificar las antiguas instituciones de ayuda mutua y cooperación para adaptarlas a las condiciones de la convivencia moderna? Las siguientes palabras de Arizmendiarrieta pueden ayudar a comprender el sentido proactivo que se exigiría para desarrollar hoy un auténtico proceso desarrollo humano: “Iñork emotekoari edo egindakoari begira dagona iñoren mende dago, naiz erri edo gizon soil”.

Como indica su etimología, la fraternidad se comienza a vivir desde la cercanía y la comunicación del hogar. Así, si no se practican las responsabilidades para con los demás desde la familia y la vecindad, es completamente imposible llegar al ideal de la fraternidad universal. Lo que sí puede pasar es lo contrario, incluso “que caiga la cosmovisión, pero cabe continuar experimentando la proximidad, la relación con los demás y el día a día”, como dice Josep Esquirol.

Aunque el repertorio tradicional de las redes tradicionales de cooperación es muy variado, podemos incluir a todas bajo la común denominación de instituciones de burujabetza (en la línea de Irala y los Bultzagileak), cultura del Auzolan (como la ha denominado Jasone Mitxeltorena) o también como cultura del comunal. Es cierto que la mayoría de las que hemos citado son instituciones sociales residuales y muy difíciles de rescatar en el formato que tuvieron en el pasado. No obstante, creemos que ninguna es desechable, que en todas hay elementos de sentido que permanecen vigentes y podrían inspirar procesos de innovación social, que pueden ser útiles para reforzar las relaciones sociales y el mutualismo en la vida cotidiana, y así poder zafarnos de las sinuosas formas que, en los tiempos modernos, están adquiriendo la dominación privada y pública.

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Responses

  1. Interesante segunda parte del artículo “Auzogintza: …” del Sr. Rekondo. Coincido que “La tendencia a la privatización de la vida humana es inquietante” y que necesitamos recuperar el sentido que nos cita Muñoa: “Herriari, auzoari, komunitateari norbanakoak zor dion logika”.

    Todo esto se produce, en parte, por la conjunción en nuestra sociedad de estas dos cosmovisiones: 1. La neo-liberal, que ha manejado el marketing perfectamente, haciéndonos creer que es el individualismo sin control el que consigue que podamos disfrutar de la riqueza y que preocuparse en demasía de las cuestiones comunitarias solo trae pobreza para los ciudadanos activos, 2. La revolucionaria, que siempre apuesta por resolver los problemas planificando sus soluciones desde arriba, desde la confrontación, desde lo universal y se vale de la “preocupación” para plantear luchas que han resultado irresolubles y que han traído un gran desgaste personal y comunitario.

    Sin embargo, yo sigo siendo optimista, no todos se han dedicado a vender humo teorizando desde la preocupación, entre nosotros ha funcionado relativamente bien la práctica de la vecindad, el trabajo desde la proximidad, discerniendo bastante bien en cada momento el área de “influencia” sobre el que había que actuar. Creo que adelante, también en vecindad, seguiremos resolviendo los problemas desde la base (de abajo a arriba) y apostando por la CONVIVENCIA

  2. Ciertamente, la ideología de los derechos humanos viene a concebir una plantilla de ser humano, igualado en su perfil como víctima potencial de todos los males del mundo. Por la presión (económico-política, pero sobre todo cultural) del mundo en el que vivimos, la personalidad de los bípedos queda reducida a dos vertientes, víctima y consumidora, atrofiándose generación tras generación la capacidad indómita y rebelde, comprometida con las emancipaciones, de los humanos, que ha movido la historia en un sentido liberador. Las estrategias de derechos, que se citan en el artículo, son un instrumental más de dominación, por mucho que acontecimientos recientes puedan parecernos lo contrario.

  3. La ONU está controlada por la masonería y por el Consejo de Seguridad. De hecho es un mecanismo de dominación totalitario en sus pretensiones y corrupto hasta las cachas. Una red clientelar de la que viven la Izquierda y la Derecha Globalistas.

    Cada vez se le va a hacer menos caso hasta que alguien importante deje de pagar las cuotas.
    Para hablar en serio de Derechos hay que Recuperar el Derecho Natural cosa que la Masonería no está dispuesta a hacer.

  4. Muy interesante el hilo argumental pero volviendo a la realidad

    Nóos: 2.300.000€
    Palau: 25.000.000€
    Púnica: 7.500.000€
    Gürtel: 120.000.000€
    ERES: 152.000.000€
    Castor: 1.350.000.000€
    Tarjetas Black: 15.000.000€
    Palma Arena: 42.000.000€
    Rescate: 60.600.000.000€
    Evasión: 80.000.000.000€

    Para cuando te digan que no hay para pensiones.

  5. Humanismo es cobrar una pensión digna

    https://pbs.twimg.com/media/DYqRzygX4AEZUuv.jpg:large

  6. Una portavoz de los pensionistas en El Objetivo: “Los políticos no se dan cuenta de que somos mayores, pero no tontos” http://vertele.eldiario.es/_76ef64fe vía @vertele

  7. Como siempre conviene verlo desde la perspectiva vasca, desde la vecindad, de esas vergüenzas españolas gracias al concierto, de algunas de esas estafas, no de todas, nos han imputado el 6,24%. Pero también, por desgracia, hay otras desvergüenzas que no conviene olvidar como la de los 25.000.000.000€ del perjuicio económico producido por ETA que, como sus asesinatos, los vascos los hemos pagado un % mayor.

  8. Todas las cosas que estáis planteando, que están en el día a día, son muy importantes y merecerían la atención de los articulistas de Aberriberri.

    Sin embargo, es una verdadera pena que, ante una entrada que plantea una cuestión de calado, que podría ser perfectamente bandera de la nueva política, acabemos como siempre en una guerra de comentarios que desvían la atención que este tema que plantea el articulista merece.

    La ruptura entre dirigidos y dirigentes en el ámbito de la política (tanto en partidos como en instituciones) obliga a plantear que son necesarios programas que democraticen el sistema a todos los niveles, no solo la Adiministración Pública. Ahora se habla mucho de mecanismos de participación, de empoderamientos, de autogestiones. En Europa, también de subsidiariedad.

    En el fondo, se plantea un problema cultural. Estoy de acuerdo con lo que se ha sugerido antes, las estrategias de derechos pueden llegar a atrofiar ldererminadas potencialidades de las personas, acostumbrándolas a soluciones paternalistas.

    El autor habla de vecinos, de construcción de barrio, de “barriocracia”. Este un aspecto interesante de la reflexión, en la medida en que se hable de movilización de sociedad civil en términos modernos. Más que en Zerain, las posibilidades de esta línea se deben contrastar en Bilbao y su cinturón urbano.

  9. Es hora de actuar

    https://elpais.com/elpais/2018/03/19/opinion/1521485207_834348.html

  10. Bulchas, vuestro tiempo ha acabado

  11. Ante la ataraxia pepera.

    Viva Ciudadanos

    https://politica.elpais.com/politica/2018/03/20/actualidad/1521553836_040530.html

  12. Oyes tú Menora, de qué cueva de Cuñadans 2.0 has salido ? Por mucho que os esmereis en EH lo tenéis más crudo que en Galiza, nunca sobrepasareis ni el listón de UA ni el de UPyD, asike que vete por dónde has venido.

    Lo del Cupo te lo explica el colega Alias que domina todo tipo de temas, Tolosa le llaman por ello por aquéllo de tolosabe…
    Un buen puntazo sería que encontraréis alguna parecida a la Arrimadas por aquí, pero ni por ésas

  13. Efectivamente la práctica del Auzolan, es más fácil en el mundo rural, pues ese sentido común sigue estando presente en la mente de los agricultores, pastores, etc. Pero no debemos de olvidar que todavía una buena parte de nuestros municipios son rural-urbanos, donde junto a nuevas prácticas todavía subsisten las tradicionales. Esa mezcla de lo rural y urbano posibilita que se pueda instaurar también el espíritu del Auzolan en las relaciones vecinales.

    ¿Pero se puede trasladar la “barriocracia” a Bilabao?. AUZO Factory, un centro con dos ejes estratégicos: crear empleo y desarrollar el barrio, ha conseguido que los vecinos colaboren, con sus proyectos, en la sostenibilidad económica de la ciudad y den oportunidades laborales a los jóvenes, ¿esta iniciativa no se puede considerar Auzolan?,

  14. JELen agur

    No ha defraudado la segunda entrega de Joxan.
    Muchas gracias.
    Habra una tercera entrega? la de las propuestas de iniciativas para poder desarrollar un modelo actualizado con esos mimbres. O tendemos que seguir soportando las ideas pseudosalvificas de bombero-torero de soziatas y neoliberales?

    comunidad politica, docente, vecinal, familiar, en ultimo termino, tienen que conocer a fondo estos fundamentos y promover su implementacion.

  15. Auzo factory, pues sí algo habrá que hacer en Bilbao para combatir el paro ( juvenil sobre todo) aparte de alquilar un piso en Airbnb y forrarse, deporte no sólo exclusivo del Botxo sino de Donostia, Barcelona ect…
    Por ahora lo que mejor funciona es la Escuela de DJ’s, ánimo y que no decaiga.

  16. Pero claro de ahí a pensar que esto es Auzolan se necesita mucho hooliganismo
    Por ahora muchos palabros vacíos, start ups, incubadoras de empresas, premios varios de arquitectura al edificio y bla, bla, bla…
    El paro además en Bilbo está en índices que superan a la mayoría de los municipios de la margen izquierda, rozando el 16%, por lo que trabajo por delante ya tienen en el popular barrio bilbaíno de Matiko.
    Esperemos que éstos nombres anglosajones que se ponen a los sitios para despistar sin más no escondan otros propósitos.

  17. Pues a mi también esto me parece Auzolan

  18. Mucho pez gordo, mucha prensa y mucho acto institucional
    Pero no se ve a ningún joven de Matiko.

  19. Bilbo, el «nuevo Manhattan» a base de «Auzo Factory» del PNV
    Aburto ha afirmado que el reto del PNV es «convertir Bilbao en el Nueva York de Bizkaia y de Euskadi, un nuevo Manhattan vasco donde fluya cultura, innovación y creatividad

    Por ahora el eco con Nueva York lo da el prestigioso New York Times que se hace eco de las masivas concentraciones de los pensionistas de Bilbo

  20. Bilbo, el «nuevo Manhattan» a base de «Auzo Factory» del PNV
    Sería interesante que algún día citaran el Auzo factory de Matiko, aunque sólo sea por la escuela de DJ,s

    Aburto debe de tomárselo más en serio y trabajar con ese fin

  21. Mis conocimientos de lo resultados concretos de la Auzo Factory son escasos, no era mi intención analizar sus resultados, otros más competentes ya harán las evaluaciones oportunas.

    Pero si lo he traído como ejemplo, entre otras, una razón ha sido la coincidencia entre los objetivos que para los jóvenes se ha marcado este centro de innovación, y la iniciación a la vida pública de los jóvenes que suponía el Auzolan. Los trabajos del mismo servían para adquirir experiencia en alguna profesión y encarrilar su modo de vida fuera del Baserri. La familia a los jóvenes que en un futuro vivirían fuera de la “hacienda”, en lugar de utilizar su trabajo en beneficio de la casa, acostumbraba a enviarlos a realizar los trabajos vecinales.

    Además si la “cultura del Auzolan” se puede definir “como cultura del comunal”, este tipo de centros son adecuadas para experimentar las convergencias comunitarias como nos muestra el video de “Inno Lab Bilbao”.

  22. A ver, la vida humana es individual y se lleva a cabo en relación con otras personas y con todo lo que nos rodea. Del uno al otro confín.

    Por debajo de la vida biológica resulta que somos una función de onda. Es decir, ni siquiera estamos formados por partículas sino por intersecciones de campos que percibimos como partículas.
    Intersecciones estas que por debajo de un tamaño de 10 a la -30 ni siquiera tienen masa.
    Desde esta perspectiva la vida humana es como un remolino en la corriente de un río y nuestras “funciones de Onda” son realmente eternas. Nos guste o no, lo somos.

    Esto lo tienen claro desde los Vedantas hasta los Místicos cristianos y solo defienden lo contrario personas que o bien eligen ignorar nuestra naturaleza o que prefieren que nosotros la ignoremos para de este modo “gobernarnos” mejor.

    Por otra parte me temo que la sociedad está en proceso entrópico después de unos cuantos años de hacer algo tan poco vasco como mirarnos al ombligo. La gente ha terminado por pillarlo y cada vez le ve menos gracia a la cosa esta de la identidad.

    Este fin de semana me acerqué al Hospital de Gorliz a pasar con un amigo su última noche entre nosotros. Era el final de su remolino particular antes de regresar a la corriente cósmica. Tras cruzar la ría y bordear Plencia, llegué a Gorliz lloviendo, bajé por Itxasbide hasta el hospital que preside aquella playita. Una noche perruna. La señora de recepción me dio el número de su habitación y subí a la planta.
    Abrí la puerta, encendí la luz y escuché a mi amigo que respiraba jadeando fuerte y estaba inconsciente con su sedación terminal.
    Llamé a las enfermeras de planta y rápidamente me ayudaron a ponerlo de lado. Poco a poco su respiración se fue calmando y tras un ratito con nosotros se retiraron a su sala para la noche. Grandes señoras estas mujeres que nos cuidan cuando los que debían hacerlo ni se preocupan de ello.
    Dejé una luz encendida y me senté para pasar la noche. En aquel momento pensé que si Fermín seguía respirando tan suavemente quizás vería la luz del día.
    Murió a la una menos cuarto. Se fue apagando suavemente y creo que en paz. Dicen las enfermeras experimentadas en estas lides que se dan cuenta de si alguien está con ellos al marcharse. Fermín tuvo a sus amigos.

    El caso es que los celadores que retiran los cadáveres al depósito del hospital no llegan hasta las 8 de la mañana y pedí permiso para quedarme acompañándole ya con las luces encendidas. Se me hizo corta la noche charlando con el recién fallecido en nuestro particular velatorio y recordando nuestras singladuras por esos mares de Dios. Nos reímos de casi todo un buen rato. Nos faltó bebida.

    Al día siguiente los celadores retiraron su cuerpo y me acerqué a Bilbao a reunirme con los otros amigos que por turnos lo acompañaron estos últimos meses.
    Nos reunimos cerca de Santi Mami, ¡manda cojones qué mariconada!. A ver si dejan de hacer el txorra de una puñetera vez. Me temo que es superior a sus fuerzas.
    Luego nos fuimos al Ercilla donde pensábamos comer hasta que nos dijeron que no tenían clarete. Esto me recordó al sommelier del viejo Jockey que cuando algún despistado pedía un clarete se revolvía diciendo “Señor, el clarete es un vino de andamio. Tenemos un par de rosados en la carta”.

    Nos fuimos a otro sitio estupendo en Urquijo que sí tenía clarete. La cuadrilla de Fermín hemos regresado al clarete.

    Como siempre, en Bilbao, lo mejor la gente. El entorno, cada vez más entrópico, como de plástico. Una pena.
    Perder industria es muy destructivo.

    Hay que repensar muchos dogmas sacralizados y ya va siendo hora.


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