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Documento fundacional de Alkarbide

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Imanol Lizarralde

El grupo promotor de Alkarbide, compuesto por José Mari Aierdi, Felix Arrieta, Iñaki Beraza, Maria Carrera, Izaskun Goñi, Iñaki Sagarzazu, Izaskun Trabudua, José Manuel Uribarri y la portavocía de Martin Beramendi ha presentado hoy en Donostia el Manifiesto del Grupo promotor de Alkarbide. Considero interesante compartir el mismo con los lectores de Aberriberri:

Cuestiones previas

Con este acto queremos presentar los rasgos generales de la propuesta de Alkarbide a la sociedad vasca y, a la vez, dar comienzo a lo que va a ser el proceso de fundación de la formación política que culminará en un Congreso que se celebrará a finales de noviembre.

A decir verdad, no somos una novedad en la política vasca. Los promotores de Alkarbide hemos compartido una experiencia política que ha sedimentado una cultura política común que nos ha llevado a compartir visión y conducta ante los problemas emergentes de la política vasca. Visión y conducta que son conocidos por cuantos siguen la evolución del debate público del país, y que forman parte de los intangibles del nuevo proyecto que impulsamos.

Así, somos gente que pertenece al ámbito del nacionalismo histórico, aunque participamos a la vez de esa percepción crítica que cree necesaria una reinterpretación, abierta al cambio en los modos y en los mensajes, adaptados a las nuevas necesidades. Un nacionalismo continuador en lo esencial, y que busca referentes válidos para un discurso que aumente la identificación de los vascos con la idea de nación. De ahí que nuestro discurso político se haya caracterizado, en los últimos años, por:

El proyecto Alkarbide

Un partido abertzale, de impulso renovador. Recordado lo que antecede, interesa a la sociedad conocer los rasgos esenciales de la identidad de Alkarbide, rasgos que serán desarrollados en el curso del debate que la nueva organización política va a desarrollar desde hoy mismo hasta el Congreso previsto a finales de otoño.

Alkarbide se define como un partido abertzale, que se reivindica como continuador del abertzalismo histórico. Alkarbide hace suya la fecunda experiencia institucional de este movimiento político, bajo cuyo liderazgo se han escrito las páginas más productivas de la historia moderna de los vascos, desde la etapa republicana del lehendakari Agirre hasta nuestros días. Alkarbide, en coherencia con estas referencias, aspira a que el pueblo vasco, la comunidad nacional vasca, esté representado como tal en Europa en rango de igualdad con el resto de los pueblos europeos y afirma que nadie podrá imponer a nuestro pueblo un proyecto social y político contra su voluntad.

Alkarbide busca la mejor integración y la mayor extensión de la idea nacional al servicio de las personas. Personas libres en una patria libre. Creemos en la idea de la ‘nación plena’, una nación de carácter extensivo, que busca expandirse de manera horizontal, que cada día haya más vascos integrados, identificados, con una idea de nación como proceso histórico, que evoluciona de forma gradual con la contribución de las nuevas generaciones. Una nación que no es sólo obra de nacionalistas conscientes y que sólo podrá materializarse sin actitudes frentistas, desde el cauce central de la sociedad.

Alkarbide es consciente de que impulsar esta idea de nación exige a su vez un nacionalismo que sepa desempeñarse en un medio cultural y en una sociedad muy agitados, sacudidos por una compleja dinámica de cambio, y que ello exige además un nacionalismo con gran capacidad de alianza y de cambio, de generar amigos y gran capacidad a la vez de movilización popular.

Alkarbide, por lo tanto, es un partido partidario de estrategias que busquen una adhesión popular creciente, para lo cual instrumentará una acción política de carácter realista y gradualista. Una posición que nos obliga a examinar las necesidades y prioridades sociales y a evaluar constantemente las formas en las que debemos prestar el servicio que la sociedad espera de nosotros.

Alkarbide aboga, en este contexto, por el impulso de una unidad de acción estratégica que recoloque al nacionalismo institucional en la posición de liderazgo de una construcción nacional de la que la inmensa mayoría de los vascos puedan sentirse partícipes.

Un nuevo impulso democrático. Somos conscientes de la menguante actuación del nacionalismo en el espacio social, y queremos comprometernos a prestar especial atención a la necesidad de una intervención social más acusada, que pasa por una definición previa y una reflexión permanente sobre las realidades sociales actuales.

Por ello, Alkarbide se postula como un partido radicalmente demócrata, entendida esta radicalidad como la permanente implicación en favor de lograr una mayor identificación de la ciudadanía y las instituciones a través de la profundización en los métodos de participación.

Alkarbide propugna, por ello, un ‘nuevo impulso democrático’ para nuestro sistema institucional, que apunta serios síntomas de desgaste, que incluyan el ensanchamiento de los cauces de participación y la reforma ‘ad intra’ del sistema, a la búsqueda de una más ágil interrelación entre la Administración y los administrados.

Un partido de compromiso social. En el terreno socio-económico, apostamos por una socialdemocracia moderna que, sobre la base de la vinculación al precepto de la igualdad de oportunidades, haga frente al reto de optimizar los recursos públicos y sociales necesarios para, en un marco más auténtico de desarrollo humano, para extender la suficiente cobertura de bienestar a toda la ciudadanía.

En este mismo ámbito, Alkarbide aboga por un modelo de gestión que tenga como bases  la equidad, la justicia social y la solidaridad, centrado en las personas y que busca la progresiva transformación del sistema social y económico hacia un nuevo modelo de naturaleza sostenible, participativa y solidaria.

Esta transformación social sólo tendrá futuro si somos capaces de afrontar una crisis cultural, de valores, y nos planteamos un modelo que rescate factores como el valor del trabajo, la capacidad de emprendizaje y los lazos de solidaridad recíproca como fundamentos sociales de una sociedad que aprecie su propio desarrollo humano.

Un partido abierto, democrático y moderno. Alkarbide se organizará de manera transparente y democrática. Queremos un partido que sea reflejo del modelo social que proponemos, pero también que sea una primera aportación a la cultura de la participación, entendiendo que la apertura de puertas de los partidos es pieza clave del impulso democrático y participativo que, a nuestro juicio, necesita la política.

Por ello, nuestro modelo organizativo tendrá la naturaleza de cuestión ideológica. Y será un modelo que protegerá la autonomía local, que promoverá el debate libre, que estará abierto a nuevas formas de concebir la adhesión y la militancia y buscará la transparencia y la accesibilidad a la sociedad. Alkarbide, finalmente, será un partido moderno e innovador, que implantará las nuevas formas de comunicación e interacción que son prevalentes en la actual sociedad.

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