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El “Gudari Eguna”, un punto de ruptura con el nacionalismo vasco

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El 27 de septiembre de 1975 fue la fecha en la que el régimen franquista fusiló a tres miembros del GRAPO y a dos de ETA: Jon Paredes “Txiki” y Anjel Otaegi. Es por eso que en esa fecha el MLNV celebra el “Gudari Eguna” en el que homenajea a sus militantes asesinados o muertos. De hecho, la autodenominada “Izquierda Abertzale” en su último comunicado enmarca la lucha en “más de cinco décadas”, lo que da a entender que ésta comienza con el nacimiento de ETA. De ahí que en los pasquines se escriba “Gora Atzoko, Gaurko ETA Biharko Gudariak” (remarcando “ETA”), en un tono que recuerda más a una apología militar que a un proceso de paz, y que aparezcan “Txiki”, “Argala” o Jon Anza, sin rastro del 36. En la misma línea, el MLNV anuncia en su comunicado de Gudari Eguna que esta nueva fase exigirá “costes humanos y militantes”, lo que refuerza la idea de que Saseta, Azkue u Ordoki poco tienen que ver con los “gudaris” que defiende el MLNV.  Son sólo unos ejemplos de ruptura con el nacionalismo vasco.

Esta situación me hace dudar realmente del valor que tiene “abertzale” para el MLNV. La utilización que hacen de la palabra “gudari” es una aberración y una falta de respeto a quienes lucharon a pecho descubierto contra el fascismo y el nazismo y es la muestra más fehaciente de que el MLNV no es abertzale, por lo menos en el sentido en que muchos lo utilizamos. Apropiarse de “Euzko Gudariak”, vaciarlo de contenido e identificarlo con ellos mismos, en lugar de con los que lucharon en la Guerra Civil y en la II Guerra Mundial debería ser considerado como una traición al mundo abertzale. Más aún cuando el “Euzko Gudariak” es un himno jeltzale que nos ha sido sustraído sin mayor dificultad que la pataleta de algún militante y es utilizado para diferenciarse del “Euzko Abendareen Ereserkia”, lo que debería sonrojarnos. ¿Cómo ha podido ocurrir que un himno sea utilizado por ETA para romper con su propia historia?

Pero lo realmente grave es que aun cambiando el sentido de “Euzko Gudariak”, nos vengan historiadores como Eduardo Renobales a hacernos querer ver un nexo de unión entre Kandido Saseta y el MLNV o que nos afirme, sin rodeos, que Jagi-Jagi “representó lo más nítido del independentismo en la República española” queriéndonos vender que la “independencia” sabiniana y la “independencia” revolucionaria que postula el MLNV tienen algo que ver. ¿Cómo Jagi-Jagi, movimiento sabiniano ortodoxo,  va a ser un antecedente de un movimiento marxista-leninista como el MLNV? ¿Cómo va a soñar Kandido Saseta con una “Euskal Herria libre” si luchó contra los defensores de “Euskal Herria” (carlistas) y quería una “Euzkadi libre para hombres libres”, en oposición al totalitarismo que representaba el fascismo y que representa el comunismo? Sería realmente ingenuo pensarlo, como también es difícil creer que la actual ANV tenga algo que ver con la que luchó contra el fascismo y el nazismo. No imagino a Rufi Etxeberria o a Arnaldo Otegi de ministro sin cartera del Gobierno español como lo fue Tomas Bilbao. Asimismo, creo que nadie ha demostrado aún que Saseta fuera más cercano a ANV que al PNV ni que Anacleto Orue o Gonzalo Nárdiz fueran revolucionarios. Son otros ejemplos de ruptura con la historia del nacionalismo vasco.

La visión funcional que tiene el MLNV de la historia vasca es un peligro para el mundo abertzale. Las mezclas que hacen entre lo que realmente ocurrió y lo que les hubiese gustado que ocurriese son bombas que nos explotan en las manos. Que “Euzko Gudariak” sea identificado con el MLNV, que “gudari” sea utilizado para nombrar a asesinos sin pudor o que la resolución del conflicto político vasco se una a ETA deben ser consideradas aberraciones para un nacionalista vasco. Un abertzale no puede tampoco permitir que la Ikurriña sea identificada con Euskal Herria, porque fue creada para identificar a “Euzkadi” (el futuro estado vasco). Son el ABC del abertzale.

Estas cosas que parecen trivialidades, luego se convierten en problemas doctrinales. Cuando se deja hurtar el vocabulario, ocurre que se quiere solucionar la realidad con las soluciones de los demás y se pierde gradualmente la identidad. Es por eso que muchas veces el nacionalismo se queda bizco, ya que en lugar de describir la realidad desde un vocabulario jeltzale o abertzale, lo hacemos desde el abertzalismo revolucionario. Ese movimiento que nació para sustituirnos y que modifica el sentido de nuestro vocabulario para romper con nosotros. El “Gudari Eguna” es el ejemplo.

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