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Lortu Arte, ¿volvemos a lo mismo?

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Jon Inchaurraga

La enésima propuesta del MLNV sobre “pacificación” y “territorialidad” en Euskalerria ha traído consigo una nueva puesta en escena, como si de las tablas de Moisés fueran. Los medios de comunicación afines al MLNV, así como los portavoces de esta nueva propuesta se han desgastado desde la puesta en marcha de la declaración de Alsasua para hacer llegar al Pueblo vasco sus conclusiones. Unas conclusiones cuyas únicas novedades son la aprobación de Eusko Alkartasuna y la lucha por la consecución de un Estado vasco que ya se hablaba en “Zutik Euskal Herria”. Lo demás es la misma retórica incumplida de siempre. Es la renovación de viejos tópicos del pasado como el diálogo o la necesidad de un cambio político en Euskal Herria Unas necesidades que han sido la matriz del discurso del MLNV en estos últimos años, cuya  materialización se dio en el Estatuto a cuatro que se propuso durante las conversaciones de Loiola.

A pesar del bombo y el platillo que se ha dado a los “Principios Mitchell”, Batasuna, el brazo político del MLNV, ya se comprometió en 2004 en la Propuesta de Anoeta, que reafirmó en su Propuesta de Alsasua, en “dirimir las diferencias durante el proceso de manera pacífica y democrática”. Asimismo, Batasuna también prometió “la utilización de vías exclusivamente políticas y democráticas”. Evidentemente, las dos promesas se incumplieron. ETA apareció en medio de la tregua para destrozar la T4 y Batasuna calló ante la muerte de dos trabajadores sudamericanos. Asimismo, Unai Fano, interlocutor de Batasuna en Loiola, fue detenido en Francia por pertenencia a banda armada. Más tarde, una vez rotas las conversaciones, ETA asesinó a varios ciudadanos con el silencio de Batasuna. Un silencio que otorgaba, ya que la reacción del MLNV fue totalmente diferente con el caso Jon Anza en el que rápidamente culparon al Estado español de su desaparición.

En las diferentes valoraciones políticas que hace el MLNV, la violencia de ETA se difumina en “diferentes tipos de violencia” u otro tipo de eufemismos que pretenden quitar peso a la represión que causa la violencia política del propio MLNV a los ciudadanos vascos. Es realmente sorprendente que en un documento que aborda el futuro de Euskadi, no se nombre a ETA en 15 páginas, cuando es evidente que es uno de los problemas básicos de convivencia en este país.

De la misma manera, en los últimos documentos Batasuna no hace autocrítica más allá de la pura retórica de “con aciertos y errores” en el Documento de Alsasua. En el documento “Lortu Arte”, asimismo, lo que hace es reconocer que tenía razón, ya que muestra cómo, desde diferentes “tradiciones políticas”, el MLNV y EA han llegado al mismo punto: la necesidad un nuevo marco jurídico-político. Esta necesidad, además, siempre ha sido reivindicada por Batasuna y ha sido Eusko Alkartasuna quien se ha sumado a ella, tal y como en otro tiempo hizo el sindicato ELA, En el mismo documento “Lortu Arte” reconoce el partido fundado por Garaikoetxea que apostaron por un Estatuto de Autonomía “que no es un instrumento adecuado para satisfacer las aspiraciones políticas de la mayoría social del país”. Este triunfalismo también se vislumbraba en el documento “Zutik Euskal Herria” en el que se enmarcaba el nacimiento de ETA en un momento en el que “Euskal Herria agonizaba” y en el que defiende, de forma ambigua, que esa lucha ha “logrado frenar la operación política diseñada tras la muerte de Franco”.

De todos modos, lo más resbaladizo del documento “Lortu Arte” es la llamada a la “confrontación democrática”. Después de que ETA bautizase a la Alternativa KAS como “Alternativa Democrática” y también después de que Batasuna y otros movimientos políticos cuyo respeto por los derechos humanos es inverso a lo que exigen a sus contrincantes políticos, apelliden sus propuestas de “democráticas” es una incertidumbre que vayan a serlo en realidad. La historia así lo dice en Euskalerria.

Asimismo, el llamamiento a la “confrontación” con el Estado español es algo también resbaladizo, ya que implicaría borrar del mapa a las opciones políticas que defienden el desarrollo de las libertades vascas a través de las Instituciones. Tasio Erkizia lo decía claro en Gara: “Gaurko EAJ ez da alternatiba” y defendía que “«unionismoa» eta independentziaren artean erdi biderik ez dagoelako”. En este contexto, la política vasca se convertiría en el “conmigo o contra mí” que defendía George Bush, con su división entre “buenos y malos” que ha sostenido el MLNV durante 50 años, al que se ha sumado el Gobierno español y el Partido Popular durante los últimos años. La sociedad vasca, por lo menos, ha sido más responsable y ha sabido diferenciar entre la política y la persona.

El documento “Lortu Arte” no aporta nada nuevo al debate político vasco. Es una reafirmación de la línea política del MLNV de estos últimos años. La novedad es que en esta ocasión ha contado con el apoyo de Eusko Alkartasuna, al igual que contó en otro tiempo con el del sindicato ELA. Aun así, para quienes no tenemos cables en Ministerios no hemos visto ningún cambio real en el MLNV: las últimas apariciones de ETA han sido en forma de asesinato como el del gendarme francés Jean-Serge Nérin. A efectos prácticos, la nueva apuesta por la “acumulación de fuerzas” del MLNV en pro de la constitución del Estado vasco se ha cobrado una víctima política y va camino de la segunda. El “Polo Soberanista” dinamitó la coalición PNV-EA que gestionaba el Gobierno vasco y sepultó las pocas posibilidades de que hubiera un Lehendakari abertzale al frente de la máxima institución de los vascos. Asimismo, en Nafarroa Bai, según parece, las aguas bajan turbias.

Estos dos casos prácticos deberían hacernos reflexionar sobre la naturaleza constructiva del MLNV. Cada vez que este movimiento ha hecho una promesa, el abertzalismo ha sido perjudicado. Primero fue en Argel, cuando ETA pasó olímpicamente de las Instituciones vascas. Luego fue en Lizarra-Garazi cuando se engañó a PNV-EA y se les culpó de la ruptura de una tregua que estaba prediseñada y por último, fue en Loiola cuando ETA y el PSOE negociaron a las espaldas del Pueblo vasco e hicieron pinza al PNV. Es por eso que hay que ser cauto ante esta nueva “propuesta” del MLNV. Una proposición que parece va a convertir a Eusko Alkartasuna en el nuevo ANV y que va a partir a Nafarroa Bai. Además, resulta paradójico que se hable de la construcción del Estado vasco y no se nombre al PNV. De todos modos, lo peor será la resaca y cuando Otegi y Rufi Etxeberria o Juan Mari Olano (¿quién sabe?) se vuelvan a disfrazar de hombres de paz y engañarnos otra vez. Ya se sabe, “aunque la mona se vista de seda, mona se queda”.

PD: Ojalá me equivoque y esta sea la definitiva.

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