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Odón se equivoca ¿Estará llegando el final de su mandato?

Mikel Ubillos

El alcalde donostiarra va a cometer un fallo del que más tarde se tendrá que arrepentir. Con lo frío y calculador que es, resulta extraño que no se dé cuenta. Las necesidades de la ciudadanía donostiarra y guipuzcoana están por encima de su estrategia de mantenerse en el poder (por cierto estrategia que no le ha ido mal hasta ahora, pero cuidado que los tiempos cambian).

Decisiones que han llevado lustros en lograr un consenso interinstitucional, los rompe para quedar como el artífice e impulsor de la nueva propuesta. En este tipo de estrategias, he de reconocer que Odón es un artista, es único; pero en este caso no le sirve.

Como, ya os habréis dado cuenta, estoy hablando de la propuesta del alcalde donostiarra de instalar la estación de autobuses, y no estación intermodal, junto a la estación del norte. Por suerte, todavía el ayuntamiento está a tiempo de rectificar y volver a estudiar la posibilidad de la antigua ubicación de Riberas de Loyola.

¿Por qué digo todo esto? Porque si se cumplen los designios de Odón dentro de unos años tendremos una estación pequeña, encajonada justo en un escaso espacio, que no podrá dar respuesta a las necesidades que tenga la ciudad dentro de veinte años. Esta propuesta no apuesta por las necesidades del futuro de la ciudad como ha hecho el ayuntamiento de Pamplona, sino responde a sustituir la actual parada de los autobuses de largo recorrido (que no se puede llamar estación de autobuses), por un proyecto de pequeña escala.

La actitud ante la construcción de la estación, debe responder a las necesidades futuras, debe ser una acción estratégica para Donostia y Gipuzkoa. El dinero público debe invertirse bien, el hecho de reducir las dársenas del modelo inicial para que el coste sea más barato, es un error porque supondrá que la estación a largo plazo se volverá obsoleta.

El alcalde ha argumentado que la razón del cambio de ubicación responde a que el tren de alta velocidad llegará a la estación del Norte y no a Riberas de Loyola. Lo que todo el mundo debe saber, que pese a que la oposición le recalcó el año 2006 que era posible que el tren de alta velocidad parará en Riberas de Loyola, él siguiendo supuestas razones técnicas, comentaba que era imposible. Pero, la realidad es otra, en la actualidad los problemas técnicos tienen solución, lo que tiene que haber es voluntad política para aplicar la solución idónea. Odón no tenía voluntad y desoyó las propuestas de estudiar la viabilidad de una parada del tren de alta velocidad en Riberas de Loyola.

Hay que tener en cuenta que desde la futura estación de Astigarraga, el tren de alta velocidad ya no actuará como tal hasta la estación del norte porque será una vía lanzadera. Qué el tren saliendo de la Estación del Norte o llegando a la misma, pare tres minutos en Riberas de Loyola no supone ningún problema. Pero para el alcalde era ya un tema decidido y no había discusión, de esa forma condicionaba la intermodalidad de la futura Estación de Riberas de Loyola.

De esa forma, el mensaje de Odón fue el siguiente: “como el tren de alta velocidad no podía parar en Riberas de Loyola, hacer la estación allí carecía de sentido, y por lo tanto había que ubicarla junto a la Estación del Norte”. No es que la realidad fuera así sino que Odón, dentro de su estrategia de ser el hacedor del proyecto, había provocado que fuera así, para tener que cambiar de ubicación.

Odón no puede demostrar mayor intermodalidad de Atotxa con respecto a Riberas de Loyola porque es menor, porque todavía es posible construir una parada del tren de alta velocidad en Riberas y la conexión con euskotren. El problema es que a Odón no le apetece. Lo de Odón es un discurso para cambiar la opinión pública donostiarra.

El pasado sábado, 1 de marzo, Odón escribió un artículo en el Diario Vasco sobre la estación de autobuses, diciendo que la ubicación de Atocha tenía una serie de ventajas como “favorecer la interconexión entre el TAV, los trenes de cercanías RENFE, los autobuses urbanos e interurbanos, autobuses de medio y largo recorridos y taxis. Además dispondrá de un parking para 700 vehículos y bidegorris”. Pues, todas estas interconexiones se pueden dar igualmente en Riberas de Loyola, pero además habría conexión directa con Euskotren, y por lo tanto, cuando se hagan las estaciones de Intxaurrondo y Altza con ambos barrios también.

Odón entre el dilema de mayor intermodalidad o mayor centralidad, apuesta por la centralidad. Hay que decirle que por el modelo de desarrollo de la ciudad Riberas de Loyola se está convirtiendo en el centro de la ciudad, desde Riberas al Ensanche Cortazar habrá una distancia de 10 minutos andando. Por lo tanto, también es una ubicación central.

Pero hay otras razones para poner la estación en Riberas de Loyola. El diseño de los enlaces de la autovía del Urumea, los dos nuevos puentes (5º y 6º) se hicieron pensando que la estación de autobuses estaría en Riberas. Desde Riberas la entrada y salida de autobuses y de automóviles es mucho más rápida, y no derivan circulación al centro. Por otra parte, que las líneas de autobuses urbanos paren en Riberas de Loyola no genera ningún problema añadido.

En definitiva, Riberas de Loyola tiene mayor intermodalidad, genera menos circulación al centro de la ciudad, genera una entrada y salida de la ciudad mucho más ágil, su ubicación es cercana al centro, y permite la construcción de una estación más amplia que pueda responder a las necesidades de futuro. La única ventaja de la ubicación de Atotxa es que está más cercana al centro, pero genera mayor circulación al centro de la ciudad, más dificultades para entrar y salir de la ciudad, la construcción de una estación en un espacio pequeño, encajado, que limita las dimensiones y por tanto su adaptación al futuro, y la falta de conexión directa con euskotren le quita intermodalidad.

La ciudad debe apostar por la mejor estación de autobuses posible, y la ubicación más idónea es la de Riberas de Loyola. Odón se equivoca porque no apuesta por la adaptación a las necesidades futuras de la ciudad.

3 thoughts on “0

  1. Es penoso contemplar la degeneración sicológico-política de ciertos entes que de empezar con un aire fresco y con formas novedosas de gestión y de consulta, devienen en autócratas pagados de sí mismos, que no escuchan consejos, que se dedican a vender cosas contradictorias por donde quiera que vayan. El caso de Odón es paradigmático. Lleva años en el ayunta y todavía no nos ha solucionado a los donostiarras un problema de infraestructuras tan de cajón como es el de la estación de autobuses. Es más: se dedica al politiqueo, a echar la culpa a los otros de algo de su exclusiva responsabilidad. Ahora se encuentra obsesionado por la cuestión del puerto deportivo de Monpás y estaría dispuesto a lijar el monte Ulía para que encajara en la complexión de sus neuronas ya frisando la chifladura del maniático que hace de la ciudad campo de sus obsesiones y caprichos.

  2. Sera todo lo que quieras pero no podeis quitarle de la alcaldia ni yendo en la famosa coalicion frustrada. Lo que yo creo que es que los nacionalistas no podeis soportar que en una provincia tan “abertzale” el alcalde sea un socialista ESPAÑOL. Claro que con los candidatos q presentais no teneis mucho que hacer contra el gran Odon.

    Y Odon esta en ascenso: primero tuvo 5 concejales, luego 7, despues 9, despues 10 y ahora 11. La proxima mayoria absoluta.

  3. Es posible. Odón es socialista español pero cuando le toca salir con la banderita le da repelús. Me acuerdo, hace años, de la manifestación de Basta Ya o del Foro de Ermúa a favor de la bandera española que vino Zapatero o algún gerifalte del socialismo carpetovetónico. Pues bien, Odón le recibió, comió con el, y lo dejó puntualmente para que fuera a la manifestación, a la que el no iba a asistir. Es un hombre discreto en sus exhibiciones de españolidad, como lo muestran los votos nacionalistas que obtiene. Y es verdad lo de la falta de alternativa nacionalista o pepera. Pero también es verdad que un político espabilao como Odón se convierte en la ruina de una ciudad cuando actúa como si fuera el faraón Ramses. Y como tanto político encaramao en el candelabro durante eones le surge el mesianismo, creer que caga oro. Y no hay que hacer apología del éxito. Ni admirar a Jesús Gil por que hizo mucha pasta ni a Odón por mantenerse en el poder con tanto gallinero.

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