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Qué hubiese hecho Ajuriaguerra

Koldo San Sebastián

En 1958-1959, el PNV veía como los jóvenes que, hasta entonces, estaban en su órbita se iban alejando (y acercándose a ETA). Los supervivientes activos de la dirección de los tiempos de la guerra civil estaban en el País Vasco-continental, en “Beyris” (sede del PNV en Anglet). En el interior, solo estaba Juan Ajuriaguerra quien, tras la muerte de Doroteo Ziaurritz, era ya la máxima autoridad nacionalistas. En su círculo más cercano de aquellos días, Luis María Retolaza, el bibliógrafo Jon Bilbao, el médico Josu Arenaza, José María Caballero…

En aquellos tiempos, se estaban produciendo dos tipos de acontecimientos. Por un lado, se había desbocado la represión, y, por otro, la estabilización económica (tras el periodo de autarquía) comenzaba a dar frutos en la economía vasca.

Los de Beyris presionaban para que Ajuriaguerra nombrase a un “heredero” (sic), a un joven que pudiese tratar con los jóvenes de igual a igual. Finalmente, y durante unos años, ese joven fue Retolaza. Por su parte Jon Bilbao defendía la urgencia de abrir una oficina desde la que se coordinasen las actividades clandestinas. Bilbao, además, creía que había que organizar un alzamiento como el protagonizado por Tadeusz Komorowski en Varsovia en 1944, que, acorralaría al régimen y dejaría sin argumentos a ETA.

Simultáneamente, Ajuriaguerra, aprovechando la nueva situación económica, quería que una serie de vascos asentados (y bien relacionados) en las Américas o en Europa para que abriesen las puertas a empresarios del País para, sobre todo, crear riqueza en Euskadi en unos años en que se seguía emigrando por razones económicas a Estados Unidos, Venezuela, Argentina o Australia

Sus colaboradores apoyaron aquellas gestiones. El suegro de Jon Bilbao, Francisco Saralegui, se desplazó personalmente a Nueva York para contactar con algunos empresarios. Desde México, hacían lo propio José María Izaurieta o Martín García Urtiaga, los Sota en Gran Bretaña… Ajuriaguerra tenía claro además que el futuro de la economía vasca no podía depender del mercado español. Había que reconstruir la economía vasca de la postguerra desde otras bases. Desgraciadamente, no se hizo así.

Pero, el círculo más cercano a viejo líder estaba más en el “alzamiento” y propusieron utilizar la oficina (formalmente con fines comerciales) como tapadera. Juan Ajuriaguerra desautorizó aquello. La economía tenía prioridad en un tiempo de necesidades, emigración, etc. Las oficinas debían estar separadas, como realmente ocurrió.

Años más tarde (casi veinte), en los inicios de la transición, Ajuriaguerra concedió una entrevista a TVE y, luego, en 1977, en un artículo publicado en el diario El País (reproducido por el semanario Euzkadi) pronunciándose sobre la autodeterminación y el modelo de Estado. Ajuriaguerra mantenía que el derecho de autodeterminación es incuestionable, está en la esencia de los derechos esenciales. Cosa diferente es el momento en que este derecho se ejerce y para qué. Defendía en aquellos días la plena recuperación de las instituciones de autogobierno (que sigue pendiente en 2017) que se ejercería en un estado federal, poniendo en valor el pacto.

P.S. Los últimos acontecimientos me dejan perplejo. Puigdemont se abre a posibilidades diferentes a la independencia, mientras que Esquerra admite que “no Govern ni país estaban listos para desarrollar la república” (catalana). ¡¿Cómo se puede hacer un feo así a las Juntas de Gipuzkoa?! ¿Te das cuén?

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