Posteado por: aberriberri | septiembre 22, 2016

Banca pública en Navarra (1)

Carlos Andrés Uranga

depositos-bancariosEl cambio de gobierno en Navarra vino posibilitado por la capacidad de pacto de las fuerzas que lo componen. Dicho pacto se materializó en un “Acuerdo Programático”, que sentaba las bases para la acción de gobierno durante esta legislatura. El presente artículo pretende analizar uno de los puntos del mismo que podría suscitar más controversia: la banca pública.

En concreto, el Acuerdo Programático sostiene que “Se acuerda realizar en el primer año de la legislatura un informe que analice las posibilidades de recuperar una institución financiera pública en Navarra.” Es un tema de gran sensibilidad para la Comunidad Foral, más aun teniendo reciente la pérdida que supuso la CAN, por lo que es un debate en el que la ciudadanía no debería permanecer ajena.

Al mismo tiempo que importante, es un tema sobre el que existen pocos precedentes recientes, y los cambios regulatorios vividos tras la crisis hacen que estos precedentes sean escasamente comparables. Es decir, estamos pisando terreno desconocido. Esto nos obliga, en un ejercicio de responsabilidad, a analizar todas las implicaciones de cada uno de los pasos que demos en este sentido. Si bien estos detalles serán analizados en el informe que el pasado mes de agosto el Gobierno sacó a licitación, es conveniente realizar unos apuntes previos que nos ayuden a dibujar el marco en el que nos movemos.

En primer lugar, es preciso destacar que la financiación de actividades productivas se puede articular de múltiples maneras. Frecuentemente, como consecuencia de un sistema financiero excesivamente bancarizado, tenemos la impresión de que las actividades de préstamo y aval se pueden canalizar únicamente a través de entidades de crédito, cuando existen otras alternativas que, pese a no estar muy desarrolladas en nuestro entorno, pueden ofrecer soluciones más flexibles a las necesidades de nuestra Comunidad. Estas alternativas, además, tienen la ventaja de llevar asociada una carga regulatoria mucho menor.

También cabría constatar la relación existente entre el coste de los requerimientos y las actividades permitidas bajo cada una de estas alternativas. Cuantas más actividades queramos realizar, mayor coste de cumplimiento tendremos que afrontar. Esto que a primera vista puede parecer negativo, nos permite buscar un punto óptimo en el que se cubran nuestras necesidades de financiación sin requerir una dotación presupuestaria excesiva.

Las formas jurídicas en las que se pueden materializar estas alternativas son varias. Si empleamos un enfoque gradual que nos permita ir de menos a más, empezaríamos por las Sociedades de Garantía Recíproca, con las que el actual Ejecutivo ya está trabajando. El objetivo de las SGR es avalar a empresas ante entidades de crédito, dotando a los préstamos de una garantía que facilite su concesión. Se trata de una estructura ágil y que ya existe, pero cuyo ámbito de actividad está limitado a operaciones de aval.

Siguiendo con este enfoque gradual, un buen instrumento que nos permitiría realizar operaciones de crédito (no únicamente de aval) sin sobrecargarnos la mochila regulatoria, serían los establecimientos financieros de crédito. Este tipo de entidades perdieron recientemente su condición de entidad de crédito y, al mismo tiempo que están sujetos a un régimen más laxo, su licencia permite realizar un abanico de actividades que, si bien está herméticamente definido, es más amplio que el de las SGR. Dado que no permite la captación de fondos reembolsables, esta alternativa nos obligaría a examinar de qué fuentes de financiación disponemos, pero que nos dotaría de una mayor capacidad. Lo podríamos considerar un punto intermedio.

Hasta la última parada de este trayecto no llegaríamos al objeto de este artículo: la banca pública. No se trata, como dicen algunas fuerzas, de una opción a excluir a priori, y se cuenta con un punto de partida nada despreciable, como es la Fundación Caja Navarra. Ahora bien, debemos ser plenamente conscientes de que aquí estamos jugando con un tipo de animal totalmente distinto. Una entidad de crédito, adopte la forma que adopte (banco, caja o cooperativa), estaría plenamente afecta a los requerimientos dictados desde instancias internacionales, dentro del marco conocido como Basilea III. Esto afecta a todos los resortes de una entidad, principalmente a la solvencia, pero también al gobierno corporativo, idoneidad, liquidez, gestión riesgos, divulgación a mercado, y un largo etcétera. Esto no requiere un descarte automático de esta opción, sino al contrario, un análisis más exhaustivo si cabe, ponderando las ventajas de recuperar aquel instrumento financiero que tuvimos con los costes que conllevaría.

A buen seguro que Irujo y Baleztena verían complacidos como pervive aquella entidad de carácter benéfico social fundada en 1921, pero desde luego no a costa de pagar una hipoteca que no nos podamos permitir. Avancemos en la senda de una mayor autonomía financiera, pero sabiendo que para dar un paso hay que tener el otro pie bien afianzado.

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Responses

  1. Un gran artículo. El ejemplo de lo que ha pasado en la CAN nos indica que cualquier entidad financiera que sea pseudo-pública corre el peligro de ser descapitalizada por los políticos de turno.

    Por lo tanto, hay que reflexionar sobre los mecanismos de control, nombramientos asunción de riesgos, etc. porque nos jugamos el dinero de todos.

    En cualquier caso, será complicado obtener una ficha bancaria, salvo que se compre algún banco pequeño que quede por ahí y se haga alguna virguería legal.

  2. Se acerca un nuevo txiringuito!

  3. Para chiringuito las cajas españolas que las han quebrado casi todas. En general españa es un chiringuito que subvenciona Ozulandia, Gurtel y otras monadas.

    En artículo de Carlos da opciones para que desde lo público se pueda dinamizar lo privado, con garantías de que se utilice para la economía productiva.

    Yo en Euskadi creo que hace falta montar un Fondo Soberano y como hacen en Noruega, se puede facilitar que recursos de Pensiones y EPSVs se puedan utilizar para el bien del País a la vez que se mejora el futuro de las pensiones. Para txiringuito España, para seriedad Vasconia.

  4. Para….para….para…

    Está demostrado, al menos en la península de la que forma parte el país vasco, desde lo público se organizan txiringuitos para los amigos que tienen el poder.

    Lo demás es un bonito acto de fe patriótico.

    Noruega dice, jajajajajaj!

    Y puerto rico dónde quedó? O Kosovo? O Dinamarca?

  5. El desmantelamiento de las cajas de ahorros regidas por politicos golfos en un plazo de tiempo relativamente breve es una plan perfectamente urdido por la banca privada y magníficamente ejecutado pos sus corruptos peones.
    Ya veremos cuantos de esos chorizos dan con sus huesos en la cárcel , al tiempo. Hasta ahora solamente han ido a la carcel o afrontado serios problemas con las autoridades banqueros heterodoxos ( Conde , Ruíz Mateos ) que se apartaban de las directrices emanadas del cartel que gobierna la banca hispana y por ende el Banco de España.
    Las cajas de ahorros las han destruído a conciencia y Euskadi no ha sido diferente como gustan señalar reiteradamente los vendedores del oasis vasco.
    El sistema neoliberal ataca sin piedad todo el sistema público , banca sanidad , educación , investigación , etc . . . . Su dogma es que lo privado funciona mucho mejor y para demostrarlo sus gobiernos títeres se dedican a desmantelar lo público mediante el concurso de golfantes corruptos en la dirección de las instituciones.

    Para quien esté interesado en saber cómo funciona todo este tinglado del dinero y de la banca recomiendo el libro de Ellen Hodgson Browm : Telaraña de Deuda.

  6. Gracias maquinote!

  7. http://cultura.elpais.com/cultura/2016/09/21/actualidad/1474472394_579399.html

    En el camino entre el silencio y la neolengua que se apropió de buena parte de Euskadi hay otras estaciones legítimas, y son las que explora Edurne Portela en El eco de los disparos (Galaxia Gutenberg). Portela aporta un libro complejo a una realidad compleja, huyendo del maniqueísmo y de la equidistancia y navegando con una precisión difícil pero certera en el territorio que abrió Primo Levi cuando defendió conocer lo complejo para comprender, no para justificar.

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    Portela, doctorada y profesora de Literaturas Hispánicas en EE UU, dedicó muchos años a investigar la violencia en Argentina o la Guerra Civil en la ficción hasta que se dio cuenta de que miraba hacia otro lado para no mirar al propio, a la sociedad silenciosa y cómplice del País Vasco en el que nació y creció. Y decidió ocuparse de ello. “Dediqué toda mi carrera académica a estudiar y escribir sobre la violencia, pero era siempre en otro sitio y en otro contexto. Hasta que conocí a Paddy Woodworth, escritor irlandés especialista en el conflicto vasco, y me dijo: ¿Te das cuenta del material que tienes sobre tu propia realidad?”

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    Pero Portela no solo había acumulado kilómetros de tinta sobre la violencia y el País Vasco, analizado películas, novelas, exposiciones y trazado una visión crítica sobre la responsabilidad de la sociedad civil. Sino que había nacido en Santurtzi en 1974, había bailado a Kortatu o La Polla Records, había recibido algún porrazo policial y crecido bajo la icónica mirada de Lasa y Zabala, dos desaparecidos a manos de los GAL. “Intenté abordarlo desde un punto de vista académico pero era imposible para mí hacerlo desde esa frialdad. Me di cuenta de que había sido testigo de experiencias que no había elaborado y que formaban parte de mis afectos, de mi ética y de mi forma de entender el mundo”.

    Y por ello construyó este libro con un espíritu de hibridación: es un ensayo apoyado en reflexiones filosóficas, en marcos teóricos contundentes y en su propia investigación, pero imbricado en las dosis adecuadas de los recuerdos y vivencias que abonan la autocrítica más exigente y la propuesta de superación del pasado por la vía del reconocimiento de la responsabilidad. “He construido de una forma más personal, también más difícil y dolorosa, se trata de que los que no hemos sido víctimas ni perpetradores nos demos cuenta de que nuestra participación también ha sido fundamental”.

    El secreto con el que pasaba a Francia con su familia para visitar al tío cura amigo de “los barbudos”; la ignorancia sobre el sufrimiento de la señora que les vendía anchoas, de la que solo con el tiempo supo que era viuda de un asesinado; o aquella vez en que unos chicos le enseñaron la cría de un gato que metieron bajo el felpudo para saltar encima mientras reían. Después nunca se atrevió a mirar debajo y lo recordó años después cuando otros hombres pisotearon a un ertzaintza en una calle de Bilbao. Tampoco entonces se atrevió a mirar bajo el felpudo, otro felpudo, el que cubría de silencio sucio la violencia rutinaria.

    “La actitud de la sociedad vasca ha sido de complicidad y la complicidad tiene la idea de culpa implícita. Pero esta complicidad es muy compleja porque puede venir del miedo, de la connivencia o también de la ignorancia, una ignorancia activa, preferir no saber por ese terrible algo habrá hecho”, afirma Portela. “La participación de la sociedad vasca en el problema ha sido inconsciente, pero también ha sido responsable”.

    Portela defiende un “cambio imaginativo que utilice las herramientas de la cultura, una cultura que nos haga despertar de la indiferencia, el silencio, la complicidad de estos años, que nos provoque una imaginación ética de ver al otro en toda su complejidad”. Y señala el papel constructivo que tienen en este sentido obras de Fernando Aramburu, González Sainz, Jaime Rosales, Clemente Bernad y muchos otros. Pero critica a fondo la falsa normalización que exhibe una película como Ocho apellidos vascos, paradigma para ella de lo que no debe ocurrir. “Salí enferma, muy afectada de la película, porque se ha pasado del silencio absoluto, de la negación, a la carcajada y eso no es decente”. El humor es legítimo sin duda, afirma, “pero hay un tiempo de reconocimiento de la profundidad del daño. Que guste fuera del País Vasco y se rían puede ser comprensible, es una comedia, aunque me parece retrógrada e insultante, pero que en el País Vasco la gente esté dispuesta a reírse con el personaje de Carmen Machi sin conciencia de lo que puede significar representar a una mujer viuda de un guardia civil que ha vivido en un pueblo abertzale; que se rían del ambiente de la herriko taberna cuando hace cinco años cambiábamos de acera para evitarla. Nos estamos saltando un paso fundamental: si no hay autocrítica, si no hay reconocimiento del daño, si no hay elaboración no podemos pasar al humor. No nos lo hemos ganado todavía”.

    Diferencia esta película del humor de Vaya semanita, al que atribuye un grado de inteligencia que no está en Ocho apellidos… “Vaya semanita no solo se ríe de ETA y los pasamontañas, sino de todo el discurso nacionalista, hay una autocrítica que implica un concepto social más amplio, una sutilidad en el humor y un reconocimiento de que estamos hablando de algo más complejo que la caricatura. Es la diferencia entre una caricatura y una representación paródica de algo más complejo. El negociador, también de Borja Cobeaga, es brutal y tiene humor, pero un humor que reconoce la complejidad y es responsable, te puedes sonreír y reír, pero también reflexionar; te deja destrozado, sin ningún sentido de superioridad como el de Ocho apellidos… y esa sensación de menos mal que no soy de esos”.

    El ejercicio que propone Edurne Portela es más complejo y pasa por hacerse consciente de la neolengua orwelliana que la izquierda abertzale logró imponer en el País Vasco y que actuó como impulsora del silencio de quien no se reconocía en ella. Esa izquierda se apropió de todas las causas que un joven como ella podía abrazar, desde el rock radical vasco al feminismo, los movimientos de liberación en América Latina o la insumisión, y le dio un sentido etnicista que implica exclusión automática. En el otro lado, el de las víctimas, se impuso de facto un veto a las obras que ayudaran a entender al terrorista o sus defensores. Y autores que fijaron su cámara en ellos como el fotógrafo Bernad o el cineasta Rosales sufrieron duros ataques por una supuesta equidistancia que, dice, también ha hecho daño. “Milan Kundera dice que la novela destapa la complejidad de lo real. Debe romperse el tabú de representación por el que ese mundo violento se presenta como unidimensional y ajeno, cuando en realidad ese mundo lo hemos construido todos”. Por ello defiende también una política de víctimas que contenga la verdad, la reparación y la justicia, pero no solo en el plano de la justicia sino el de la empatía social. Y no solo en el cauce de los partidos. La vía Nanclares de encuentro entre terroristas y sus víctimas es el camino, sostiene, y debe ser voluntario, cuidadoso, privado. “Los tribunales no son la única solución”.

    La cultura y la información son el camino. Escuchar a los líderes de ese bando como Otegi decir que estaba en la playa cuando mataron a Miguel Ángel Blanco o como Iñaki Recarte, que ni supo el nombre de su asesinado y aún sigue sin saberlo “es perfecto; déjales hablar”.

    La verdadera normalización no será mantener “lo normal”, que es seguir evitando los temas, ni considerar el conflicto superado porque hayan cesado los muertos. “Todos estamos implicados y el relato no puede quedar solo en manos de los abertzales, de los partidos y de las víctimas. Esto lo tenemos que hacer entre todos”.

  8. banca_publica_ya…eskerrik asko¡¡¡
    si pudieras informarnos del declive y posterior desaparición de Can…perfecto
    Kutxabank ya lo conocemos…

  9. Es un organismo ajeno a los baturros y por eso va tan bien.

  10. Algunos se debe referir a cosas de este tipo cuando dicen que las cosas iban bien. Pasen y lean.

    Kutxa tiene la tercera tasa más baja de cobertura de las carteras de suelo de las cajas

    https://gipuzkoaconfidential.wordpress.com/2011/02/18/kutxa-tiene-la-tercera-tasa-mas-baja-de-cobertura-de-las-carteras-de-suelo-de-las-cajas/

    Para saber más:

    KUTXABANK UN MOMENTO HISTORICO

    https://es.scribd.com/document/247745287/EKAI-Center-en-la-UPV-KUTXABANK-UN-MOMENTO-HISTORICO-18-11-2014

    Cajas vascas fuertes.
    Por una banca pública.No a la oligarquía bancaria filibustera.

  11. eskerrik asko¡¡¡


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