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De trileros y otras hierbas

Gabriel Otalora

Todo está focalizado en el debate de si Podemos sí o Podemos no; si el PP sí o el PP no, con un PSOE flotando en un mar de dudas y presiones propias y ajenas. Y así, la mirada deja a un lado lo esencial, es decir, la discusión rigurosa sobre si tenemos que recaudar más para mantener los servicios básicos (sanidad, servicios sociales y esas cosas) o es preciso desbastar el Estado del Bienestar como la única alternativa responsable.

Si esta fuera la única solución, se entendería que cuanto antes se aplicase, mejor. Pero es que los trileros siempre hacen trampa: evitan que nos fijemos en el cubilete de la solución. Y la salida económica no pasa necesariamente por la bajada de la deuda gastando menos, sino recaudando más, ingresando de aquellos nichos que no quieren que miremos a toda costa. Por ejemplo, casi la mitad de las empresas del Ibex 35 no pagan Impuesto de Sociedades, como casi todas las grandes corporaciones, sobre todo las financieras, al imputar en diferentes países las entradas y salidas de dinero. Tampoco existe un impuesto sobre la especulación financiera pura y dura. Pero Rajoy y los suyos llevan en el ADN la bajada de impuestos en lugar de velar por una distribución más justa de la riqueza. Y lo digo cuando España es el segundo país de Europa con el mayor incremento de la desigualdad: en 2016, el 1% de la población concentra tanta riqueza como el 80% más pobre. En línea, claro, con la política globalizadora de concentraciones del capital: el 1% más rico del planeta tendrá en 2016 más que el resto de la población mundial, según el informe de Oxfam Intermón Riqueza: tenerlo todo y querer más.

Una de las entidades que goza de más exenciones es la Sociedad de Gestión de Activos Procedentes de la Reestructuración Bancaria (Sareb). Es un buen ejemplo, ya que el 55% de su capital es privado y aun así su fiscalidad está próxima a cero. Sareb está equiparada por ley con una entidad financiera, lo que implica que disfruta de deducciones, y en último término no paga Impuesto de Sociedades. Vamos, que pueden deducirse totalmente deudas o préstamos con entidades del grupo para adquirir participaciones y partidas de gastos e ingresos relacionados con el endeudamiento, que son muy abultadas. Leo que la equiparación de Sareb a un banco también supone que sus operaciones financieras estarán exentas de IVA. Además, el texto exime a la sociedad de las retenciones respecto de las operaciones de préstamo que haya percibido de las entidades aportadoras, lo que fomentará que otras entidades se presten, ya que se librarán así del 21% de la retención.

Los trileros del dinero nos hacen mirar al cubilete equivocado haciéndonos creer que ahí nos lo jugamos todo, evitando la mirada a donde realmente puede venir la solución, es decir, los colectivos que no pagan apenas impuestos y son los que se llevan casi todos los beneficios. La deuda y el déficit público y el incremento de las desigualdades sin cuento en la propia UE deben actuar en los caladeros salvajes del dinero y dejarse de recetas trileras. Hablamos del gobierno sin criticar el trágala de Bruselas y su bochornoso espectáculo del millón de asilados a nuestras puertas gestionado con la indiferencia del desalmado y la crueldad de Dinamarca -y no solo-, que aprueba una ley para confiscar dinero y objetos de valor a los refugiados para costear su estancia y limitar la reagrupación familiar en el país… ¡con el apoyo del Partido Socialdemócrata! En esas manos estamos para la gobernanza europea.

Qué pena que Podemos tenga razón pero sin mostrar un gramo de ética para gestionarla. Y que gentes españolas de buena fe piensen que los vascos somos insolidarios por nuestros derechos forales. Algún día, seremos capaces de ver quiénes son los verdaderos destructores de la dignidad y las esperanzas de la humanidad.

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