Aberriberri bloga

Ayer y hoy de Sabino Arana

Read Time:4 Minute, 21 Second

José Manuel Bujanda Arizmendi

Hace 151 años, un 26 de enero de 1865, que nació Sabino Arana fundador del PNV (y quien lleva hoy el nombre de la Fundación) y lo hizo para defender los intereses e inquietudes de aquellos vascos que vieron cómo su cultura y lengua, su voluntad de seguir siendo colectivo vasco consciente, se ninguneaba. Murió a la temprana edad de 38 años dejando plasmada su ideología en 33 obras poéticas, 14 libros y más de 600 artículos. Aún en la actualidad, su pensamiento continúa siendo polémico, criticado por sus detractores quienes denuncian su supuesto fundamento racista y xenófobo, y justificado por sus seguidores, quienes sostenemos que las críticas provienen del nacionalismo español más militante, que no tiene en cuenta su contexto sociopolítico e histórico.

El nacionalismo vasco promulgado por Sabino nació en una época de bruscos cambios y crisis que resultan fundamentales para su comprensión: caída del antiguo régimen, florecimiento de las ideas liberales centralistas y laicistas, caciquismo, crisis del carlismo tras su derrota militar y consiguiente pérdida de los fueros vascos-navarros, crisis del nacionalismo español, políticas coloniales y procesos de emancipación colonial, inicios de la revolución industrial, surgimiento del socialismo,  inmigración y paulatina desaparición del euskera y de la cultura vasca.

Sabino Arana fue un innovador para su época, un hombre que generó tensión positiva en muchas familias y conciencias. Fue moderno, internacionalista y demócrata. Su internacionalismo le costó la cárcel por solidaridad con el pueblo cubano. Planteó los retos que los vascos necesitábamos para afrontar el nuevo siglo XX que se iniciaba. Se opuso a las posiciones de dominio que pretendían las instituciones centralistas, tanto las políticas, como las sociales, culturales e intelectuales. Se alineó con aquellos vascos y vascas que no aceptaron el despojo político-institucional tras la abolición violenta de los fueros vascos en nombre de la unidad de la nación española, afirmaron el ser nacional del pueblo vasco, proclamaron ante la historia su objetivo político, Euzkadi, y se unieron para la consecución pacífica y democrática de los derechos políticos inherentes a tal condición. Conectó con las corrientes nacionalistas europeas de finales del XIX y aplicó en Euskadi el principio de las nacionalidades en boga en Europa. Frente a las estructuras imperantes conectó con la sociedad vasca  y se adaptó a los retos que le tocó vivir. Y hoy, siglo y medio más tarde, aquella su voluntad política se revalida en la defensa y afirmación de una personalidad colectiva concreta, de una nación vasca, de una Euskadi de los siete herrialdes definida en su voluntad de seguir siendo.

Hoy y aquí persisten muchas de las razones que motivaron el surgimiento del nacionalismo vasco: sigue siendo válido como defensa de lo propio, válido como estilo de aproximar la política a los ciudadanos y válido como afirmación de una personalidad colectiva que se abre al mundo. Es suma integradora de razones históricas, emociones y sentimientos, pero también de pragmatismo y posibilismo político eficaz para solucionar los problemas y dar respuestas a las nuevas inquietudes de la ciudadanía vasca. Es necesario y moderno instrumento articulador entre lo local y lo global, entre Euskadi, Europa y el mundo. Es modulable y adaptable a las circunstancias y retos del presente y del futuro.

Se suele decir que no muere realmente a quien se le sigue recordando, y este es el caso, el ayer de Sabino Arana y su sombra hoy en el PNV, partido que 120 años largos más tarde, y cual columna vertebral de Euskadi, se mantiene joven y vigoroso con un más que importante poder institucional, la larga sombra de Sabino reposa también en la Fundación que lleva su nombre. En este sentido recordar que este próximo domingo se entregan los Premios de la Fundación Sabino Arana en el Teatro Arriaga de Bilbao.

La labor del exprimer ministro de Escocia y miembro del Partido Nacionalista Escocés (SNP), Alex Salmond, ya quiso ser reconocida en la pasada edición de los premios, pero ante la imposibilidad de poder recoger el galardón en persona, se optó por dejar desierto el mismo. Este año, y tras confirmar su presencia el próximo 31 de enero en Bilbao, se ha determinado que el premio vuelva a recaer en la figura de Salmond por su liderazgo en un proceso democrático y dialogado que quedó plasmado en el referéndum escocés. Asimismo, se reconocerá al congresista demócrata vasco-californiano John Raymond Garamendi por su contribución a mantener viva la identidad vasca en los EE. UU. También se reconocerá a Maialen Chourraut, especialista en kayak monoplaza, medallista olímpica y mundial y campeona de Europa, por su trabajo diario, esfuerzo, sacrificio y humildad como mejor de los pasaportes para el éxito. Así mismo se ha premiado la figura de Leopoldo Zugaza, bibliógrafo, editor y promotor cultural por su especial contribución a la cultura vasca. Del mismo modo se ha reconocido la labor de Velatia, grupo industrial familiar por su fidelidad y compromiso mantenido con las personas, la creación de empleo y riqueza en y para Euskadi. La Comisión de Ayuda al Refugiado de Euskadi (CEAR) recibirá su correspondiente y merecido galardón por sus más de 25 años de incansable trabajo humanitario y solidario.

Zorionak de corazón a todos los galardonados y galardonadas en esta XXVII edición.

Salir de la versión móvil