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Al borde del abismo

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Koldo San Sebastián

Cuando parecía que las cosas no podían ir a peor, surge el caso Bárcenas. Es algo así como el caso de todos los casos. Se ha llevado por delante la credibilidad del PP y de Mariano Rajoy. La derecha mediática está siendo superada por los acontecimientos. Entre otras razones porque las primeras informaciones surgieron de El Mundo y diarios como La Gaceta también se han sumado a la orgía.  Hay algo que es claro: el Partido Popular se encuentra al borde del abismo. Comienza un periodo realmente duro y, sobre todo, se queda sin argumentos para esgrimir contra el adversario. Por otro lado, el PSOE no parece que pueda aprovechar la ola.

El Partido Popular se ha visto implicado es escándalos que han alcanzado a presidentes autonómicos: Cañellas y Matas. Es cierto que el primero fue obligado a dimitir. Pero, lo del segundo… Hay otra corrupción protagonizada por la derecha liberal más cutre de los Gil, Muñoz y compañía. Sin olvidarnos del duque consorte de Palma.

En 2009, un informe del fiscal general del Estado colocaba al PSOE a la cabeza de los partidos con causas abiertas por corrupción (264 causas), seguido por el PP (200). Los escándalos costaron el puesto a cuatro presidentes autonómicos: Urralburu, Otano, Marco y Rodríguez Vigil. Urralburu ingresó en prisión.

Alguien puede preguntar y el PNV, ¿qué?. El informe de la Fiscalía atribuye al PNV “tres casos”, junto a dos de ANV y EA (uno a cada uno). No está de más recordar algunos datos: el llamado “caso de la Hacienda de Irún” fue destapado, denunciado y perseguido por el propio PNV. El responsable de la Hacienda Foral de Gipuzkoa se comportó de forma ejemplar y efectiva en el mismo. Otro tanto puede decirse del llamado “caso Guggenhein”. Fue su director quien lo destapó. Lo del “caso Margüello”… Desde el primer minuto se parecía bastante a un ajuste de cuentas personal (en el que, por cierto, se utilizaron medios y recursos públicos). El sobreseimiento de la causa contra José Ramón Elorriaga fue la mejor demostración de esto. Por último, en el “caso Miñano”, se actuó como se debía: los imputados ya no son militantes del PNV (lo que contrasta con la situación de José Barrionuevo o Jesús Sepúlveda).

En este tipo de casos, la autodenominada “izquierda abertzale” suele repartir  toneladas de análisis, peroratas, denuncias,…Y esto a pesar de que está pendiente que reclame a ETA la devolución del mal llamado “impuesto revolucionario” y un análisis sobre los métodos empleados para “recaudarlo”.

Largo prólogo para entrar en el tema: cuando la corrupción ha alcanzado a las magistraturas más altas del Estado, ponen a este al borde del abismo. Está claro que el régimen de la transición ha entrado en una crisis profunda. ¿Irreversible?.  Por otro lado, de la financiación de partidos, se ha pasado a los bolsos de Louis Vuitton, los “jaguars”, los globos para el cumpleaños del nene, los apartamentos de lujo, los chalets con piscina… Y, mientras tanto, la cultura del dinero fácil se iba extendiendo en la sociedad. Y además, se montó un modelo económico para que esto fuese así. ¿Cuándo comenzó a llover dinero?. ¿Cómo se vivía antes de que comenzase todo?. ¿Y a partir de ahora?.

No tener un piso de quinientos mil euros, ni un coche de alta gama, ni unas vacaciones en el Caribe (todo incluido), ni semanas santas en Andorra, ni una comunión del nene con ciento cincuenta invitados, ni… con sueldos de 1800 euros de los de antes, generará una sensación colectiva de fracaso y la necesidad de encontrar, por un lado,  culpables; por otro, “salvadores”. Se está viendo en Grecia y se adivina en algunas encuestas publicadas en nuestro entorno más cercano.

La corrupción en Euzkadi  está muy lejos, en el fondo, en la forma y en el volumen(excluyendo la extorsión terrorista, claro), con los casos que estamos conociendo. Y esto debe recordarse una y otra vez dentro y fuera de nuestras fronteras. ¿Qué es lo que nos hace diferentes?. En primer lugar porque aquí aún se prima la cultura del esfuerzo. En segundo lugar, porque la tan denostada arquitectura institucional hace que se multipliquen los controles. En tercer lugar, porque, desde 1980, ninguna institución ha gobernado con mayoría absoluta. Por último, porque la construcción no ha tenido un peso determinante en la economía. Hay algo que tiene que ver más con el carácter. Yo no me imagino una boda tipo “hija de Aznar”.

Euzkadi debe ser pionera en iniciativas que hagan imposibles casos como los que sacuden estos días a la opinión pública, copiando/aplicando, si es necesario, la legislación más avanzada de Europa para estos casos. Todo ello sin olvidar lo de las habas cocidas. Según un informe de Transparency International de 2002,, Finlandia, Dinamarca, Nueva Zelanda, Islandia y Singapur aparecían como las administraciones más honestas. Alemania ocupaba el lugar 20, España, el 22; Francia, el 23; e Italia, el 29. ¿Cuál sería la clasificación tras lo del caso Bárcenas?. Para lo bueno, siempre nos quedará Bilbao.

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