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El anonimato como arma de lucha

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Imanol Lizarralde

(Arabatik blogetik hartutako irudia)

Hasta aquí la justificación ideológica de la amenaza de violencia y de la propia violencia que puede derivarse de esta. A continuación debemos analizar el contexto complejo donde se plantea esta cuestión. Ya decía en mi primer artículo que, visto como se desenvolvía la nueva violencia callejera del MLNV en esta etapa de cese de actividades armadas de ETA, y teniendo como ejemplo los hechos violentos del partido de fútbol Euskadi-Bolivia, se estaba conformando un nuevo paradigma de uso de la violencia, donde esta acompaña, de forma anónima, cualquier lucha sectorial encabezada por el MLNV.

Cuando se produce la violencia o la amenaza de violencia, los autores de los hechos son negados por el propio MLNV, que señala, en cambio la propia acción de la policía, o la propia denuncia de las personas o agrupaciones objeto de amenaza o de violencia como culpables, y plantea una negociación o solución como apremio al otro bando.

El caso de la implantación del sistema puerta a puerta en Gipuzkoa resulta un ejemplo de este paradigma: como en los mejores tiempos de la socialización del sufrimiento en los 90, y con el recuerdo traumático que esos años implantaron en la ciudadanía vasca, los militantes del MLNV señalan y amenazan de forma brutal a ciudadanos contrarios al puerta a puerta o a militantes del PNV, niegan la existencia o la importancia de esas amenazas (Beitialarrangoitia), citando unos “oscuros intereses” innombrados, y plantean, desde las instituciones (Garitano) o desde el grupo político (Permach) la negociación del sistema de recogida de basuras con la oposición.

El anonimato cobra, así, una inesperada efectividad, que va más allá de su uso por las clases desposeídas de la historia, para las cuales no existía una sistemática de este mecanismo. El MLNV está planteando, tanto en el ámbito sectorial del fútbol, como en el de los conflictos de huelga, como en el del tema de recogida de basuras, un uso y una justificación sistemáticas de la violencia y de su amenaza: los autores anónimos de estos hechos no son muchas veces nombrados o en todo caso (como en el caso de ESAIT respecto al Euskadi-Bolivia) son débilmente amonestados, aunque no se cite su evidente filiación política. Y, sin embargo, por la forma de actuación, y por los mensajes adheridos a la amenaza, nadie puede confundir esa filiación, que apunta directamente al MLNV.

La izquierda radical pretende resolver así la contradicción que tenía respecto al uso de la violencia, el hecho de que esta traía aparejada una responsabilidad tanto legal como social. De esta forma, el MLNV puede seguir manteniendo sus aparatos coactivos, jóvenes adiestrados en la cultura de la violencia y proyectados hacia su puesta en práctica, sin tener que responsabilizarse de los hechos que produzcan, ya que estos hechos o son negados o sus autores no son identificados. Y, sin embargo, a ningún ciudadano de a pié, que haya vivido y conocido la etapa de la socialización de la violencia por parte del MLNV, le puede caber la menor duda de la autoría de los hechos y de la posibilidad de cumplimiento de la amenaza.

Tanta sofisticación ideológica, tanta confusión o maremagno deliberados, impulsados desde las instancias políticas del MLNV, no deben confundir a los ciudadanos ni a los responsables políticos del nacionalismo. El cese de la actividad armada de ETA no significa que la violencia haya perdido ninguna justificación ni utilidad para el MLNV. Su uso, así como el de su amenaza, se gradúan para esta etapa política. La consecuencia de todo esto es muy clara: la izquierda radical pretende prolongar la sensación de falta de libertad a todos aquellos que no estén de acuerdo con su política. Pretende liquidar a la oposición por medios legales e ilegales.

Por tanto, su evolución en el tema de la violencia, aunque tenga consecuencias positivas, pues por ahora no se asesina a las personas, es necesariamente parcial e incompleta y la normalización de nuestro pueblo se resiente de ello por la pérdida de libertad de sus ciudadanos. Los vascos y los nacionalistas debemos impedir que el MLNV aplique este modelo socio-político totalitario. Es necesario sacar a la luz y denunciar estos hechos para que no bajemos la guardia pues, como dice el dicho, el precio de la libertad es la eterna vigilancia.

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