Aberriberri bloga

Mintegi, rebelde y sumisa en “Euskadi pregunta”

Read Time:4 Minute, 36 Second

Joxan Rekondo

Laura Mintegi fue la primera compareciente en ‘Euskadi pregunta’. Aunque desafinara en su empeño de zafarse de la inevitable circunstancia de ser ella misma una ‘política’, su adaptación al medio fue bastante convincente. Ahora bien, de una candidata a lehendakari lo que más interesa es su mensaje político de fondo.

Tras escribir la primera versión de este artículo, he conocido la muy detallada (y acertada) crítica que sobre el mismo tema ha publicado Igor Goitia en Aberriberri. Como podría pensarse, coincido casi en su totalidad con el contenido de su exposición. Todo lo más, y con su permiso, quisiera completarla con una serie de anotaciones referidas a los temas que EH Bildu considera principales para una estrategia que sigue siendo de confrontación y, finalmente, denuncio la actitud de desdén perceptible en el modo en el que esta fuerza política trata a los mismos vascos a los que dice reivindicar.

Dicho esto, volvamos al programa ‘Euskadi Pregunta’. En algunos temas sensibles, fue muy visible el esfuerzo de Mintegi por moderar el habitual discurso de la izquierda abertzale, de tal manera que pudiera ser asumible para la gran masa de gente situada en el centro sociológico del país. Por ejemplo, apostar por el bilingüismo, valorar el aporte de la inmigración, hacer pedagogía social con la gestión de los residuos, hacer a la sociedad partícipe de los planes sobre el transporte público, priorizar el gasto social y la investigación, afrontar la pobreza, abrirse a un pacto con todos para salir de la crisis,… parecen ser espacios de intersección que, al menos a nivel de principio, comparten la mayoría de los candidatos.

Así mismo, la manifestación de Mintegi favorable a ‘repensar el TAV’ o la exposición, como bien dice Igor, de un independentismo  onírico  (ausente precisamente de su programa electoral) son muestra concreta de este intento de modular el mensaje. El debate sobre todos estos temas es, por supuesto, inevitable y es seguro que estas posiciones moduladas de EH Bildu se irán poco a poco perfilando, en las instituciones y en la calle, de acuerdo con un patrón sistémicamente alternativo. Pero, a tenor de lo que su candidata expuso la noche del viernes, las cuestiones prioritarias de la agenda electoral de EH Bildu, son dos: la cuestión socio-económica y el proceso de paz.

En lo social, abogó por un plante (una insumisión) en el cumplimiento de las obligaciones económicas contraídas con los acreedores. Aunque esta propuesta choque con nuestra real dependencia de las directrices emanadas de la zona euro, de la que el programa de EH Bildu no plantea salirse, Mintegi mostró estar resuelta a aplicarla.

En este punto relativo a lo que cabe hacer ante la crisis, me pareció destacable que la candidata omitiera la mención de las fortalezas (el Concierto Económico y el capital social) de las que nuestro país se podría valer para buscar la recuperación económica en lugar de provocar una quiebra deliberada. La clave estaría, sin duda, en la mayor potencialidad de este último escenario (la quiebra) para atizar la confrontación política que se demanda en todos y cada uno de los documentos estratégicos del MLNV.

Como a Igor Goitia, ciertamente llamó la atención la rapidez con la que Mintegi se desvinculó del movimiento al que pertenece -“no hablo en nombre de la izquierda abertzale”- al responder a una pregunta referida a las víctimas del terrorismo. Pero, ¿no es pues la candidata de la coalición de la que forma parte ese colectivo?, ¿acaso es posible que la izquierda abertzale haya decidido apoyar a una candidata que dice no representarle? El absurdo en el que incurrió la representante de EH Bildu quedó especialmente manifiesto cuando en la posterior tertulia de los periodistas, Iñaki Soto (director de GARA) la aludió como ‘candidata de Otegi’.

En efecto, Laura Mintegi no se salió un milímetro del guion pergeñado por Otegi y los suyos ni en esa ni en las demás preguntas relacionadas con el argumento de la paz. “Todas las formaciones de mi coalición han hecho un reconocimiento del dolor de este país y de todas las víctimas”. Pero, el documento de Glencree que mencionó la candidata reclama algo más que un ‘inventario de daños’, reclama de igual modo que se reconozcan responsabilidades por el ejercicio de una violencia ‘injustificada’. Sin embargo, este es un paso que Mintegi no quiso dar  porque tenía bien presente que estaba allí  justamente ‘en nombre de la izquierda abertzale’.

Aunque la esperara, la pregunta sobre la disolución de ETA la turbó lo suficiente como para perder repentinamente la memoria al referirse a los acuerdos de Aiete. “No me corresponde a mí, corresponde a los gobiernos finiquitar con ETA”. Increíble, la misma Laura rebelde, implicada, insumisa, capaz de convocar a un plantón social frente a los poderes económicos se transfiguró en una Laura distinta, sumisa, domesticada ante los poderes fácticos de los Estados y ETA, a cuyo resignado acatamiento llamaba a la misma sociedad vasca a la que poco antes quería poner en pie.

En el fondo, plantón y sumisión son dos vertientes de una misma actitud de desconfianza hacia la sociedad vasca, a la que EH Bildu tiene por incapaz de abordar sus problemas por sí misma. La misma desconfianza caracterizó a ETA desde su origen. Pretender plantarnos o someternos ante otros, cuando no cabe más solución que confiar en nuestras propias capacidades y esfuerzo, es faltar al respeto a nuestras familias, a nuestras empresas, a nuestro pueblo. A estas alturas, Mintegi debería saber que Agirre no es sólo una foto en el Carlton.

Salir de la versión móvil