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Predicar con el ejemplo

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Mikel Balerdi

Más de 300.000 ciudadanos de Hego Euskal Herria votaron a Bildu en las pasadas elecciones municipales y forales. Muchos de ellos lo hicieron con la esperanza de que una nueva forma de hacer política se podía hacer camino en un sistema democrático imperfecto y ello en parte, explicó el incontestable éxito que tuvo la coalición en esa cita electoral.  Tras más de 6 meses de gobiernos municipales y foral (caso de Gipuzkoa) de Bildu, el balance no pasa de ser descorazonador para muchos de sus votantes e inquietante para la mayoría de los ciudadanos. A modo de ejemplo voy a repasar, con datos objetivos,  la gestión de Bildu en diferentes ayuntamientos y en un ejercicio de contraste, la vamos a comparar con la posición que ha adoptado la misma coalición en las instituciones donde ejerce el papel de oposición.

Parece claro que la Izquierda Abertzale es muy dada a aplicar el conocido refrán “Bestearen bartzak ikusi eta bere zorriak ez” (ver la paja en ojo ajeno y no ver la viga en el propio) y todo ello enmarcado en una estrategia deliberadamente consensuada por la Dirección del Movimiento como he explicado en artículos anteriores. En todo caso y en un ejercicio de cierta benevolencia, no repasaremos la actuación política de la Izquierda Abertzale en las diferentes instituciones en los últimos 30 años de la historia de este país. Únicamente nos centraremos en los últimos 6 meses. A continuación se incluyen algunos ejemplos:

Podríamos poner más ejemplos de las contradicciones diarias a las que nos viene acostumbrando Bildu si bien es cierto que de parecidas prácticas se podría acusar a otros partidos políticos (véase el llamativo ejemplo del PP con su reciente subida del IRPF cuando se ha pasado media legislatura diciendo que había que bajar los impuestos para reactivar la economía) pero semejante “coherencia” resulta cuanto menos llamativa en una fuerza política llamada, según algunos de sus seguidores,  a “liderar el cambio social en Hego Euskal Herria”. Mucho me temo de que el “cambio”social no es más que una pantalla de humo para disimular las ambiciones hegemonistas del MLNV y que ese “cambio” es sinónimo de recabar más poder para ellos. Es de destacar la ausencia de un modelo positivo de gestión, de propuestas auténticamente constructivas y que sirvan para el bienestar del conjunto de ciudadanos. Como en el caso del descubrimiento del gas natural en Alava lo demuestra, el MLNV plantea siempre políticas destructivas y que suponen un pulso con el resto de las fuerzas políticas. Ahora, ostentando el poder en numerosas instituciones, no hay mejor caballo de Troya que Bildu para poder dinamitar las políticas efectivas que sustentan nuestro estado de bienestar que supone  uno de los mayores obstáculos que tiene el MLNV para desarrollar su proyecto socialista revolucionario.

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