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Ekonomiaren txokoa: Defendamos nuestra industria

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Guillermo Dorronsoro (*) Ekoberrin

Gabriel Aresti nos ha dejado en Nire Aitaren Etxea una declaración de voluntad directa y sencilla. En sus versos no hay ningún espacio para dudar sobre lo que está dispuesto a poner en juego para defender la casa de su padre: todo, absolutamente todo.

Es una pena que no nos dejara otra poesía igual que hablase de nuestra industria, porque nos vendría muy bien en estos días de incertidumbre. Las economías desarrolladas se enfrentan al mar abierto de la globalización, y se están dando cuenta ahora que sin brazos no sirven de nada los remos…

Está ocurriendo en países que fueron cuna de la industria, como el Reino Unido. En las últimas décadas decidieron que podían prescindir de ella y centrarse en el “los servicios de valor añadido”. En un par de décadas, la industria ha pasado de ser el 30% de su economía, a representar tan solo el 10%, dejando su lugar a las entidades financieras y de servicios.

Y ahora que, como la crisis les ha golpeado con fuerza y les ha hecho caer, se dan cuenta que para volver a levantarse necesitaban el músculo de la industria, que crea empleo (cada vez de mayor calidad, eso le gustaría a Gabriel Aresti), y que tira de los servicios.

Han fusionado los Departamentos de Industria y el de Educación y Universidades, y han aprobado un “Plan de Crecimiento” en el que ponen toda la carne en el asador: desde un paquete de medidas fiscales destinadas a la atracción de inversiones, hasta la creación de Centros Tecnológicos, siguiendo el modelo alemán (y también vasco, que aquí llevamos 30 años en esa apuesta).

No tienen fácil recuperar lo perdido. Porque como me dijo un director de la agencia de desarrollo de Singapur, “cuando decides dejar de hacer, y dedicarte sólo a pensar cómo se hacen las cosas, pronto descubres que la mejor forma de pensar es haciendo y si olvidas cómo se hace, pronto olvidas cómo se piensa”. Por eso Singapur, una de las economías más avanzadas del mundo, sigue trabajando también por captar proyectos industriales.

En el Reino Unido han aprendido la lección. Y por eso ahora han escrito los versos de Aresti: van a pelear con ganas por recuperar su industria (compitiendo, irónicamente, con países como India, que en su política ha marcado las mismas prioridades: industria, centros tecnológicos…). Y han escrito estos versos en los presupuestos, que es donde realmente quedan fijadas las apuestas

Nosotros, en Euskadi, hemos sido capaces de mantener nuestra industria. Gracias al Concierto Económico y a Instituciones que han sido prudentes en el endeudamiento y audaces en la defensa de la industria, hemos resistido la crisis mucho mejor que el resto de las Comunidades Autónomas, y nuestras perspectivas son infinitamente mejores. Gracias sobre todo a nuestra clase empresarial, a nuestros trabajadores, a nuestras cooperativas.

Y es que, como me decía un excelente empresario hace unos días, en Euskadi sabemos hacer industria. Venía de una misión en Israel, y había visto la gigantesca oportunidad que supone la producción de conocimiento de aquel país. “Ellos tienen ideas excelentes, pero nadie sabe mejor que nosotros como llevarlas a la industria: hay que ir a por ello”.

Es frase me vale más que cien páginas de Planes industriales o científico-tecnológicos. No es tan difícil: el mercado del conocimiento es una gigantesca oportunidad para nuestra industria, que ya se está transformando en una de las industrias del conocimiento más dinámicas de Europa.

Hay que ser ambiciosos y audaces en esa transformación, y el sistema de Ciencia y Tecnología tiene que sentir la presión de esa exigencia. Me parece excelente el objetivo de invertir un 3% en generar conocimiento antes del año 2015, tenemos que sacar chispas a esa inversión.

Defendamos nuestra industria, defendamos nuestro conocimiento, en cada presupuesto, en cada centro de investigación, en cada Universidad, en cada columna de los medios de comunicación, en cada Twitter, en las paredes de Facebook… Defendamos nuestra industria.

Nuestro futuro va en ello.

(*) Vicepresidente ejecutivo de IK4

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