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Formalismos euskaldunes

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Jon Inchaurraga

Para alguien que ha vivido en un mundo monolingüe castellano siendo euskaldun, resulta un poco paradójico que quienes no hablen euskera sean capaces de afirmar que existe una imposición de la lengua vasca. Más aún, cuando un euskaldun va a un servicio público, pregunta en euskera y le responden en castellano o, aún peor, pregunta por un formalismo que aparece colgado en un cartel, que parece tiene que caerse para que la funcionaria de turno, monolingüe castellana, sepa cómo se llama en euskera el formulario que llevará rellenando no sé cuántos años.

Asimismo, resulta también paradójico que quienes representan al pueblo vasco no sepan una de las dos lenguas oficiales de la comunidad a la que representan. Caso que en cualquier país civilizado o que reconozca su multilingüísmo resultaría increíble. Eso ocurre en la Comunidad Autónoma Vasca, ya que ni Patxi López ni Arantza Quiroga hablan euskera. Quizás lo conozcan, pero apenas lo hablan. Tampoco Antonio Basagoiti, presidente del partido muleta del Gobierno vasco quien ha defendido en la sede de Euskaltzaindia “enterrar viejas disputas” y fomentar “el euskera sin imposiciones”. El mismo Antonio Basagoiti que puso a Arantza Quiroga en la presidencia del Parlamento vasco y el mismo Antonio Basagoiti, cuyo partido compartía gobierno con UPN en la Comunidad Foral de Navarra. Ver para creer.

El discurso de Antonio Basagoiti, según informa El Correo Español, pivotó en torno a la idea de que  “el euskera es un patrimonio cultural nuestro y, como vascos, todos debemos asumir su defensa y su desarrollo” y de que no se puede clasificar a los vascos si son euskaldunes o no, porque el euskera tiene que ser “un punto de encuentro” entre vascos. El presidente del PP vasco apostilló que “es injusto llamar enemigo del euskera a quien no es nacionalista”. Que se sepa nadie ha afirmado esto. Lo que se ha defendido, y con razón creo yo, es que los partidos “constitucionalistas” han hecho bien poco por el euskera. Es cierto que los nacionalistas vascos podríamos haber hecho más por la lengua vasca. Ha habido veces en las que quizás nos hemos fijado más en Euzkadi que en el euskera. Ya lo decía Txillardegi cuando afirmó en Gara que respondió a Xabier Landaburu que “cómo iba a aceptar una Euskadi sin euskera”, que ello “no le interesaba”. Sin embargo, desde el nacimiento del nacionalismo vasco la lengua vasca ha sido una clave de nuestro ideario. El propio Sabino Arana se euskaldunizó, como hicieron otros tantos después de él (el último fue Ibarretxe, de quienes muchos se reían, pero que habla un euskera más que correcto). Es cierto también que no todos los euskaldunes o euskalzales son abertzales. Bernardo Atxaga, que pidió hace unos años el voto para Ezker Batua, Felipe Juaristi que lo ha hecho para el PSOE o muchos de los miembros de “movimientos cívicos” como el Foro de Ermua o Basta Ya son euskaldunes o euskalzales (Mikel Azurmendi, Jon Juaristi o el difunto Mario Onaindia). Pero estos no han sido más que excepciones dentro de los partidos no-abertzales. Los dirigentes han sido casi siempre castellanoparlantes monolingües. De hecho, hoy día así es. Patxi López, Rodolfo Ares o Leopoldo Barreda no son euskaldunes. Y es un dato. También podríamos hablar de los dirigentes del PP o PSOE navarro. Santiago Cervera dudo que sea euskaldun ni Roberto Jiménez. Tampoco muestran ambos partidos grandes reticencias a la “Ley del Vascuence” que divide a Navarra en tres zonas lingüísticas. Que yo sepa, el euskera es de todos y está fuera de la política.

Comparto con Antonio Basagoiti la idea de que el euskera es patrimonio de todos y de que hay que fomentarlo. Es una idea noble y legítima. De hecho, creo que es importante desligar al euskera de la política. La politización de una lengua es el primer paso para que mucha gente se desligue de ella. Aun así, para fomentar una lengua no vale únicamente con decirlo; hay que pasar de las palabras a los hechos y el Partido Popular está lejos. Si el presidente del Partido Popular vasco fuera bilingüe y la mayoría de sus parlamentarios fueran euskaldunes sería más creíble. Es maravilloso que Carmelo Barrio o Arantza Quiroga vayan a un euskaltegi. Es precioso que Laura Garrido sea euskaldun. Pero sería aún más bonito que Antonio Basagoiti fuera euskaldunberri y que en los mítines, congresos o ruedas de prensa del Partido Popular se escuchase más euskera. Porque no hay únicamente que saber euskera; sino también emplearlo. Y es que, uno de los peligros que tiene la lengua vasca es que quede condenada, como el latín, a ser una lengua escrita. Y eso es responsabilidad de todos; no sólo del Partido Popular.

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