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La importancia clave del modelo de proceso de paz

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Mikel Ubillos

En un hipotético proceso de paz en el conflicto vasco la falta de concreción del modelo de proceso de paz llevará al fracaso del mismo. No es suficiente que ETA cumpla con una serie de condiciones (tregua verificable, etc…), y que el Estado ante esa posición responda con el inicio de un proceso de paz. No vale sólo con tomar la decisión de abrir un proceso de paz sino que es fundamental consensuar entre las partes el modelo a seguir en el proceso.

En una reciente publicación el profesor Vicenç Fisas[1] describe 5 modelos de procesos de paz, que los denomina de la forma siguiente: 1) de reinserción; 2) de reparto de poder; 3) de intercambio; 4) de creación de medidas de confianza; y 5) de logro de alguna forma de autogobierno.

Tanto el de “reparto de poder”, que se da cuando grupos armados persiguen alcanzar el poder político de un país, como “el modelo de creación de medidas de confianza”, que se produce entre diversos estados enfrentados no tienen razón de ser planteados en el conflicto vasco.

El “modelo de reinserción”, que se produjo en el País Vasco con ETA (pm), se produce cuando un grupo armado accede a dejar las ramas a cambio de recibir facilidades para reintegrarse en la sociedad, acogiéndose al programa de DDR (Desarme, Desmovilización y Reintegración). En el caso de ETA (pm) el grupo armado manifestó claramente su deseo de abandonar las armas previamente a comenzar el proceso de negociaciones. Quizás este sea el modelo que pueda aceptar el Gobierno español para negociar con ETA (m), pero veo muy difícil que ETA lo acepte.

En “el modelo de intercambio”, la paz se consigue a cambio de otra cosa, por ejemplo, paz por territorios (caso Palestina-Israel), o por democracia o por ampliación de las condiciones democráticas (casos de El Salvador, Guatemala, Nepal, Sudáfrica, etc…). Quizás a ETA pudiera aceptar un final dialogado en el que el Estado español ampliase las condiciones democráticas. Pero, por otro lado, creo que el Estado español no va a entrar en un proceso de este estilo.

“El modelo de logro de alguna forma de autogobierno”, que se aplica para regiones con demandas de autonomía o de independencia, requiere la voluntad del Estado español de negociar políticamente, y modificar el actual modelo de autonomías. Este será el modelo que creo que interesará a ETA, pero que el Estado español no va a aceptar nunca. La apuesta por el estatuto de autonomía de Gernika, y el pasado rechazo al llamado Plan Ibarretxe por parte de los partidos constitucionales no conllevan a pensar que el Estado pueda orientar el camino por esta vía, que abriría a nuevas formas de autogobierno en Euskadi.

En consecuencia, tras este ligero repaso de los modelos de proceso de paz, llego a la conclusión de que ETA podría aspirar a un modelo de paz “de logro de alguna forma de autogobierno” o “de intercambio”, y que el Estado, si ETA muestra previamente la voluntad de abandonar las armas, pudiera entrar en un proceso de “modelo de reinserción.” Por tanto el acuerdo sobre el modelo de proceso de paz es imposible en las condiciones actuales del conflicto.

Comenzar un proceso de paz supone implícitamente la aceptación de un modelo de proceso. La falta de este acuerdo previo genera en la mayoría de las veces el fracaso del proceso. Mucho me temo que de comenzar un proceso de paz en el conflicto vasco, previamente no se haya definido el modelo de proceso que se va a desarrollar. Y debido a esa indefinición, cuando llegue la hora de la verdad, la hora de llegar a acuerdos, el proceso se rompa porque las posiciones de las partes sean incompatibles.


[1] Véase: Vicens Fisas: Introducción a los procesos de Paz. Cuaderns de construcció de Pau nº 12, Escola de Cultura de Pau. Bellaterra. Barcelona, febrero de 2010.
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