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El dilema de Tasio

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Imanol Lizarralde

No pasan los días sin que el movimiento del polo soberanista nos den muestras de movimiento. El último esfuerzo de Tasio Erkizia, con el artículo “El dilema del PNV”, es un capítulo más en la larga marcha que había planificado el MLNV en su conjunto desde que la opción Hostoa fuera elegida como el camino hacia la legalidad. Hasta ahora los esfuerzos parecían centrados en artícular ese polo de izquierdas, primero en lograr la fachada de EA con el objetivo de intentar dar una imagen más plural y luego intentar atraer a un Aralar que según las encuestas se había hecho ya con el tercio de los votos del MLNV. Y aunque la unidad de acción de la izquierda abertzale sea esencial, a nadie se le escapa que la estrategia del polo dificilmente puede superar al nacionalismo institucional si éste no es debilitado.

Y en eso anda Tasio que no nos propone un dilema sino una disyuntiva. Al nacionalismo histórico lo único que le queda es “seguir como hasta ahora” (“sometido a “España”) o ir con ellos. Con ellos o en contra de ellos, lo que significa que el MLNV no está dispuesto a dejar que exista un proyecto nacionalista con una perspectiva autónoma, pues la perspectiva tiene que ser necesariamente la suya. Esto es lo que afirma ETA en sus comunicados y Batasuna en sus textos, que sólo hay dos vías, la de ellos o la de los españoles:

“Elegir entre Euskal Herria y España, entre una vía soberanista que progresivamente nos lleve a la creación de un Estado propio o estancarse en gestionar un autonomismo pensado para la progresiva asimilación de la identidad vasca por la cultura española, ese es el dilema con el que se encuentra el PNV”.

Lo que omite Tasio es que el frente nacional español PP-PSOE plantea una disyuntiva similar, con ellos o con el terrorismo de ETA, y que la disyuntiva española ya tiene un chivo expiatorio: el nacionalismo vasco. Lo que nos lleva a la paradoja de que la unión del PP y el PSOE tenga como objetivo desplazar de las instituciones a un nacionalismo que supuestamente, según Tasio, está con los españoles.

El nacionalismo vasco es nuevamente, como la ha sido a lo largo de su reciente historia, víctima del entrecruzamiento y combinación de ambas disyuntivas, que, curiosamente, coinciden en señalar que este nacionalismo no está incluido, en el caso de los españoles en las filas de los “demócratas” y en el caso del MLNV, en las filas de los “abertzales”. Aunque el nacionalismo fuera demócrata antes que la mayoría de los partidos españoles (y sobre todo los dos partidos españoles mayoritarios, el PSOE y el PP) y fuera el creador del abertzalismo del que el MLNV dice ser el único representante.

Esta vieja estrategia, de roer por los dos extremos, de tensionar la situación de forma que los dos extremos sean los que ganen adeptos frente a un cauce central debilitado, se ha respondido desde la pérdida del Gobierno Vasco por parte del nacionalismo con una estrategia práctica que pretende no caer en las trampas que nos tienden ambas disyuntivas, no con pocos problemas internos, mientras se intenta aglutinar en una opción electoral todas las energías dispersas del nacionalismo institucional que se han ido apartando tanto por hastío como por el suicidio planificado de EA. La política vasca se encuentra en una operación de sandwich donde el ambos extremos pretenden dejar sin espacio y sin estrategia al nacionalismo democrático, que es el sujeto hegemónico que ambos (por sus distintas razones) pretenden desplazar.

En el caso de Tasio con una reinvención de la historia al más puro estilo de la filosofía izquierdista de que la historia es un elemento moldeable y útil si sirve para los fines revolucionarios:

“Durante la primera mitad de su siglo de existencia, el PNV aprovechó la falta de un movimiento abertzale de izquierdas potente para poder jugar su papel ambivalente”.

Resulta irisible la visión de Tasio, que está juzgando al PNV en función de una “izquierda abertzale” que no existía en esos primeros cincuenta años de historia del nacionalismo vasco (por mucha transfiguración de ANV que quiera hacer hacerse desde la pseudo-historiografía del MLNV), porque la izquierda Europea, española y la geográficamente vasca estaban en contra del principio de las nacionalidades, como lo estuvieron durante mucho tiempo. No es hasta cuando surge ETA que aparece un movimiento de extrema izquierda que pretende aprovechar el potencial de la lucha nacional vasca y es precisamente por ello que para Tasio, el surgimiento de ETA es algo providencial que crea una alternativa de izquierda revolucionaria, frente a un movimiento nacionalista que era y seguiría siendo democrático y de orden.

Tasio se nos rebela, de repente, en persona inesperadamente estatutista pues llega a señalar: “El mazazo del Tribunal Constitucional a la voluntad libremente expresada por la máxima institución del Principado y de la gran mayoría de su población”.

Admite, en el caso del nuevo estatut de Catalunya, que el Tribunal Constitucional ha atentado contra “la voluntad libremente expresada” de los catalanes. ¿Eso significa que Tasio admite que el Estatuto de Gernika fue también refrendado por la voluntad popular libremente expresada? Es evidente que no: Tasio admite la voluntad catalana pro estatutaria sólo porque el Tribunal Constitucional español la ha rechazado y, por tanto, ha demostrado que el ordenamiento vigente es un límite contra la aplicación de la voluntad popular. Porque a continuación repone:

“Se me ha alegrado el ojillo al escuchar a todos los líderes abertzales, tanto de Cataluña como de Euskal Herria sin excepción alguna, repetir hasta la saciedad de que esta sentencia supone el final del estado de las autonomías, al dejarlo «herido de muerte»”.

Tasio pretende confundir los límites de la democracia, los límites en un camino ya emprendido, por el cual se han construido instituciones nacionales y mayorías nacionalistas, con la falta de democracia. El Tribunal Constitucional ha coartado, sin dudarlo, la voluntad popular catalana. Pero eso es posible por que la voluntad popular catalana se ha manifestado. Que el TC la coarta es un evidente problema de falta de democracia, por que la democracia española demuestra aquí sus límites y su contradicción con la voluntad popular concreta. Pero eso no significa echar por la borda las instituciones catalanas (o vascas) creadas por actos constituyentes previos y gestionadas por mayorías nacionalistas que es lo que ha pretendido siempre el MLNV: señalar el límite sin señalar que el límite existe porque hay un territorio ganado y no se empieza desde cero.

El mensaje del MLNV que nos trae Tasio también tiene otra dimensión. Afirmar que Pujol, Garaikoetxea (cuando no estaba en el polo soberanista), Ardanza, Heribert Barrera, Carod Rovira, Ibarretxe, Pasqual Maragall, la mayoría de los nacionalistas vascos y catalanes estaban equivocados. Que sólo el MLNV tenía razón y volver a plantearnos su disyuntiva de “con ellos o en contra de ellos”:

“La situación provoca una pregunta de manual: si esta sentencia viene a ser el final de una etapa, ¿cuáles son los mimbres con los que debemos construir la siguiente fase política? Si el Tribunal nos dice bien claro: esta Constitución no puede acoger vuestras exigencias, ¿cuál es la alternativa a seguir? Y, evidentemente, caben única y exclusivamente dos: aceptar el corsé que nos ahoga y aceptar el proceso de asimilación planificado desde Madrid o unir nuestros esfuerzos hacia una estrategia soberanista sin retorno. Es decir, hacerle frente al Estado con mecanismos políticos y democráticos, exigiendo un ordenamiento jurídico que respete las aspiraciones legítimas de nuestras respectivas sociedades”.

Frente a la cerrazón (real) de Madrid, Erkizia ofrece la alternativa única: hacer la cola como furgón en el tren del polo soberanista (como lo hace actualmente EA). Y trata de confirmar, de paso, la trayectoria histórica del MLNV de rechazo al actual marco institucional estatutario. Prescinde que existen más alternativas que la suya; existe la alternativa que ha construido las instituciones que salvaguardan a nuestro pueblo existe la alternativa de hacer frente a la asimilación mediante acuerdos democráticos. La alternativa del MLNV tiene un doble aspecto: montar un “polo soberanista” que plantee la “confrontación democrática” con el Estado; con ETA en la retaguardia interpretando el proceso en función de los análisis políticos de los líderes del MLNV (entre los que se cuenta Erkizia). ¿Qué tienen que pensar los líderes de ETA frente a las palabras recientemente pasadas del propio Erkizia en las que se decía que había “más razones que nunca” para apoyar a la lucha armada?

Desde luego el mayor reproche de Tasio no puede ser otro que el nacionalismo histórico en el que hay que crear contradicciones para debilitarlo:

“La dirección del PNV no da ningún paso en la confrontación democrática con el Estado entre otras razones por miedo al compromiso y el esfuerzo que conlleva una defensa firme de la identidad de una nación sometida y, por otra parte, porque creen que un pacto con el PSOE es más favorable, al menos a corto plazo, para sus particulares intereses económicos y electorales”.

Y esto lo dice un líder de un movimiento que ha tenido conversaciones de años y ha firmado acuerdos con el PSOE en dos ocasiones históricas, en 1989 y en 2006 y que actualmente está vendiendo un “proceso de paz” en ciernes, acordado, evidentemente con el PSOE, el mismo partido con al que acusa al PNV de querer mantener tratos. Lo que ocurre es que el MLNV pretende el monopolio de la interlocución con el Estado (antes ETA, ahora su partido de masas) y reprocha al PNV aquello que el mismo está realizando: mantener conversaciones que pretenden llegar a acuerdos políticos.

Pues bien, esa búsqueda de acuerdos es precisamente, la razón por la cual Tasio acusa al PNV de “autoexcluirse” de la vía hacia la independencia nacional:

“Si el PNV no forma parte de una alianza estratégica para lograr el Estado vasco no es por otra razón que por su propia autoexclusión. Y se ha autoexcluido por su política diaria, constantemente orientada a lograr pactos humillantes con el PSOE”.

Este “dilema” del nacionalismo, el mismo que vienen repitiendo 30 años, no parece ser que se haya resuelto de forma poco satisfactoria para el conjunto de la sociedad, que apoya una y otra vez un camino propio fuera de los frentes que pretenden eliminarlo y es encomiable el esfuerzo del MLNV es seguir utilizándolo para poder sacar la cabeza.

Con una EA que las encuestas apuntan a un nuevo descenso, una Aralar crecida, una “reflexión interna” en la que se evita de raíz cualquier debate sobre la conveniencia de la lucha armada, y unos plazos de constitución del polo soberanista que se están echando encima para las elecciones forales y municipales, más bien parece que el principal dilema se encuentra en el propio campo de Tasio. Aglutinar y controlar firmemente de nuevo una nueva unidad popular legal, que abarque desde Alternatiba hasta EA, pasando por Aralar y Batasuna, es una tarea ardua y dificil que no puede cumplir su hoja de ruta de constituirse en referente único del abertzalismo si antes no rompen, como lo intentaron hace pocos años, el cauce central. Y es evidente que ello van a centrar a partir de ahora, gran parte de sus esfuerzos.

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