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El engaño

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Jon Inchaurraga

“Muerte de un revolucionario pesa más que un monte, mientras que la de un reaccionario pesa menos que una pluma” Mao Zedong

La lectura de la resolución del debate en el seno del MLNV me ha resultado insípida. Repite los mismos tópicos de siempre (proceso democrático, cambio político…) y se reafirma en su lucha. No hay más que leer en Gara la victoriosa narración del nacimiento de ETA “Hace 50 años Euskal Herria agonizaba. En este periodo de tiempo, gracias a la lucha, hemos recorrido el trayecto hasta abrir la opción de la constitución del Estado Vasco”.

Esta afirmación muestra que seguimos en las mismas. No hay una arrepentimiento ni siquiera una valoración mínimamente crítica de la violencia de ETA. Al mismo tiempo, se acusa a todos los demás de intentar “destruir” el independentismo vasco y este tipo de acusaciones apocalípticas que suele hacer el MLNV a los demás. En pocas palabras; todos lo han hecho mal salvo ellos que parecen predestinados a salvar al Pueblo vasco de todos menos ellos. No obstante, el objetivo de este artículo no es hacer un análisis en sí del documento del MLNV, sino aclarar algunos conceptos utilizados por quienes han redactado esta resolución. Porque si hay algo que ha resaltado es la repetición constante del adjetivo “democrático” y el compromiso de la izquierda abertzale de utilizar únicamente “vías políticas”. Estas dos expresiones las hemos escuchado innumerables veces y también en tiempos de Loiola y Anoeta se escuchaban.

Uno de los mayores problemas a los que nos enfrentamos los que leemos estos documentos es la interpretación de los mismos. En este campo, el MLNV cuenta con ventaja. Saben que, mientras ellos redactar un documento escrito con lenguaje “revolucionario”, nosotros lo hacemos en clave demócrata-liberal; inspirados en el actual modelo occidental. Por eso, muchas veces el lenguaje nos resulta enrevesado, lo que lleva a malentendidos y estas dos expresiones son focos de tergiversaciones. Para entendernos, podríamos explicar que los conceptos abstractos podrían dividirse en sí en dos partes; por un lado estaría la idea abstracta o vaga del concepto y, por el otro, la translación que hacemos de este a la realidad. Por poner un ejemplo, todos tenemos claro qué es una mesa. Sin embargo, a la hora de representarla cada uno lo haremos de una manera diferente según las experiencias vividas. Con los conceptos políticos ocurre igual y eso, al igual que con otros conceptos, lleva a malentendidos o engaños (según el grado de conciencia).

La democracia significa, como concepto, “el poder del Pueblo”. La misma palabra, etimológicamente, expresa esa idea de que es el “Pueblo” quién debe ser soberano. Es una idea socializada, cuya esencia ha calado en la población vasca. Aun así, sigue dando pie a confusiones. Una persona de a pie, al escuchar hablar de democracia, va a pensar en el sistema actual de democracia. Eso es un sistema en el que todo el pueblo tiene derecho al voto y en el que hay ciudadanos que se presentan a las elecciones sin restricción ninguna debido a su ideología o condición social o económica. Para el MLNV, sin embargo, el concepto de democracia es diferente. Piensa en un modelo político como el actual, sino pasar de un régimen “representativo” a uno “presentativo”, en el que sean los movimientos “populares” quienes se repartan el poder y bajo esta idea subyace en que para el MLNV el “Pueblo” representa a los suyos. No hay más que fijarse en lo que llaman “proceso democrático” (el paso de nuestra caduca “pseudodemocracia” a “su democracia”) y a quién apelan para constituirlo.

En el término “político” ocurre la misma confusión conceptual. Mientras que la esencia es la misma (la organización de la polis), la “praxis” es opuesta. Quienes piensan en “clave” de democracia-liberal (modelo actual), pensarán que en esa organización entran todos los ciudadanos. Sin embargo, en el esquema del MLNV sólo ellos cuentan a la hora de construir esa sociedad y por eso son la vanguardia del movimiento. Aún así, hay que introducir un nuevo matiz que lleva a confusión. La política es, para la mayoría de la población, una actividad pacífica cuyas armas son la persuasión y la argumentación. Para otros sin embargo la política es, a la inversa que para el General alemán Von Clausewich, “una prolongación de la guerra por otros medios”.

Creo que es imprescindible entender estas diferencias conceptuales para poder entender en su totalidad los comunicados de los dirigentes del MLNV, llenos de esta retórica llena de “democracia”, “pueblo”, “proceso” y “política”. El MLNV no miente a la población sino que confunde y los ideólogos de este movimiento saben que pueden aprovecharse de esta confusión en la sociedad vasca. Por eso, hay que dejar de una vez por todas la idea de que los dirigentes del MLNV piensen tanto en clave abertzale como en clave de democracia como nosotros las interpretamos. Quizá así demos pasos hacia delante en materia anti-terrorista, aunque es ingenuo pensar que con el filón de votos que supone la identificación de ETA con el nacionalismo vasco el Gobierno español y el PP vayan a admitir esta hipótesis. Al fin de al cabo, el problema de fondo es el nacionalismo vasco y no ETA. Loiola ya reflejó esta concepción, cuando Zapatero habló con ETA y el PSOE con Batasuna de política, mientras que se negaban a dialogar con el Lehendakari Ibarretxe. ¿Coincidencia?

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