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Euskal Herria o el sujeto revolucionario vasco

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Jon Inchaurraga

Ya llevamos un tiempo en el que el término Euskadi parece desactivado y fagocitado por el de Euskal Herria. Esta evolución ha sido clara en los partidos  sindicatos que se dicen abertzales, quienes hace un tiempo hablaban de Euskadi y hoy lo hacen de Euskal Herria. Así ha ocurrido con Eusko Alkartasuna o ELA que han pasado de reivindicar a personajes históricos del nacionalismo vasco a abrazar la terminología del MLNV con el concepto cultural “Euskal Herria” convertido en el propio sujeto político o largas peroratas sobre el “mensaje populista del PNV”, cuando se ha compartido gobierno con éste hasta hace menos de un año. Este último grupo también ha tenido la misma trayectoria, sólo que su evolución ha sido más consciente. El MLNV ha sustituido el “Euskadi socialista” por el “Euskal Herria Sozialista”, aun sin haber modificado el nombre de su fundador y miembro clave dentro del conglomerado: Euskadi Ta Askatasuna, sabiendo qué conceptos incluía implícitamente la nueva denominación.

No sería novedoso recordar que el MLNV tiene como objetivo sustituir al PNV y que ese ha sido su objetivo principal desde el nacimiento de ETA en 50 años. Es el reflejo de su ideología, que contrapone lo “nuevo” con lo “viejo”. Basta con recordar aquel famoso “sólo JEL sobra” de Federico Krutwig o la confesión de Kepa Aulestia al reconocer que “sí, fuimos nosotros quienes les engañamos, quienes les convencimos que los gudaris de hoy eran la reencarnación de los gudaris de ayer” para reflejar esta concepción dialéctica de la realidad. La lucha entre el MLNV y el PNV se puede resumir en que el “abertzalismo” de nuevo cuñoquiere vencer al viejo JEL. Para ello, el MLNV actúa en todos los frentes y la sustitución de “Euskadi” por “Euskal Herria” como sujeto político de patria de los vascos es un campo más de esta lucha.

El cambio de término tiene fecha si se miran las hemerotecas y también tiene responsable ideológico. Allá por los años 90, el colectivo J. Agirre, que fue la vanguardia intelectual del MLNV, planteaba la necesidad de reformular el marxismo a través de “un lenguaje nuevo” y, lo más importante, buscaba “un sujeto político acorde a nuestros días”.  No debemos olvidar que por aquellos años el Muro de Berlín acababa de caer, el movimiento obrero estaba también en crisis, al “sustituir la práctica revolucionaria de clase por el sindicalismo reformista” y todas aquellas referencias de la Europa del Este que defendían los dirigentes del MLNV como modelo se habían derrumbado. Ya no era posible la Albania del Cantábrico o un modelo como la RDA. La búsqueda de una nueva gasolina era imprescindible pues para continuar y refrescar la lucha del MLNV y “Euskal Herria” era la expresión de esta nueva fase, una renovación que pretendía apropiarse, como se han hecho con otros muchos símbolos vascos, del histórico término del País del Euskara para otros fines cuyo eje universal era una renovada lucha a escala mundial entre Pueblos y naciones contra los Estados. Así lo hace saber el colectivo J. Agirre “el Pueblo se constituye en nominación del sujeto” (Política y nacionalismo, Colectivo J. Agirre), el modelo de Europa del Este y la contradicción de la lucha social deja paso a la  nueva contradicción que convierte a los Pueblos y naciones en sujetos de la liberación nacional y social, que en Euskalerria se adapta a la confrontación entre “Euskal Herria” y España y “Euskal Herria” y Francia. El concepto Euskadi desaparece de los zutabes, de Egin y de los organismos del MLNV sin dejar rastro, para no volver más. Para que el “nuevo” abertzalismo sustituya al “viejo”, el MLNV debe arrebatar el liderazgo simbólico al PNV.

Es la “Ley Nueva” (soberanía, independencia y socialismo) frente a la “Ley Vieja” (Lagi-zarra), un futurible régimen de “democracia participativa“, como el que aceptan también los firmantes de Ezker Soberanista Eraikitzen, frente a una democracia “caduca” (democracia representativa) y un modelo en la que el representado debe estar presente y ser miembro de un “movimiento popular”. La “mayoría social y sindical”, calculada como suma de infinitos organismos y movimientos satélites debe primar frente a la mayoría electoral del sistema actual. Un MLNV “infinito” que, aunque no represente lo que los ciudadanos expresen en las urnas, toma el poder al ser mayor número entre los representados (los “movimientos populares”).

“Euskal Herria” es definido por Eusko Ikaskuntza como “un espacio o región cultural europea, situado a ambos lados de los Pirineos y que comprende territorios de los estados español y francés. Por lo tanto, se conoce como Euskal Herria o Vasconia al espacio en el que la cultura vasca se manifiesta en toda su dimensión”. Euskaltzaindia, en su “Informe sobre la denominación Euskal Herria” dice que es “un territorio con rasgos culturales bien definidos, por encima de fronteras político-administrativas y por encima también de las diferencias históricas (…) el conjunto de las siete provincias o territorios, nombre no asimilable ni equivalente a cualesquiera realidades político-administrativas”

No es un capricho del MLNV pues, el vaciado del término cultural “Euskalerria”, que también aparecía en el Estatuto como Pueblo Vasco, para convertirlo en un sujeto activo que sólo ellos afirman representar: “Euskal Herria askatu”, “utzi bakean euskal herria”, “euskal herrian borrokan”, “euskal herria errebelde”… La lucha por controlar los conceptos que sobrevuelan las cabezas de los ciudadanos vascos es la batalla para poder influir en su formación ideológica de una manera indirecta. Porque hay realidades que crean conceptos, pero también hay conceptos que pueden crear realidades. El conflicto con el nombre de la selección de fútbol no es más que otra ramificación de la lucha que el MLNV mantiene con el nacionalismo jelkide en los ámbitos simbólicos, un debate que hace años resultaría ridículo, pero que hoy en día nos trae muchos quebraderos de cabeza a causa de que no hemos sabido transmitir al Pueblo vasco lo que llevamos en el corazón: Euzkadi. Quizá sea hora de explicar qué significan ambos términos y sus matices. Antes de que sea tarde o nos habrán ganado esta batalla.

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