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La Constitución Material de los T.T.H.H. Vascos y la Constitución de Cádiz de 1812 (1)

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Iñigo Lizari

En año 2012 se cumplen entre otras efemérides los 200 años de lo que se considera la primera Constitución Española, la constitución de Cádiz de 1812 (también llamada La Pepa). Sin embargo, los jacobinos españoles nos ocultan un texto revelador que rompe por completo sus pretensiones de convencernos que el constitucionalismo no es cosa de vascos sino de españoles. Sí leemos el  discurso preliminar leído en las Cortes al presentar la Comisión de Constitución el proyecto de ella (1812), seguramente no hallaremos otro documento oficial español de tanta trascendencia donde se alabe y se reconozcan de tal manera el Derecho Histórico de los Territorios Vascos como su Constitución Material secular garante de las libertas que por siglos han disfrutado sus gentes.

El propio documento oficial español pone, bajo el pretexto de de extender esas mismas libertades a España, las bases para que ni tan siquiera en esos territorios se pueda en adelante disfrutar de esas libertades: se pone la semilla de la centralización, se sientan las bases para la abolición del autogobierno mediante la introducción del concepto jacobino de Soberania Nacional Española y de la uniformización jurídica del Estado organizado en adelante de arriba a abajo. Por eso nos conviene conocer que el auténtico constitucionalismo en la península ibérica no es sino el Constitucionalismo Vasco, y que para formar el nuevo constitucionalismo español, son los propios españoles los que toman como modelo de libertades los fueros vascos. Y para demostrarlo he aquí un extracto del documento (podéis leer su contenido completo de 44 páginas clickando aquí):

[Comienzo de cita]

DISCURSO PRELIMINAR LEIDO EN LAS CORTES AL PRESENTAR LA COMISION DE CONSTITUCION EL PROYECTO DE ELLA (1812)

(…)
La Constitucion de Navarra, como viva y en exercicio, no puede menos de llamar grandemente la atencion del Congreso. Ella ofrece un testimonio irrefragable contra los que se obstinan en creer extraño lo que se observa hoy en una de las más felices y envidiables provincias del reyno, provincia en donde cuando el resto de la Nacion no ofrecia más que un teatro uniforme en que se cumplia sin contradiccion la voluntad del Gobierno, hallaba éste un antemural inexpugnable en que iban á estrellarse sus órdenes y providencias siempre que eran contra la ley ó pro comunal del reyno.

(…) Las Córtes tienen aún gran autoridad. Ninguna ley puede establecerse sin que ellas la consientan libremente, para lo qual deliberan sin la asistencia del virey, y si convienen en el proyecto, que en Navarra se llama pedimento de ley, el rey lo aprueba ó lo desecha. Aun en el primer caso, las Córtes todavia exâminan de nuevo la ley en su forma original ya sancionada; la resisten si la hallan contraria ó perjudicial al objeto de su proposicion haciendo réplicas sobre ella hasta convenirse el rey con el reyno. Mas éste, al cabo, puede absolutamente resistir su promulgacion é insercion en los quadernos de sus leyes si no la juzga conforme á sus intereses.

(…) La diputacion exerce tambien una autoridad muy extensa.  Su principal objeto es velar que se guarde la Constitucion y se observen las leyes; oponerse al cumplimiento de todas las cédulas y órdenes reales que ofenden á aquéllas; pedir contra fuero en todas las provincias del Gobierno que sean contrarias á los derechos y libertades de Navarra, y entender en todo lo perteneciente á lo económico y político de lo interior del reyno. La autoridad judicial es tambien en Navarra muy independiente del poder del Gobierno. En el Consejo de Navarra se finalizan todas las causas, así civiles como criminales, entre qualesquiera personas por privilegiadas que sean, sin que vayan á los tribunales supremos de la Corte los pleytos ni en apelacion ni aun por el recurso de injusticia notoria.  Las provincias vascongadas gozan igualmente de infinitos fueros y libertades, que por tan conocidos no es necesario hacer de ellos mencion especial.

(…)

Los españoles fueron en tiempos de los godos una Nacion libre é independiente, formando un mismo y único imperio; los españoles, después de la restauracion, aunque fueron tambien libres, estuvieron divididos en diferentes estados en que fueron más ó menos independientes, (…); los españoles nuevamente reunidos baxo una misma monarquia todavia fueron libres por algún tiempo; pero la union de Aragon y de Castilla fue seguida muy en breve de la pérdida de la libertad, y el yugo se fue agravando de tal modo, que últimamente habiamos perdido, doloroso es decirlo, hasta la idea de nuestra dignidad, si se exceptuan las felices provincias vascongadas y el reyno de Navarra, que, presentando á cada paso en sus venerables fueros una terrible protesta y reclamacion contra las usurpaciones del Gobierno y una reconvencion irresistible al resto de España por su deshonroso sufrimiento, excitaba de continuo los temores de la Corte, que acaso se hubiera arrojado á tranquilizarlos con el mortal golpe que amagó á su libertad más de una vez en los últimos años del anterior reynado á no haber sobrevenido la revolucion.

Ahora bien, Señor, en todas estas épocas se hicieron leyes, que se llaman por los jurisconsultos fundamentales. Ellas forman nuestra actual Constitucion y nuestros códigos, ¿cómo es posible esperar que ordenadas y aproxîmadas de qualquier modo que se quiera puedan ofrecer á la Nacion las breves, claras y sencillas tablas de la ley política de una Monarquia moderada?

No, la comisión, (…) procuró penetrarse profundamente, no del tenor de las citadas leyes, sino de su índole y espíritu; no de las que últimamente habían igualado á casi todas las provincias en el yugo y degradación, sino de las que todavía quedaban vivas en algunas de ellas, y las que habían protegido en todas, en tiempos más felices, la religión, la libertad, la felicidad y bienestar de los españoles; y extrayendo, por decirlo así, de su doctrina los principios inmutables de la sana política, ordenó su proyecto, nacional y antiguo en la sustancia, nuevo solamente en el orden y método de su disposición.

[Fin de cita]

Es decir, que es el Constitucionalismo Vasco el que los españoles quieren tomar como modelo ya que ellos habían perdido “su libertad” y “hasta su dignidad”, mientras que Navarra y las provincias vascongadas eran modelos de libertad y de independencia frente a la agresión. Pero esta admiración escrita en el propio discurso preliminar de la Constitución de 1812 no será más que el principio del proceso para en nombre de la libertad que dicen admirar, abolir las verdaderas y únicas Constituciones que quedaban en la península ibérica bajo el yugo de la Nación  Española, invención reciente de inspiración francesa. Cuidado, por lo tanto, con esos que quieren apropiarse del término “constitucionalista” cuando son en realidad nacionalistas españoles absolutamente excluyentes y jacobinos, que a diferencia del nacionalismo vasco y de sus propuestas inclusivas, no admiten más que una adscripción nacional.

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