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Elorrieta: consejos vendo…

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Ion Gaztañaga

Como era de esperar, la retirada de José Elorrieta de la dirección del sindicato ELA está reflejándose estos días en múltiples entrevistas en los medios de comunicación. Así, en Deia fue entrevistado con el titular “El Gobierno vasco debe hilar fino al aceptar expedientes de empleo por la crisis”, en el Diario Vasco es entrevistado bajo el titular “Si la crisis se instala, la ventaja relativa del País Vasco quedará neutralizada”, en Berria bajo el titular “Elkarrizketa sozialak, egungo baldintzetan, ez du interesik” y en Gara con el titular “Los empresarios comienzan a aprovecharse de la crisis con expedientes de regulación”.

Todos conocemos los orígenes íntimamente ligados con el nacionalismo de ELA, y sus profundas raíces cristianas, como las tenía el nacionalismo vasco en general. Sin embargo, nada de esto puede llevarnos a engaño, pues ELA se definió ya en el 76 como “sindicato de clase” y por eso ante la pregunta de Gara de “Ante la crisis del neoliberalismo, ¿habría que avanzar hacia el socialismo?” Elorrieta nos responde que “Somos una organización que en nuestros principios está avanzar hacia la sociedad socialista.” No parece por lo tanto, que ELA se considere hoy un sindicato afín a la ideología del nacionalismo de PNV o de EA.

Por eso nos extraña que aparezca todos los días dándoles consejos de cómo hacer política, como en la entrevista de Deia que titulaba “No digo para ganar, pero hay masa crítica para impulsar un referéndum”. Y nos extraña aún más, como bien dice el blog Atxularrekobegia en su post de junio que ELA  esté introduciendo paulatinamente la metodología analítica revolucionaria a través de la Fundación de estudios que lleva el nombre de un insigne antirevolucionario nacionalista: D. Manuel Robles Arangiz.

Ante la grave crisis económica que se avecina, sería conveniente escuchar la voz del sindicato ELA, con un 40% de representación en la CAV (que no en Euskadi, como dice Deia), un 21% en la CFN y 109.000 afiliados. Elorrieta, nos dice cosas con cierta sensatez, como la paradoja de que “las rentas de capital tributan al 18% y las rentas de trabajo lo hacen por encima, al 23%”, cuestión que está en clara contradicción con la histórica importancia que el trabajo ha tenido en la idiosincrasia vasca, poniendo el valor del trabajo por encima del valor del capital. Un toque de atención a las administraciones vascas, como las diputaciones, que en este y algún otro caso como la fantasmada de los 400 euros, no han ejercido su autonomía fiscal para defender valores que el nacionalismo debería defender.

Ante un Elorrieta que reparte consejos políticos sin presentarse a las elecciones, que nos habla de ínfulas soberanistas de colorete, maquillaje y cartón-piedra, deberíamos también mirar los logros de ELA de cara a una soberanía de los trabajadores vascos frente al ogro español y sus “colaboradores” (neocons, según Elorrieta) vascos. Una España en la que la ventaja de realizar estudios está a la cola de europa en sueldo frente a los salarios de las personas sin estudios. Una España cuya productividad se ha alimentado de miles de personas con alta formación metidos a mileuristas. Una España a la cabeza de la temporalidad en el trabajo, con una CAV como tercera comunidad con el índice de contratación indefinida más bajo, (por delante de Andalucía y Extremadura que tienen mucho trabajo agrario temporal) con tasas del 9%. No parece, según los datos, que ELA haya logrado mucha soberanía para los trabajadores vascos.

¿Acaso ha logrado el “sindicato de clase” ELA con José Elorrieta a la cabeza, reducir la discriminación de una juventud mejor formada con sueldos irrisorios? Quizás la clave sea que Elorrieta no considere a licenciados mileuristas (¡burgueses!) como miembros “clase trabajadora” . O quizás considere que poner pancartas contra el TAV es lo más rentable para el bienestar de los trabajadores.

Es posible que Elorrieta haya estado más centrado en hacer huelgas para conseguir algunas buenas prejubilaciones que en convocar huelgas generales contra la abusiva temporalidad en las contrataciones de los trabajadores. Y es que a todo no se llega pero desde luego, no parece que ELA haya considerado oportuno emplear sus 109.000 afiliados, su caja de resistencia, y su autofinanciación para poner en un brete al Gobierno Vasco con sus consejeros socialdemócratas de EA como primeros espadachines en los ámbitos laborales. Debían estar todos empleados en conseguir la jornada laboral de 35 horas, que como todos sabemos, han conseguido implantar con gran celeridad.

Hace bien Elorrieta en denunciar en el Diario Vasco que algunas empresas estén aprovechando las circunstancias económica para presentar EREs que en otra situación no serían aceptados. También se muestra preocupado por la negociación colectiva a la baja y por las segregaciones de empresas grandes. Pero no nos dice nada sobre la situación de las PYMEs  y auxiliares de grandes empresas que han tenido que sacrificarse para financiar las buenas condiciones lograban los trabajadores de las grandes empresas.

Es ciertamente posible y necesario criticar a los partidos políticos en sus políticas relativas al bienestar de los trabajadores. Estar atentos ante una situación de crisis que requerirá sacrificios mientras nadie se acuerda de los pingües dividendos de los largos años de bonanza en los cuales el salario medio se estancaba. Denunciar que en algunos sectores de la economía la productividad subía aparentemente pero a causa de las incorporaciones mileuristas más que por una mayor eficiencia real. Por eso frente a la pregunta del DV: “¿Si en época de bonanza económica las rentas salariales han perdido peso, significa que los sindicatos no han hecho bien sus deberes?” responde:

“Significa que las políticas neoliberales han sido muy duras (…). Hemos perdido poder adquisitivo por varias vertientes (…). Los incrementos salariales medios están por debajo del IPC, pero no porque se haya perdido eficacia en la negociación colectiva.”

Elorrieta, pues, no tiene tiempo para la autocrítica y se limita a decirnos que el enemigo es tan grande que no ha podido ser vencido. Pero este hecho no puede ocultar que ante la gran dificultad de contener la pérdida de las rentas salariales, Elorrieta nos ha venido ofreciendo recetas muy eficaces para los trabajadores: Lizarra bis, polo soberanista y acumulación de fuerzas.

Por eso, el mejor consejo que se le podría dar a Adolfo Muñoz “Txiki”, como sustituto de Elorrieta en ELA, bien podría ser que concentrara sus fuerzas y las de su sindicato en mejorar las condiciones de los trabajadores vascos, y que se dedicara a acumular fuerzas para “independizar” Euskadi de las condiciones laborales, de la productividad y de la temporalidad española. Cuando lo haya logrado, y con la credibilidad ganada, entonces ya podrá dedicarse a invertir su tiempo en dar consejos a los demás. A lo mejor entonces nos molestamos en hacerles caso.

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