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Hilando fino

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Ion Gaztañaga

Ayer tuvimos la ocasión de leer un artículo de Xabier Gurrutxaga en el Correo, titulado “Dificil sutura”. El artículo en cuestión nos dice que “las actuales tensiones internas del PNV proceden de las diferentes interpretaciones que el sector de Imaz y la corriente de Egibar realizaron de la experiencia de Lizarra”.

Al parecer, Gurrutxaga es conocedor de las relaciones personales y entresijos de la rebelión Bizkaina que fue conduciendo al perro del caserio desde el salón del baserri a la txakur-txabola, ganando uno por uno todos los pulsos que le fue echando: candidato a diputado general, presidencia del BBB y presidencia del EBB por dos veces.

Yo como militante de base, no soy conocedor de las intrigas palaciegas que hicieron que el anunciado “sucesor natural” no alcanzara la cima del EBB. Soy conocedor parcial, sin embargo, de la situación interna que vive el partido con respecto a las posibilidades de la reconducción del actual enfrentamiento abierto que se vive. Cuando las aguas bajan tan revueltas y el ambiente interno se hace tan irrespirable uno se extraña de que todavía haya afiliados que se acerquen a las asambleas. La blogosfera está que arde, con insultos cada dos por tres, rumores, medias verdades y otras joyas de la corona.

Fuera del plano personal y visceral y refiriéndonos a las diferencias políticas estratégicas en el PNV, Gurrutxaga afirma que “No es fácil, por no decir imposible, compatibilizar ambas estrategias en un mismo partido”. Por ambas estrategias se refiere a la acumulación de fuerzas abertzales estilo Lizarra y la transversalidad del “no impedir, no imponer”. Y continúa diciendo que “la tensión interna del PNV no se encauzará definitivamente hasta que se fije con claridad su posición sobre estas cuestiones de calado estratégico. Ciertamente va a resultar difícil la sutura.”

El acuerdo de ponencia de consenso intentó arreglar la sutura hilando fino. Asumiendo la hoja de ruta del lehendakari que el anterior presidente del EBB rechazó, siempre y cuando primero se intentara un acuerdo con el gobierno español. El citado acuerdo, a pesar de la buena intención mostrada por el EBB, no parece que sea muy posible, pues ni Zapatero ha dado muestras de buscarlo después de su triunfal elección y la bofetada electoral al PNV, ni parece que los diferentes “sobresaltos espontáneos” (rechazo/rectificación de mociones, declaraciones de asambleas, declaraciones de la portavoz del gobierno, etc…) hayan ayudado precisamente a dar una imagen para allanar dicho acuerdo.

Y cuando como canta Sabina nos den las diez y las once y más, llegará Junio y por tanto, la fecha para que se presente en la cámara vasca la propuesta de consulta habilitadora. Volverá entonces el “déjà vu” del Nuevo Estatuto Político y la necesidad de los votos de EHAK con ETA “zumbando”. Entonces alcanzará la temperatura del PNV otro gran calentón, pues un rechazo de la convocatoria de consulta provocaría la convocatoria de elecciones anticipadas en condiciones adversas según las encuestas. En caso de que se apruebe, se convocará el referéndum para el 25 de Octubre y se abrirá un nuevo capitulo con las posibles acciones del gobierno central para prohibirlo.

Ciertamente no se si la solución que difícilmente contempla Gurrutxaga (la sutura) se va a poder dar, por muy fino que se hile. Fue el propio PNV el que aceptó el riesgo de hilar una hoja de ruta que se prestaba a acciones tan dispares según se pusiera el acento en una posibilidad de acuerdo o de confrontación. Tampoco sería descabellado que los plazos provoquen no una sutura que ya se ha declarado inútil según Gurrutxaga, sino un jirón de órdago. En menos de dos meses sabremos las primeras respuestas, como afirmaba un amigo en una reciente charla, ya que parece que hemos decidido esperar y ver.

Habrá que consolarse con el refrán que dice que siempre hay un roto para un descosido. Cuanto mayor es uno, más grande se hace el otro.

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