Iñigo Lizari
¿Quién de nosotros no ha asistido a la interpretación del celebre sainete que trata de los vascoparlantes de los catellanohablantes y de la necesidad de respeto mutuo que debe existir entre ambas “comunidades” en aras a la convivencia pacífica de tan arriago popular? ¿Pero, es que existen vascoparlantes? Yo, hoy por hoy, no conozco a ningún vascoparlante monolingüe vivo. Es verdad que los ha habido en el pasado aunque fueran contados. Hoy no existen por fortuna. Llamemos a las cosas por su nombre digamos de una vez la verdad: Existen bilingües euskaldunes-castellanos y existen monolingües castellanos.
1ª Falacia. Hacernos creer el cuento de las comunidades lingüísticas, como si de protestantes y católicos, moros y cristianos se trataran, es una de las mayores falacias con las que pretende que comulguemos para no destapar su mentira. Ser católico impide el hecho de ser protestante, la existencia de diferentes comunidades está servida. Pero hablar Euskera, conocerlo y dominarlo en absoluto está reñido con el dominio de la hermosa y universal lengua castellana. Ser vascoparlante es absolutamente compatible con el hecho de ser castellanoparlante, compatibilidad que sólo los bilingües lo hacemos posible y que los monolingües castellanos no lo hacen porque su nacionalismo español les obliga a rechazar el euskera.
No quiero hablar de la Quijotesca cruzada iniciada en defensa de la lengua común, porque confunden en este caso enanos como el Euskera con gigantes como el Inglés, que sí pueden suponer una amenaza al castellano. Quiero hablar de aquellos que han defendido la enseñanza en castellano bajo la excusa de la defensa de la enseñanza en lengua materna. ¡Que defiendan la teta materna frente a los emporios de la leche en polvo vale! ¡Pero la lengua materna!
El Wolof que enseñan las inmigrantes senegalesas a sus hijos, el Bereber de las inmigrantes norteafricanas, ¿acaso no son lenguas maternas? Quienes simplemente defiende la libertad de los padres a enseñar a sus hijos la lengua que ellos elijan les diría que les respeto, pero que se lo paguen de sus bolsillos si no es que dicha enseñanza garantiza el dominio de las dos lenguas oficiales de este país más una extranjera como en Inglés. Yo además de ello añadiría el Francés, por ser otra lengua de los vascos y por la proximidad de Francia.
Quienes solicitan que se les pague una enseñanza íntegramente en castellano en realidad, ¿qué piden? ¿Asegurarse de que sus hijos dominan el castellano? Cualquier estudiante del modelo D habla perfectamente castellano. Digamos las cosas por su nombre. Quien quiere que su hijo estudie en el modelo A lo único que quiere es que su hijo no pueda hablar en Euskera para que no se contamine, para que no se integre entre los Euskaldunes. ¿Debemos de permitir que se facilite la no integración? Yo creo que no.
2º Falacia: Los andaluces y los levantinos tiene sol. Lo habitantes de los Pirineos tienen agua porque le llueve y esta lluvia nutre al Ebro. Lo vascos son ricos porque tiene industria. Claro a los vascos esto también la industria nos viene del cielo, nos viene dado, no tiene que ver con nuestro trabajo ni con nuestro ingenio creador, somos ricos porque esta es nuestra lluvia y nuestro sol, y somos insolidarios porque no queremos compartir esta riqueza con los demás. La solidaridad de los demás podía empezar por empezar a trabajar y arriesgar como se ha hecho aquí para no tener que andar pidiendo.
El agua se cae del cielo pero como es cosa del norte el norte tiene que ser solidario con el Sur y tiene que trasvasar. ¿Los del Norte que a cuenta de esa agua no tenemos ni la 10% de los ingresos por turismo playero por qué no tenemos derecho a trasvase de los ingresos que genera el turismo en sus playas a cuenta de sus sol? Obviamente los vascos jamás se nos ha ocurrido no se nos ocurrirá algo así. Eso sí a los vascos a través del Gobierno Vasco se nos ocurrió una vez, cuando gobernaba Felipe Gonzalez crear en el Estado la primeras pensiones no contributivas para gente en peligro de exclusión social. Para eso queremos los vascos el dinero, para ser solidarios. El sentido de la solidaridad del PSOE consistió en suspender como ahora esa medida, por lo visto generaba desigualdad entre los españoles que los vascos tuvieran más cobertura social. La insolidaridad no la creaban ello al no hacer lo mismo no! Era la envidia navajera, tan spanish. Menos más que un TC por entonces más independiente no lo entendió así y nos dio la razón. Conviene recordar lo que otros ahora van a querer olvidar.
3º Falacia: Los soberanistas y los constitucionalistas. ¿Acaso los constitucionalistas renuncia ahora a la soberanía? ¡Qué novedad! ¿Acaso los soberanistas no quieren su constitución? Acaso no puede reivindicar su constitución originaria, la de los Derechos Históricos o la del Reino de Navarra cuando era un estado independiente. Porque no llamamos a las cosas por su nombre: Hablemos de nacionalistas vascos y nacionalistas españoles. Sencillo, ¿verdad?
4º Falacia: Derechos históricos =derechos históricos. Una falacia a la que la lengua castellana se presta como ninguna. En Castellano no se distingue salvo por las mayúsculas la diferencia entre derecho subjetivo, yo tengo derecho a tal cosa etc… y Derecho objetivo entendido como Ordenamiento Juridico. Los Derechos Históricos son el Ordenamiento Jurídico Originario de Bizkaia, Alava y Gipuzkoa de ahí el plural. Son auténticas constituciones originarias que en castellano se han llamado tradicionalmente como Fueros.
Su traducción en euskera no deja lugar a duda de los que son: Legea (Ley) y al acróninmo JEL y al monumento de los Fueros de Pamplona me remito. La malversación castellana está servida: los Derechos históricos no los asimila a ordenamiento jurídico sino a privilegios, los vascos tienen derechos que los castellanos no tienen y eso genera agravios que hay que combatir en aras a la igualdad. Esa es la visión que traslada en lugar de trasladar la visión de que los vascos, como no son españoles en sus raíces, o lo que es lo mismo en su origen, tenían su propia constitución y leyes que son su Derechos Históricos que al incorporarlos a la corona castellana se acordó respetar, y así lo fue durante siglos y siglos hasta el siglo XIX con la época de Canovas del Castillo.
Sirva la expresión: nos dan duras hostias con mal vino y tragamos, y es porque nos las meten con queso manchego. Hasta que no denunciemos este truco y desmontemos sus falacias, que nos las seguirán metiendo, sirvan las presentes como simple ejemplo entre otras muchas.