Mikel García Maiza
El desencuentro entre nuestro Lehendakari y Zapatero, es un desencuentro asumido por todo el mundo. Ibarretxe sabía que ZP le iba a decir NO, los vascos sabíamos que ZP iba a decir NO, el Gobierno Vasco sabía que iba decir NO, el PNV- EA … sabían que iba a decir que NO.
¿Entonces para qué escenificar ese desencuentro?
Simple y llanamente, para que Ibarretxe demuestre a todos que ha cumplido la palabra dada, que ha realizado todas las acciones necesarias para alcanzar el objetivo que él nos prometió.
A los estrategas de esta acción se les olvida algo, la percepción por parte de la ciudadanía vasca de que Ibarretxe puede prometer, pero no tiene el poder para cumplir sus promesas y ¿quién tiene el poder?, aquél que le deniega la posibilidad de hacer, ZP y el PSOE.
¿A quién beneficia el choque?,
Por un lado tenemos al PNV que utilizó, igual que el PP-PSOE, esa estrategia de confrontación de choque de trenes, para obtener más votos en aquellas míticas elecciones de 2001, donde la coalición nacionalista obtuvo los mejores resultados de la historia gracias a esa confrontación.
Pero los tiempos han cambiado, y la sociedad vasca ha votado en unas cuantas contiendas electorales mostrando su cansancio del mismo mensaje de confrontación, y para colmo, ese cansancio es superior en la masa social que en el 2001 apoyo al nacionalismo institucional.
Al PNV (o a la coalición EA-PNV) esta estrategia de confrontación, no solo no le conviene, sino que le desgasta, y puede llegar a ser la estrategia que consiga apartarle de las instituciones por primera vez. En el mismo lado, tenemos a Eusko Alkartasuna, Aralar y Ezker Batua, que forman parte de ese polo de confrontación y de desacuerdo que va detrás de la propuesta del Lendakari . Los dos primeros, EA y Aralar, sí hay confrontación, solo tienen posibilidad de sobrevivir al amparo de una gran coalición y Ezker Batua, esta ubicado en un espacio que su propio electorado ha dado muestras de que rechaza.
Por el otro lado, tenemos a los dos partidos “constitucionalistas” españolistas, como los cazadores a la espera de su oportunidad y lo peor de todo, es que la oportunidad se la esta poniendo en bandeja el nacionalismo institucional. Y por último, tenemos a la izquierda radical, con su consigna habitual de cuanto peor, mejor.
Como podéis comprobar, el desencuentro, el choque, solo beneficia a los intereses de la izquierda radical, para de esta forma constatar la necesidad de su lucha, y al PSOE que envía al electorado el mensaje de que con ellos algo, sin ellos NADA de NADA.