Mikel Garcia Maiza
Soy consciente de que uno de los mayores deseos que puede tener un abertzale es la independencia, y más cuando ese abertzale, a sufrido las consecuencias del golpe de estado del 36. En la actualidad y probablemente fruto de nuestro empeño, algunas veces mal orientado, para alcanzar nuestros deseos de libertad y de independencia, en demasiadas ocasiones confundimos deseos con realidad.
En los últimos tiempos, algunos de nuestros representantes políticos comentan que la propuesta del Lendakari abre una nueva posibilidad de negociación política que permitirá en un futuro superar el conflicto político y no es real, es el deseo de “parte” del tripartito que forma el Gobierno Vasco y el deseo del Lendakari, pero no es una realidad. No existe actualmente ninguna posibilidad de negociación con el Estado español y no existe, entre otras razones, porque entre nosotros, no somos capaces de ponernos de acuerdo en unos mínimos que nos permitan dirigirnos con una sola voz y como un solo Pueblo a exigir nuestros derechos.
Algunos creen que el estancamiento “político” viene determinado por la violencia de ETA y por la falta de diálogo con el estado español, pero realmente viene determinado por el cansancio de nuestra sociedad, un cansancio en gran parte provocado por los propios “políticos” y que ha tenido su reflejo en las últimas elecciones.
Algunos siguen fundamentando toda su estrategia política en Lizarra, fue un buen comienzo, un comienzo muy largo y laborioso, pero por desgracia, se cometieron errores, que a día de hoy, algunos aún no reconocen o lo que es todavía peor, reconociéndolos no los rectifican.
Hablan de un posible final dialogado del conflicto, que conlleve el fin de la violencia, declarar esto, es nuevamente confundir deseo con realidad. La violencia de ETA no se terminaría con la resolución del conflicto político con el estado español, para la izquierda radical, la violencia de ETA es consecuencia de la existencia de un conflicto, pero no político, sino armado con el estado español
El conflicto político no se resolverá, mientras existan exclusiones políticas, y hoy por hoy, el pensar que no existen esas exclusiones, también es un deseo y no una realidad. Los deseos, se pueden convertir en realidad si trabajamos para ello, pero pueden ser nuestra desdicha si confundimos deseos con realidades.