Ion Gaztañaga
Tienen que ser doloroso para algunos dirigentes sindicalistas que este puente del primero de Mayo, se haya convertido más en una fiesta burguesa de vacaciones y relax que en un emocionado recuerdo del Mayo del 68. Sólo así se puede uno explicar las últimas manifestaciones del dirigente de ELA José Elorrieta: “Quieren acabar con nosotros, pero no lo van a conseguir. Les vamos a quitar nosotros a ellos, no sé ni cómo ni cuándo, pero les vamos a sacar de ahí. Les vamos a poner en evidencia, les vamos a retratar”.
El líder de ELA ya ha puesto al descubierto que PNV y EA son culpables de un “plan para castigar toda expresión sindical con capacidad de crítica”. ELA no tiene prejuicios a la hora de desenmascarar a estos “pirómanos sociales” e “ineptos” y avisa que va a “luchar” contra la “operación de saqueo” orquestada por los “neoliberales de las empresas y con ayuda del Gobierno”. Ahí es nada.
Si uno no supiera quién ha pronunciado estas palabras, es más que seguro que se las habría atribuido a algún dirigente iluminado de LAB o a algún análisis de fino grano de las Nekanes. O quizás de alguna reflexión entre cánticos de Chávez en su programa “Aló presidente”. Si no fuera porque se pronunciaron en el ambiente erótico-festivo del 1 de Mayo, estaría seriamente preocupado por las verdades que el analista Elorrieta nos ha mostrado.
En una época donde el problema del mercado labora se encuentra en la baja calidad de los trabajos, con una temporalidad fuera de lo normal y de los parámetros de los países punteros europeos (ese espejo donde PNV-EA se miran para todo lo que les interesa) y con unos sueldos que teniendo en cuenta los precios de la vivienda y otras necesidades son ridículas en comparación también con los famosos índices europeos, ahí tenemos a ELA hablando todo el día de consultas, uniones abertzales, frentes de soberanía, de Lizarra bis y calificando de blandos a PNV y EA. Debe ser que en cuanto dejemos de ser blandengues michelines los problemas anteriormente descritos van a solucionarse por combustión espontánea.
Como muestra de la importancia de dichos problemas sociales de precariedad laboral hace poco nos alegramos enormemente al saber que “ELA y LAB podrían abandonar el CES al vetar Confebask un debate sobre el TAV”. El TAV es tan denostado y un problema tan importante para los ciudadanos que por eso los partidos pro-TAV obtienen abrumadoras mayorías en las elecciones.
Resulta que con una media salarial cuyo poder adquisitivo apenas crece en los últimos diez años (gracias sobre todo a los “espectaculares” sueldos de los jóvenes y de la descontrolada inflación) y un amplio sector de los trabajadores (especialmente titulados en estado precario, oficinas, ingenierías e investigadores) fuera de la actividad sindical y por tanto más desprotegidos frente a los supuestos “neocons” con txapela, ELA va de mitín político en mitín político repartiendo certificados de abertzalismo. A lo mejor, visto el panorama neocon que según ELA vivimos, habría que preguntarse qué ha hecho ELA todos estos años para evitarlo.
Si lo que quiere ELA es centrarse en su tarea política, haría bien en formar un partido o coalición pro-derecho a decidir junto con todos esos sectores civiles soberanistas que vaticinan los gurús intelectuales, de forma que “nos vayan a sacar de ahí”. Dentro de poco, cuando las lamias, la dama de Amboto y Tartalo susurren la necesidad de formar el inevitable frente abertzale de acumulación pro-derecho a decidir para las autonómicas ahí tendrá ELA la oportunidad de saltar a la arena política para medir la popularidad de sus tésis. A no ser, claro, que el último discurso de Elorrieta sea un eco más de los calentones políticos que hemos escuchado últimamente.